Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Una mala idea

David S. Broder
David S. Broder
jueves, 3 de septiembre de 2009, 03:50 h (CET)
Mi amigo y colega columnista Eugene Robinson ha publicado una columna característicamente apasionada y razonada elogiando la decisión del Fiscal General Eric Holder de designar a un magistrado auxiliar para que examine las posibles imputaciones de los interrogadores de los terroristas detenidos a lo largo de la administración previa.

Pero yo creo que se equivoca.

En primer lugar, tengo que aclarar que convengo en la importancia de la transparencia en el caso de los actos ilegales o de violaciones serias de la confianza cometidas por funcionarios públicos -- incluso en las más altas instancias. No tuve ningún problema con el procedimiento de degradación presidencial iniciado contra Richard Nixon, y animé a Bill Clinton a dimitir cuando mintió a sus colegas del gabinete y al país durante el escándalo de Mónica Lewinsky.

Comprendo el motivo de que tantos izquierdistas que se opusieron a la administración Bush estén impacientes por ver a sus agentes y funcionarios obligados a explicar públicamente sus acciones. La defensa que hace Robinson entre muchos otros por obligarles a declarar es convincente. No me convence de lo contrario el argumento del ex Vicepresidente Cheney de que se trata simplemente de venganza política iniciada por los Demócratas hoy en el poder contra sus predecesores Republicanos. Por todos los motivos anteriormente expuestos, existen justificaciones de peso para pedir respuestas más allá de la motivación partidista.

Sin embargo, creo que es algo que vamos a lamentar que Holder pidiera al letrado John H. Durham que examinara los casos de los agentes acusados de prácticas abusivas hacia algunos reclusos. Me doy cuenta de que es una investigación preliminar, no una decisión de imputar a nadie. Y si se detuviera en este punto, no creo que se hubieran causado grandes daños. Pero es el primer paso de un proceso legal que podría conducir a otros juicios -- y eso es lo que me preocupa.

Cheney no se equivoca al decir que es un precedente peligroso que un cambio en el poder en Washington pueda conducir no sólo al cambio de las políticas con respecto a las de sus predecesores sino a lanzar al sistema de justicia penal contra ellos. Leon Panetta, el consciente director de la Agencia Central de Inteligencia que, al inicio de su propia carrera en la administración, dimitió como protesta por las políticas de la administración Nixon de la que formaba parte, discrepaba con la decisión de Holder. Dice que tendrá un efecto devastador sobre la moral y las operaciones de su agencia, que ya ha tomado medidas convincentes para modificar las políticas que heredó.

El juicio de Panetta se ve apoyado por las crónicas de David Ignatius en el Washington Post y otros con fuentes solventes dentro de la CIA. Acechando detrás de los casos publicitados de estos agentes de nivel relativamente bajo se encuentra la cuestión fundamental de la transparencia: ¿qué pasa con aquellos que aprobaron sus acciones? Si la transparencia debe ser la norma, entonces debería aplicarse a los legisladores y no sólo a los funcionarios. En última instancia, ¿queremos ver a Cheney sentado en el banquillo por haber respaldado estas acciones y seguir respaldándolas?

Yo creo que es el tipo de escenario que condujo al Presidente Obama a afirmar que se oponía a recurrir al sistema de justicia, a la vez incluso que daba a Holder las competencias para decidir la cuestión en solitario. El argumento de Obama ha consistido en que él ha tomado la decisión de cambiar de política y devolver las prácticas a límites constitucionales claros -- y eso debería bastar. En momentos como éstos, el deseo comprensible de implementar la transparencia individual debe sopesarse con las consecuencias. Este país se enfrenta a tantos desafíos enormes dentro y fuera del territorio que el presidente no se puede permitir ser arrastrado a lo que sin duda será un amargo enfrentamiento partidista colosal por el procesamiento de funcionarios de la era Bush. La factura para el país simplemente sería demasiado grande.

Cuando el Presidente Ford concedió el perdón a Nixon en 1974, yo firmé una de las pocas columnas apoyando su decisión, que fue tomada basándose en que era más importante que América se centrara en la tarea de cambiar la forma en la que sería gobernada y en la que abordaría los problemas de la actualidad. Pasó una generación entera antes de que la decisión fuera reconocida por la Fundación John F. Kennedy entre otras instituciones como el acto de valor que había sido.

Espero que podamos evitar otro episodio así. El proceso está en marcha, pero aún puede ser detenido antes de causar daños irreparables.

FE DE ERRATAS
Cometí un error de bulto cuando escribí la semana pasada que Robert Kennedy había esperado a que el Presidente Johnson abadonara la carrera electoral para anunciar su propia candidatura en 1968. Kennedy anunció su candidatura el 16 de marzo y Johnson retiró la suya 15 días más tarde. Debí haberlo rercordado.

Noticias relacionadas

Donde se habla de encuestas sorpresivas y de otros temas

“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.” Diego de Saavedra Fajardo

Wittgenstein

​Una de las afirmaciones hechas por las personas que apoyaron la "I Carrera contra el suicidio" se refería a que quieren que este tipo de muerte deje de ser un tabú y que pase a ser estudiado con detalle para poder evitar fallecimientos por esta causa.

Cada día se suicidan diez personas en España

Carrera a favor de la prevención de las muertes por suicidio

Depredadores sexuales

Las mujeres siempre encontrarán en su camino felinos agazapados dispuestos a destruirlas en sus garras sedientas de sexo

Bélgica, condenada por vulnerar derechos humanos

A. Sanz, Lleida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris