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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Camps el despilfarrador

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 23 de agosto de 2009, 06:49 h (CET)
Todavía no se han acallado los ecos del escándalo que supuso todo el tejemaneje que Francisco Camps se trajo con los trajes y sus mentiras al negar conocer a uno de los cabecillas de la trama mafiosa que se ha dedicado al soborno y el cohecho en el caso Gürtel cuando de nuevo el President de la Comunitat Valenciana salta a la palestra periodística, esta vez con motivo de su repentina afición a las carreras de Formula-1 y a sus deseos de aparecer fotografiado junto al patrón de las mismas, ese Ecclestone admirador de Hitler y sus métodos políticos según declaró recientemente.

Valencia es conocida mundialmente por los monumentos falleros que durante las fiestas del inicio de la primavera se plantan en sus calles. Y parece que la política fallera del cartón-piedra, la del orgullo patrio basado en los pies de barro, es la que ha arraigado firmemente entre los dirigentes del País Valenciano. Hace años Miguel de Unamuno nos acusaba de que nos ahogaba la estética, ahora ya no es la estética, ojala lo fuera, lo que guía a los mandamases valencianos. Los dirigentes del Partido Popular en tierras valencianas se sienten atraídos por el boato y el oropel, por la política de los grandes e inútiles gestos, por seguir mirándose cada mañana al levantarse el ombligo y seguir pensando que son los mejores y que el pueblo valenciano tan “muelle” como en la época de Felipe V y el Conde-Duque de Olivares seguirá votándoles como lo viene haciendo desde hace años en ausencia de una verdadera oposición de izquierdas, tan sólo con mostrarles el señuelo de una carrera de coches o una regata como la América's Cup que ha tomado ahora los mejores y más rentables vientos de Dubai.

Para gestionar las carreras de los bólidos de la F-1 por el circuito bautizado como “Valencia Street Ciurcuit” situado en las calles y avenidas del barrio marítimo de la ciudad se creó la sociedad Valmor Sports cuyo vicepresidente es el conocido corredor de motos Jorge Martínez “Aspar” y en cuyo capital social está implicada en un 33 % BANCAIXA una Caja de Ahorros que se supone debe dedicar a fines sociales una parte de sus beneficiosy donde los políticos tienen mucho que decir en su Consejo de Administración. El año pasado antes, durante y después de la celebración del Gran Premio de Europa por las calles de Valencia todo fueron parabienes y felicitaciones entre todos los implicados, se taparon con lonas aquellos solares destartalados que no interesaba mostrar a los visitantes y se ofreció una imagen de Valencia nada acorde con la realidad que día a día se vive en sus barrios periféricos.

Alonso todavía era un ídolo que ponía en pie a las multitudes constituidas al socaire del asturiano en súbitos amantes de la velocidad y el ruido, y así y todo las cuentas no le salen a los organizadores que tenían previstos unos beneficios de 900.000 euros y que cuando han cerrado el ejercicio se encuentran, al parecer, con unas pérdidas de 2 millones de euros. Este año Alonso ya no capitanea los podios de los circuitos, ni tan siquiera sube a los mismos y la afición, veleta en lo que le es nuevo y ajeno, ya no se mueve tan impulsivamente para seguir al asturiano, la marea azul que le seguía en los circuitos ha mermado considerablemente y con ella ha disminuido ostensiblemente la venta de entradas.

Por tanto Valmor Sports ante el negro panorama económico que se le viene encima ha demandado árnica a la Generalitat valenciana, su principal valedor. Y Paco Camps, que debe ser un gran aficionado a los bólidos de la F-1 no ha dudado ni un instante en acudir cual magnánimo salvador a poner a la disposición de Ecclestone noventa millones de euros para que en los próximos cinco años los cochecitos de carrera sigan ensuciando con su brutal ruido las calles de la Valencia marítima. A estos noventa millones que cómo mínimo costará a todos los valencianos el que Camps, con sus trajes regalados, y Rita luciendo un magnífico bolso de Louis Vuitton, se fotografíen junto al “capo” Ecclestone hay que añadir los casi sesenta y cuatro millones de euros que el año pasado se gastaron en acondicionar las calles del Grao valenciano para las carreras.

