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Fútbol

Etiquetas:   LIGA BBVA / JORNADA 1   -   Sección:   Fútbol

Almería y Valladolid firman un empate sin goles (0-0)

El Almería jugó en superioridad casi todo el partido, pero no supo marcar
Redacción
domingo, 30 de agosto de 2009, 23:52 h (CET)
En un partido increíble, el Almería se le puso el partido de cara a los rojiblancos desde muy pronto y sometió a los visitantes a un durísimo cerco que sólo la suerte y los reflejos de un gran Jacobo los libró de perder en Almería

FICHA TÉCNICA

0 - Almería : Alves (1), Míchel (1), Acasiete (2), Chico (1), Cisma (1), Vargas (1), Soriano (1), Juanma Ortiz (0), Crusat (1), Bernadello (1) y Uche (1)
0 - Valladolid: Jacobo (3), Yuri (2), Prieto (2), Nivaldo (-), P. López (1), Rubio (2), Nauzet (1); Haris (1), Cannobio (2), Sesma (2), y Manucho(2)
Cambios: En el Almería, Rodríguez (1) por Vargas (min.60), Ortiz (1) por Juanma (min.65) y Solari (-) por Soriano (min. 76´). En el Valladolid: Baraja (1) por Nauzet (min.15) y Borja (1) por Haris (min. 36).
Goles: No hubo
Árbitro: Antonio Mateu López (colegio valenciano). (1). En los locales vio la amarilla Cisma (64´) y Bernadello (87´). En los visitantes, hubo roja para Nivaldo (13´) y amarilla para Yuri (16´), Borja (90´) y Jacobo (92´).
Incidencias: 9.100 espectadores en el Mediterráneo en una noche calurosa pero que una suave brisa hacía agradable. Terreno de juego en regulares condiciones.

DATOS DESTACABLES
Lo mejor: Jacobo
Jacobo, el portero del Valladolid, se lució en Almería. Obviamente, la pólvora de los locales no es que estaba muy allá, pues la cantidad de oportunidades falladas fue obscena. Pero lo cierto es que gran parte de culpa fue del gran guardameta visitante, que se mostró inexpugnable.
Lo peor: La imprecisión goleadora de los de Hugo.
La cantidad de balones claros de gol que falló el equipo local durante todo el partido debe ser un dato muy preocupante para los almerienses..
El dato: El Almería, casi sin afición.
Llevaba el tejido social de la provincia reclamando unos precios de los abonos algo más razonables, pues eran de los más altos de la categoría. El Consejo de administración hizo por fin oídos a las reclamaciones de la afición y bajó los precios. Y este año ha habido menos abonados que el año pasado. Triste futuro le espera al equipo con 9000 abonados.
Antonio Pérez Gómez/ Enviado al Juegos Mediterráneos

Nadie podía imaginar cuando comenzó el partido lo que se iba a presenciar semejante partido en el Mediterráneo. Un monólogo de los de Hugo tan descarnado e intenso que sólo la ley del fútbol de que “Quien perdona paga” puede explicar que los locales no se llevaran los 3 puntos.

Comenzó el encuentro sin un dueño claro, pero con un mayor empuje de los locales, que gozaron antes de los primeros diez minutos de un par de internadas en el área de Cisma por la izquierda y de Juanma por la derecha, que no encontraron rematador. El match llegó a un dramático punto de inflexión cuando una contra de Uche se vio cortada por una flagrante falta de Nivaldo que le zancadilleó en la frontal cuando el nigeriano encaraba al portero pucelano. Roja indiscutida.

La dinámica del partido, lógicamente, cambió, y los visitantes se tiraron atrás y cedieron el control a los de Hugo. La ocasión más clara de este periodo ocurrió en el minuto 20, cuando una gran internada por la izquierda acabó con un pase de la muerte sobre Uche que, bajo palos y cuando sólo tenía que empujarla, vió como se le colaba el balón entre las piernas.

El segundo gran aviso vino tras una gran jugada por la derecha que acabaría con un “platanito” de Soriano al área que Juanma, totalmente sólo, remató fuera por poco.

En ese momento aún no estaba completamente ausente el Valladolid en ataque, que en el 31´ estuvo apunto de adelantarse en el marcador cuando Acasiete entregó inadvertidamente el balón a Manucho, que falló incomprensiblemente. También de forma extraña falló Crusat en el 33´ por partida doble; primero en un mano a mano ante Jacobo que el meta viola paró de forma brillante y unos segundos después, cuando el pequeño catalán se vuelve a encontrar con la bola en el área y cuando va a chutar, un mal bote le impide empalarla a gusto. Tamaña mala suerte empezaba a ser peculiar.

La última oportunidad de la primera parte fue, una vez más, para los rojiblancos, y de nuevo para Crusat, cuando una buena jugada de ataque fue culminada por el extremo izquierdo almeriensista con un chut lejano con mucha clase que pasó por encima del travesaño.

La segunda parte comenzó de nuevo con el mismo guión, y en el minuto 2, Uche pudo romper las tablas al empalmar una bola suelta en el área contra el cuerpo de Jacobo, ese valladar vallisoletano. En el 12´ Crusat disfrutó, de nuevo, de una nueva oportunidad, al recoger de forma algo forzada un rechace con el portero batido. El empalme de Crusat a portería vacía, mientras caía, salió fuera por poco.

La intensidad del ataque local fue in crescendo. La insultante superioridad y la presión ofensiva convirtió este periodo del partido en una auténtico Gólgota para los castellanos. En el 65´, un cabezazo de Soriano al saque del enésimo córner local encabezaba puerta y el cuero, tras pasar bajo decenas de piernas, fue encontrado por Jacobo bajo palos cuando entraba sin remisión. Estaba claro que los almeriensistas no iban a ganar el partido.

El paroxismo llegó cuando, en el 70´, un lío en el área acaba con 3 rebotes, dos de ellos sacados bajo palos, y un balón al larguero. De Youtube. Cada vez que atacaba el Almería, era sinónimo de intensísimo peligro, pero los dioses del fútbol esta noche no eran mediterráneos. De hecho, en el 76´, un gran chut lejano de Jose Ortiz lo despeja como puede Jacobo pero su rechace, cuando iba a ser rematado por Crusat totalmente sólo, no pudo ser remachado a gol porque el delantero local se resbaló incomprensiblemente.

Hasta siete ocasiones más de gol por parte de los de Hugo de diferente claridad, erradas como todas las anteriores, fueron las últimas acciones del partido. Así que de esto modo se llegó al final del partido. El público salió incrédulo y haciéndose cruces. Los jugadores locales se fueron cabizbajos y los visitantes lo celebraron por todo lo alto. Desde luego, el fútbol también es cuestión de mala suerte.

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