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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Chantaje gris

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 24 de agosto de 2009, 05:39 h (CET)
Hemos visto demasiadas películas intrigantes. Con un primer resultado obtenido a primera vista, pensamos que las conductas allí reflejadas son fruto exclusivo de la ficción artística, entes fabricados para el mero entretenimiento. Como los famosos chantajistas de mafias o leyes secas y húmedas. Ahora bien, si abrimos los ojos, el CHANTAJE prolifera en las relaciones sociales más habituales. Su calaña adopta modos, manera e intensidades, con la fuerza de la brutalidad o el disimulo ladino. Unos sutiles y otros declarados a lo bestia. Chantaje del duro, vestido de muñequita linda si quieren, pero que anula la capacidad de reacción por parte de los receptores de dichas amenazas. Como actitudes despreciables, sería bueno ponerlas al descubierto; en sus diversas facetas legales, morales, o de simple convivencia.

La ALEGRÍA de VIVIR se basa en que cada persona pueda desarrollar sus potencias. Gilles Deleuze iba más allá, equiparaba esa alegría con la consecución de la plenitud alcanzada en alguna de esas potencias personales. Estaríamos ante la sensación particular de adaptación existencial, entre lo que uno lleva dentro y la percepción de su adecuado contacto con la realidad circundante. Cuando se llevan a la práctica esas capacidades, no es posible eludir el contacto, el roce, con los otros individuos; no se da por lo tanto una posibilidad ilimitada de proyección y de acciones. Un anhelo primordial sería el logro de una buena entente cordial para permitir las alegrías de cada uno.

Pronto, muy pronto, de inmediato, se produce la CONTAMINACIÓN de tan espléndidos impulsos naturales. Por que en los hombres se generan un sinfín de tendencias y circunstancias de lo más contradictorias; por la simple diversidad y por la capacidad innata de contrariar sus propias esencias. Una de las principales contaminaciones gira en torno de un binomio temerario, el representado por la FUERZA y el PODER. Las presiones se descontrolan, el forzamiento de las voluntades de otros gana terreno, promoverán el campo abierto para sus actuaciones. Por triste o indeseable que pudieran percibirse, también son elementos genuinos del elemento humano, necesariamente habrá que contar con ellos.

Queda patente que la restricción o las presiones sobre aquellas potencias del individuo no presentan buenos auspicios, máxime con las contaminaciones como las mencionadas. No obstante, por un pequeño resquicio se mantienen algunos chantajes PROVECHOSOS, estimulantes y bien intencionados. Ciertas amenazas o presiones para mejorar la intensidad de los estudios, para estímulo de la aspiración profesional, o para la práctica de cualidades espléndidas. Aun así, el ámbito del forzamiento se reduce a los niveles familiares o los de mayor trato. Fácilmente se puede sobrepasar el listón de lo tolerable.

Hecha esta salvedad, siempre rechina una actuación con el objetivo de la extorsión, ahogamiento de las perspectivas espontáneas, amenazas con su enorme riqueza de matices. Aunque, como decía, el género humano origina un gran muestrario con estos comportamientos; a veces refinados y de tono suave, pero alcanzan niveles sórdidos muy crueles. Su frecuencia no debe empañarnos la visión, ejercen sus artes en una tonalidad de GRISES OSCUROS, cuano no son negros y repugnantes. Ante tantas variedades, en cada caso la valoración será distinta, como en todo; pero el hecho en sí no deja de ser impropio y denigrante.

En ese tono de manipulación y pérfidos abusos, está muy generalizado y hasta resulta popular el chantajismo IGUALITARIO, constituye un enorme árbol, frondoso, con ramas de todos los calibres. De entrada presenta un matiz evidente, sobran los igualadores, constituyen una vocación en alza; sin embargo, con la condición de que el igualado sea siempre el otro. Ocurrió con el comunismo, capitalismos; siempre el apretujón es para los mismos. Se silencia el vicio que entraña este matiz. No quieren tener en cuenta, no les conviene, el hecho diferencial tan natural como inevitable.

Cómo interpretaremos sino las PRESIONES, para una educación tendenciosa, forzando los conceptos, el idioma, la historia; al dictado de los caprichos del mandamás de turno. En ocasiones hasta los mandamenos ejercen con estas maniobras. La genética se abre como un campo amenazante al abrigo de la dejadez actual. Son notorios los igualitarismos culturales, resulta esperpéntica la agrupación servil del gremio de artistas, patente en los ámbitos españoles; la presión y el forzamiento son sutiles y ridículos, bajo encubrimientos de subvenciones u otras componendas; siempre a costa de los mismos sufridores. La horma igualadora es una tentación para sus promotores. ¿Cómo se puede entender que los representantes de la cultura sean tan dóciles y gregarios?

Hay otra área muy preocupante que se ciñe al chantaje LABORAL, con gran repercusión sobre los jóvenes y con tendencia al incremento de los afectados. A mi modo de ver, mientras los sindicatos están ocupados en otros menesteres públicos y notorios, no cejan los empeños por maniatar a los solicitantes de trabajo. Veo muchas empresas amarillas, muy apegadas al poder de aquí y de allá, con dirigentes bien colocados, pero a costa de remuneraciones ridículas por unos trabajos temporales penosos; interinidades prolongadas o indefinidas; bolsas de trabajo sofisticadas que sirven de pantalla; siempre con el aspirante necesitado, sojuzgado y sometido a unos criterios que no se caracterizan por su racionalidad.

La exageración de estas conductas, las convierte en procesos diabólicos. Aquí la coloración se torna de un rojo vivo, cuando se presentan los FANATISMOS, con sus agresiones y exigencias nada sutiles; por el contrario, con las descarnadas presiones sobre quienes no compartan sus ínfulas. La cultura y la historia no han contribuído a ningún progreso frente a tamañas barbaridades; ocurre más bien al revés, han aportado métodos novedosos y mayores posibilidades para el ejercicio de esos controles desaforados. No será menester una enumeración, bastará con una mirada para quedar hastiado, tal es su proliferación.

Tratamos con tacañería las labores a favor de aquellas alegrías implícitas en las cualidades y energías de cada persona. De hecho, dominan las informaciones y los tratados que desmenuzan los impedimentos y las perversidades, incluyen explicaciones y peores confusiones, a la par. De tanto circular en estas direcciones, corremos el riesgo de una DESORIENTACIÓN fatal, sin saber ya en que consisten los coloridos alegres de la existencia. Puestas así las cosas, se impone la lógica de la necedad, conferimos el protagonismo a los fanatismos, chantajes, frivolidades y pujanzas sin sentido.

Cabe el lamento de vernos forzados a los tonos grises recomendados; lo que acaba en considerarse correcto en torno a la mediocridad, a la ausencia de criterios. Si hay que pujar, se puja, pero pujar para semejantes desatinos … Las metas serán deslucidas, sin duda.

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