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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El logro invisible

E. J. Dionne
E. J. Dionne
domingo, 23 de agosto de 2009, 07:00 h (CET)
SYDNEY, Australia -- La consigna más difícil de vender en política es: "Las cosas podrían haber ido mucho peor." No es nada raro que el Presidente Obama esté teniendo problemas para defender su plan de estímulo.

Si los gobiernos de todo el mundo, incluyendo el nuestro, no hubieran actuado agresivamente -- y no hubieran gastado montañas de dinero -- una situación económica pésima se podría haber transformado en un cataclismo.

Pero puesto que el cataclismo fue evitado, se trata de un logro invisible. Muchos de aquellos cuyas lentejas fueron salvadas, en los sectores bancario y corporativo en particular, no quieren admitir lo importantes que fueron las acciones del gobierno. Los ideólogos anti-gobierno intentan simular que no se necesitaba de ninguna intervención sería.

De manera que todo el mundo vuelve a quejarse del elevado déficit y de los defectos del gobierno como si no hubiera pasado nada. Esto está generando problemas a Obama en el terreno de la sanidad.

Una persona en sintonía con nuestro presidente es el Primer Ministro australiano Kevin Rudd. Él argumenta que si los gobiernos de las economías más importantes del mundo no hubieran inyectado "5 billones de dólares largos en la economía real" en concepto de estímulo y no hubieran adoptado medidas coordinadas, estaríamos viviendo otra vez "el conocido relato de la década de los años 30."

"En marzo de este año el mundo se encontraba ante la perspectiva insalvable de una Gran Depresión," decía Rudd en una entrevista mantenida aquí la pasada semana. "Esto ha sido el modelo de sacar del atolladero al mundo, y la clave fue el liderazgo americano del Presidente Obama."

Rudd es el pariente político de Obama no sólo por estar filosóficamente en sintonía entre sí, sino también porque la victoria en las elecciones australianas del político de 51 años en noviembre de 2007 se superpuso a la propia victoria de Obama.

Líder del Partido Laborista de centro-izquierda, Rudd se impuso a uno de los mejores amigos de George W. Bush, el Primer Ministro conservador John Howard, a cuenta de la misma temática de cambio y el mismo cambio generacional que impulsó a su amigo americano.

Pero si Rudd elogia a Obama, también elogia a Bush por actuar sin contemplaciones cuando la economía global empezó a derrumbarse en otoño de 2008. En palabras de Rudd en un discurso ante el Australian-American Leadership Dialogue, Bush actuó en circunstancias difíciles, en un momento en que "el flujo de capital global se detuvo en seco."

En la práctica, a pesar de todos los defectos de la puesta en práctica del plan de rescate bancario, la disposición de Bush el pasado otoño a anteponer la necesidad urgente de intervención masiva a sus propias tendencias ideológicas es probable que pase a la historia como el acto más constructivo de su presidencia.

Rudd argumenta que durante los últimos meses de la administración Bush y los primeros meses de la de Obama, todos los indicadores económicos apuntaban a "catástrofe." Él habla de bancos sin liquidez, promotores cuyo crédito fue congelado y muestras de pánico entre los clientes particulares.

Lo que evitó la repetición de la década de los 30, dice, es que los gobiernos del mundo aprendieron realmente de esa era, en particular de "las reflexiones acerca de la Gran Depresión plasmadas por John Maynard Keynes." El economista británico destacaba el imperativo de la acción pública en los momentos en los que la economía privada flaquea.

Por encima de todo, Rudd tuvo las cosas más fáciles que Obama. El índice de paro en Australia en julio era de 5,8 por ciento, en comparación con el 9,4 por ciento de Estados Unidos. Técnicamente por lo menos, Australia ha evitado la recesión hasta el momento.

Y el predecesor conservador de Rudd, al contrario que el de Obama, era fiscalmente responsable. Así, el ministro australiano de economía Wayne Swan apunta que incluso tras el enorme gasto de estímulo de su gobierno, el déficit presupuestario del país registrará máximos del 4,9 por ciento del PIB en el ejercicio 2009-2010. En el 2009, observa Swan, el déficit presupuestario norteamericano alcanzará el 13,6 por ciento del PIB.

Después está la enorme diferencia en la situación política nacional: Australia ya tiene un sistema sanitario universal. Esto significa que Rudd ha podido concentrarse en la economía y la legislación de intercambio de emisiones mientras Obama ha quedado atascado en las trincheras de la sanidad.

Pero Swan tiene palabras de ánimo para Obama. La lucha por la sanidad pública universal en Australia durante la década de los 70 y 80, decía Swan en una entrevista, fue "igual de difícil que el debate en Estados Unidos." Añade: "30 años después, tenemos un sistema que, al margen de sus fallos, es uno de los más eficaces del mundo."

En otras palabras, una vez que está en vigor, la cobertura sanitaria garantizada por el gobierno se convierte en un avance social intocable. Las probabilidades que tiene Obama de garantizar una victoria así mejorarán si es capaz de superar la propaganda reflexiva anti-un gobierno que ignora la forma en que el gobierno impidió que la economía global se derrumbara. En Rudd, tiene un testigo a su favor.

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