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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Buenos y malos

Ángel Ruiz Cediel
Redacción
domingo, 30 de agosto de 2009, 22:55 h (CET)
Cosa peliaguda ésta la de definir quiénes son buenos o malos, porque es como juzgar, y ya se sabe que no hay juez justo más allá de Dios, y eso sólo para los creyentes. Sin embargo, podríamos ser osados y tomar partido, y decir que buenos son los que sirven al interés común, los que son positivos para el progreso y bienestar de la comunidad, y malos los otros, los que van a su bola, los que procuran su propio bienestar o beneficio, ignorando, desatendiendo o importándoles un ardite el bienestar o el progreso de la comunidad. Ellos, los malos, son su propia patria y su propia comunidad, y el universo no se extiende mucho más allá de su ombligo: son los negativos porque no suman, sino que restan lo de todos en su beneficio.

Dicho lo dicho, queda meridianamente claro que el epíteto por el que se nombre a éstos o aquéllos no tiene nada que ver con su esencia, sus propósitos o sus actos. Es decir, que podemos nombrar por buenos a los malos, y viceversa, convirtiendo la máxima de Cristo “por sus actos los conoceréis” en la mejor de las brújulas posibles.

Sobre el papel, EEUU es bueno, no queda claro si porque abundan los rubios con ojos claros, si porque fuman fetén o si porque mola la american way of live; pero sus actos son otros. Matan bastante más que Al Qaeda y todos los terroristas del mundo juntos y revueltos, por ejemplo; son capaces de fumigarse ciudades enteras con todos sus civiles dentro con sus ingenios de muerte (Hiroshima, Nagashaki, Berlín, Dusseldorf, Colonia, Hanoi, Bagdad, etc.); por dinero son capaces de envenenar al planeta entero con sus transgénicos, sus enfermedades inventadas o diseminar la guerra por el mundo para mayor gloria de sus fábricas de armas; producen el 25 % de la contaminación mundial, siendo menos del 5% de los habitantes del planeta; imponen dictaduras o democracias a capricho, además de crear escuelas memorables como la célebre de las Américas de donde salieron los más siniestros torturadores y asesinos; degradan el pensamiento global con su cine no sólo torciendo la Historia real, sino sementando en el cerebro de cada espectador sus principios fundamentales: odio, ira, venganza, avaricia, codicia, deshumanización, muerte y otras tantas lindezas; etcétera.

Sobre ese mismo papel, incluso la ONU es buena, aunque sea una herramienta en la que mandan cuatro y los demás, o dicen amén, o que se atengan a las consecuencias. Una buena organización de futuro, manejada por los poderosos contra los débiles; una excelente organización que combate el hambre creando rutas de las galletas, por ejemplo, o que trapichea con las hambrunas y catástrofes de los pueblos para que algunos de sus más poderosos miembros del Consejo de Seguridad llenen las arcas con productos caducados; una encomiable organización en la que los mayores criminales de la Historia están a salvo, entretanto autoriza que sin pruebas ni evidencias se satanice a inocentes, se les invada por supuestas comunidades internacionales con propósitos altruistas (saquear, matar a trochemoche, destruir, provocar guerras civiles o étnicas, etc.), y se los sumerja en la edad de piedra; y hasta promueve y alienta que las potencias lleven a efecto los ensayos de sus medicamentos y otras barbaries en las poblaciones del Tercer Mundo.

Podemos seguir con ello, pero lo dejo en este punto porque la semántica, a veces, es un tanto indigesta. Los buenos y los malos están representados en tono mitológico por esa lucha dual entre los unos y los ceros, y quizás en tono mitológico por esa ancestral lucha entre Dios y el diablo. La mentira y la maldad, sin embargo, han calado tan hondo que ya no sabe uno si Dios y el diablo tienen invertidos los papeles gracias a todos estos pérfidos que gobiernan el mundo... civilizado, o si es que nada más que se autoetiquetan como buenos los malos, y viceversa.

Así las cosas, cuando leo en los diarios cosas tales como el Eje del Mal, lo malos que son los de Al Qaeda, lo pérfidos que son quienes se les oponen a los poderes de estos benditos o aun que son los perversos los que están en las cárceles y cosas por el estilo, no sé, pero como que miro a la Casa Blanca, a los consorcios de semillas transgénicas, a las grandes corporaciones, a la CIA y la NSA, a los grandes empresarios que han amasado copiosas fortunas, a los pillos, gobernantes, políticos, jueces y todo eso, y, con una risilla maliciosa, pongo cara da hacer ¡fu!

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