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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los milagros de la izquierda. Obama y Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 1 de septiembre de 2009, 05:34 h (CET)
A nadie e le puede haber pasado por alto que, desde que se produjo la crisis de las “sub prime”, todos los esfuerzos de la izquierda, que llevaba tiempo tascando el freno de la deblacle de la economía soviética y su dirigismo estatal de la producción industrial; ha encontrado aliento para intentar devolver la pelota a occidente, acusando al sistema “capitalista” de libre mercado y de autorregulación por el juego de la oferta y la demanda, de ser el culpable de que se produjera la recesión que estamos padeciendo. Aparte de que las medidas puestas en práctica por el señor Obama, sobre quien ha caído la responsabilidad de hacer frente a la crisis en EE.UU, han estado impregnadas de kesnisianismo y, en cierta manera no han hecho más que seguir el famoso “new deal” del presidente Roosevelt en los años 1930 y siguientes; comprometiendo el sistema financiero del país contrayendo una enorme deuda pública, que ya ha tenido sus efectos en cuanto a la consistencia del dólar desacreditado como moneda de referencia, no ha conseguido impedir que, en el grupo de aquellos que más salieron beneficiados por la cascada de millones que la Administración volcó sobre ellos, los bancos causantes del desmoronamiento del sistema hipotecario americano; se hayan evitado la producción de una cadena interminable de tropiezos que han conseguido poner en un brete, quiebra técnica, al FDIC, Agencia Federal de Depósitos de EE.UU, encargada de garantizar los depósitos bancarios en el país actualmente dirigido por el presidente Obama.

Lo cierto es que, a veces, nos cuesta pensar en el señor Obama como un líder de los necesitados, un protector de las clases menos afortunadas y en reformador del sistema económico basado en la famosa “economía verde sostenible y respetuosa con la naturaleza” cuando sus principales actuaciones, en apoyo de la economía y el sistema financiero americano, han estado marcadas por un soporte masivo a aquellas entidades que estuvieron principalmente involucradas en el escándalo de las hipotecas basura de la famosa “burbuja inmobiliaria”. He leído en un artículo muy ilustrativo que alguien comentaba con especial clarividencia: “¿Se imaginan ustedes un colegio donde los profesores recompensan con buenas notas a los alumnos que se portan mal?; ¿o a una empresa que sube sus salarios a sus trabajadores menos productivos?” Pues bien, la Administración demócrata de los EE.UU, ha invertido 21.0000 millones de dólares en ayudas públicas a bancos que fueron líderes en la concesión de créditos subprime.

Lo que más llama la atención es que, vean ustedes, la reacción de los bancos, no sólo americanos sino europeos ha consistido en andar a la caza de super estrellas que sean capaces de sacarlos del lío en el que su avaricia y despendoleo los condujo, sin que para ello pongan coto a su cartera de gastos, puesto que, por absurdo que pueda parecer, se están pagando sueldos mucho más elevados de los que percibían los autores del desaguisado. Hasta el señor Sarkozy ha tenido que tomar cartas en el asunto, avisando que el Estado francés no va a trabajar con bancos que no se atengan a las normas que se van a imponer para el cobro de primas e incentivos de los directivos bancarios. El sistema es ingenioso y lleno de sensatez, porque lo que se exige es que los sobresueldos por objetivos no se limiten al habitual periodo de un año que se utiliza actualmente, sino que deberá retrasarse su cobro hasta comprobar que en un periodo más largo, se habla de tres años, aquellos objetivos se han confirmado y resultado beneficiosos para la entidad bancaria y para quienes ha participado como clientes en la operación. Una forma de eliminar las actuaciones especulativas sin bases sólidas sobre las que apoyarse pero que, en un tiempo corto, puedan generar unos beneficios suculentos o que, por el contrario, por las prisas en colocar el producto, resulten una verdadera bomba de relojería para los inversores, como ha resultado ser el caso de los Lehman Brothers, un engaño causado por la falta de información y previsión de los bancos que colocaron el sus bonos. Pues bien, el fondo del FDIC, que aseguraba los depósitos bancarios, se ha agotado durante el segundo trimestre del 2009. Ha entrado en quiebra técnica y nadie puede culparles de que se hayan quedado reducidos a esta situación, si se toma en cuenta que 109 bancos, en EE.UU, han quebrado desde el 2007 y de ellos 81 en lo que va de año. De hecho el FDIC en marzo pasado sólo contaba con 13.000 millones de dólares para garantizar depósitos bancarios por un valor de ¡5 billones de dólares! Como no podía hacerse de otra forma han tenido que acudir al gobierno para que les sacara del apuro por medio del establecimiento de una línea de crédito que les ha facilitado el Tesoro, a costa de más emisión de deuda pública.

Ante datos como estos y a la vista de que existen 416 bancos en riesgo de quiebra a fines de junio, cuesta creer que desde los medios oficiales se afirme que “lo peor ha pasado”, aunque puede que sea cierto para las grandes entidades bancarias en las que el Gobierno ha puesto toda la carne en el asador, pero si nos debemos fijar en el resto, en estas 416 pequeñas entidades que están en la cuerda floja y de las que se puede esperar “una nueva ola de quiebras”, no parece que la recesión haya terminado.

Algo similar está sucediendo en España, pese a que el gobierno del señor Zapatero siga dando golpes de ciego intentando dar en la diana, mientras todos sabemos de la gran espada de Damocles que pende sobre las entidades financieras, derivada de los 450.000 millones de euros de deuda pendiente de pago por las empresas inmobiliarias, de la cual, los más optimistas, consideran que la mitad dejará de cobrarse. Nos gustaría saber de dónde sacan los del PSOE este optimismo que se empeñan en aparentar cuando no hay un solo dato económico que pueda dar pábulo a concebir esperanzas de salir de esta situación, marcada por un desempleo de más de 4.000.000 de parados, con grandes posibilidades de incrementarse hasta cinco millones en este próximo otoño, un descenso del PIB del 4’2%; un descenso de la producción y la inversión industrial y un endeudamiento público más que preocupante, aunque para el Gobierno y la señora Salgado parece que se trata de un mal menor.

Ni los EE.UU son los del señor Reagan ni España es la del señor Aznar, y, por mucho que pretendamos vestir y enjaezar a la mula, lo que hay debajo de tantos adornos no son más que mataduras, garrapatas y moscas borriqueras; como ha quedado claro cuando, después de negarlo tantas veces como lo hizo San Pedro con Cristo, han tenido que acabar mordiendo el polvo y han debido acudir a una medida tan impopular como es la de aumentar los impuestos. Pero no se preocupen que, al fin, resultará que fue el señor Aznar quien se tuvo la culpa de todo, como suele acabar siempre que a los seguidores de ZP alguna cosa se les tuerce. Todavía quedará por ver cuáles van a ser las consecuencias de estos “limitados y temporales” incrementos de cargas fiscales, en cuanto a sus repercusiones en los ciudadanos, en las pequeñas empresas y en los profesionales que, como ya viene ocurriendo en la actualidad, todos aquellos que valen, que tienen una buena formación y que se han esforzado se van de España para buscar otros países donde se les reconozcan sus méritos, se les pague mejor y puedan vivir con menos sobresaltos. La escoria, los hijos de la “LOGSE•” y los “becados por suspender” estos, señores, nos los vamos a quedar para “hacer patria”.

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