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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

La ineficacia de la mentira

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
domingo, 30 de agosto de 2009, 06:07 h (CET)
Si por algo se han caracterizado los Gobiernos de Rodríguez Zapatero ha sido por la falta de medidas realistas ante las diversas situaciones; por la mentira continuada como salida de emergencia; por la reiterada ineficacia para adoptar medidas económicas válidas y fiables; por la discriminación a la ciudadanía; por ‘adorar y besar’ a los santurrones sindicales, cual simples acólitos desorientados, y por no acertar ni siquiera cuando se ven obligados a rectificar. Estamos ante la prueba del nueve de la ineficacia que representa la mentira.

Los medios de comunicación de estos últimos días han vuelto a poner en evidencia la ineficacia y la mentira a las que se ha abonado el Gobierno de Rodríguez. Garantizó hace unos meses que no subirían los impuestos y subirán en los próximos días; aprobaron medidas discriminatorias como las de los cuatrocientos euros y ya han anunciado que se retirará, como acabará suprimiéndose el ‘ruidoso’ y discriminatorio cheque-bebé.

Dos supresiones como las citadas suponen la guinda del desbarajuste económico de los Gobiernos de Rodríguez, caracterizados también por malgastar el dinero público, distribuir mal la riqueza ahorrada por los Gobiernos no socialistas, así como por la protesta y la falta de conformismo de la ciudadanía. En el caso de los 400 euros, éste es el momento en que aún no lo han recibido muchos de los trabajadores que sí tienen derecho, como sucede en la comunidad de Castilla y León. Y, en el caso del cheque-bebé, hay miles de quejas y reclamaciones contra la medida que, dicho sea de paso, está viciada de origen por la brutal discriminación que supone.

Y ahora nos viene el presidente Rodríguez con amenazas sobre la subida de impuestos y simplezas como el enuncio de que esa será “limitada” y “temporal”. ¿Acaso no son así todas las subidas de impuestos? Está claro que aquellas dos tardes de clase para aprender economía no fue capaz de asimilarlas, fuera por la mala profesionalidad de Jordi Sevilla o por la torpeza del presidente. Al igual que no ha sabido asimilar la profundidad de la crisis; una crisis cuya fase aguda está por llegar, sobre todo si tenemos en cuenta los cientos de empresas que están pendientes de la aprobación de EREs.

Rodríguez Zapatero está empeñado en repartir pobreza a la ciudadanía, de ahí su afán de ampliar los 420 euros a más población, en vez de suprimir tales horteradas y trabajar en serio por crear empleo, reconstruir, afianzar, reconvertir y modernizar las infraestructuras o profundizar en la investigación, la innovación y el desarrollo de los muchos proyectos pendientes que dejó a medias el último Gobierno de Aznar, por poner un ejemplo.

Ya no hay duda que será la clase media quien pague la subida de impuestos. Lanzó el globo sonda ‘Pepiño’ Blanco, don José, y lo ha retomado Rodríguez, con la torpe aquiescencia de la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda. El caso es que la situación es insostenible en este momento. Podemos entender la subida del tabaco, los carburantes, el alcohol, incluso la vivienda (aunque no sea el caso) y todos los artículos de lujo; pero nunca podremos entender la congelación salarial del trabajadores dependiente y del colectivo funcionarial y menos aún con el beneplácito o el silencio de los ‘zapatones’ sindicales.

Los tumbos gubernamentales nunca son buenos para las clases medias, eternas paganas de las crisis y de los momentos buenos. Las medidas que Rodríguez propone van a desincentivar el empleo, la inversión y el consumo. Las empresas han alcanzado el estado de hartura ‘zapateril’ y los funcionarios no quieren ser quienes paguen dos veces la misma crisis. En fin, se ha demostrado que el Gobierno carece de un verdadero plan económico para salir adelante y ello es debido a la suma de la mentira más la ineficacia.

A cara descubierta han demostrado los Gobiernos de Rodríguez su inutilidad para afrontar la crisis. Y a cara descubierta los trabajadores van a coger el toro por los cuernos; el rendimiento laboral y productivo de trabajadores dependientes y funcionarios se congelará en la misma medida que se congelen sus sueldos, si llega ese momento. La idea se ha extendido por la red de redes como la pólvora. A nosotros nos parece ajustada y adecuada la idea. Es de ley y de justicia. Y aún está pendiente la calle: tiene que hablar sin tardar, porque las medidas que pretende Rodríguez van a traer muy graves consecuencias para la ciudadanía.

Tales consecuencias las van a sufrir, sobre todo, los parados y jubilados. Recuerden que la caja de Hacienda está vacía y el Gobierno no se puede endeudar más, pues la deuda actual también la padecerán varias generaciones venideras. Ese es uno de los muchos males del socialismo a la española, por acampar con el trasnochado sindicalismo de ineficaces ‘zapatones’. Al tiempo.

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