La Generalitat no tiene dinero pero, al parecer, la crisis no les afecta según para que cosas, para el boato, el esplendor ficticio, el oropel y el “bufar en caldo gelat” siempre habrá algún que otro milloncejo que a buen seguro saldrá del presupuesto que tendría que dedicarse a enseñanza, sanidad, cultura o ayuda a los mayores. Y mientras los valencianos siguen pagando con sus impuestos las aventuras y los caprichos megalómanos de sus dirigentes Ecclestone y los suyos, entre los que se encuentra ese gran “conseguidor” que es Alejandro Agag, yerno de Aznar, seguirán llenándose los bolsillos gracias a los papanatas que Valencia tiene como dirigentes. No podemos olvidar que en el año 2007 el “capo” de la Fórmula-1 condicionó su celebración en Valencia al hecho de que Camps triunfará en las elecciones autonómicas. Más claro agua.
CONTAR POR NO CALLAR
Camps el despilfarrador
RAFA ESTEVE-CASANOVA
Todavía no se han acallado los ecos del escándalo que supuso todo el tejemaneje que Francisco Camps se trajo con los trajes y sus mentiras al negar conocer a uno de los cabecillas de la trama mafiosa que se ha dedicado al soborno y el cohecho en el caso Gürtel cuando de nuevo el President de la Comunitat Valenciana salta a la palestra periodística, esta vez con motivo de su repentina afición a las carreras de Formula-1 y a sus deseos de aparecer fotografiado junto al patrón de las mismas, ese Ecclestone admirador de Hitler y sus métodos políticos según declaró recientemente.

Valencia es conocida mundialmente por los monumentos falleros que durante las fiestas del inicio de la primavera se plantan en sus calles. Y parece que la política fallera del cartón-piedra, la del orgullo patrio basado en los pies de barro, es la que ha arraigado firmemente entre los dirigentes del País Valenciano. Hace años Miguel de Unamuno nos acusaba de que nos ahogaba la estética, ahora ya no es la estética, ojala lo fuera, lo que guía a los mandamases valencianos. Los dirigentes del Partido Popular en tierras valencianas se sienten atraídos por el boato y el oropel, por la política de los grandes e inútiles gestos, por seguir mirándose cada mañana al levantarse el ombligo y seguir pensando que son los mejores y que el pueblo valenciano tan “muelle” como en la época de Felipe V y el Conde-Duque de Olivares seguirá votándoles como lo viene haciendo desde hace años en ausencia de una verdadera oposición de izquierdas, tan sólo con mostrarles el señuelo de una carrera de coches o una regata como la América's Cup que ha tomado ahora los mejores y más rentables vientos de Dubai.

Para gestionar las carreras de los bólidos de la F-1 por el circuito bautizado como “Valencia Street Ciurcuit” situado en las calles y avenidas del barrio marítimo de la ciudad se creó la sociedad Valmor Sports cuyo vicepresidente es el conocido corredor de motos Jorge Martínez “Aspar” y en cuyo capital social está implicada en un 33 % BANCAIXA una Caja de Ahorros que se supone debe dedicar a fines sociales una parte de sus beneficiosy donde los políticos tienen mucho que decir en su Consejo de Administración. El año pasado antes, durante y después de la celebración del Gran Premio de Europa por las calles de Valencia todo fueron parabienes y felicitaciones entre todos los implicados, se taparon con lonas aquellos solares destartalados que no interesaba mostrar a los visitantes y se ofreció una imagen de Valencia nada acorde con la realidad que día a día se vive en sus barrios periféricos.

Alonso todavía era un ídolo que ponía en pie a las multitudes constituidas al socaire del asturiano en súbitos amantes de la velocidad y el ruido, y así y todo las cuentas no le salen a los organizadores que tenían previstos unos beneficios de 900.000 euros y que cuando han cerrado el ejercicio se encuentran, al parecer, con unas pérdidas de 2 millones de euros. Este año Alonso ya no capitanea los podios de los circuitos, ni tan siquiera sube a los mismos y la afición, veleta en lo que le es nuevo y ajeno, ya no se mueve tan impulsivamente para seguir al asturiano, la marea azul que le seguía en los circuitos ha mermado considerablemente y con ella ha disminuido ostensiblemente la venta de entradas.

Por tanto Valmor Sports ante el negro panorama económico que se le viene encima ha demandado árnica a la Generalitat valenciana, su principal valedor. Y Paco Camps, que debe ser un gran aficionado a los bólidos de la F-1 no ha dudado ni un instante en acudir cual magnánimo salvador a poner a la disposición de Ecclestone noventa millones de euros para que en los próximos cinco años los cochecitos de carrera sigan ensuciando con su brutal ruido las calles de la Valencia marítima. A estos noventa millones que cómo mínimo costará a todos los valencianos el que Camps, con sus trajes regalados, y Rita luciendo un magnífico bolso de Louis Vuitton, se fotografíen junto al “capo” Ecclestone hay que añadir los casi sesenta y cuatro millones de euros que el año pasado se gastaron en acondicionar las calles del Grao valenciano para las carreras.

La Generalitat no tiene dinero pero, al parecer, la crisis no les afecta según para que cosas, para el boato, el esplendor ficticio, el oropel y el “bufar en caldo gelat” siempre habrá algún que otro milloncejo que a buen seguro saldrá del presupuesto que tendría que dedicarse a enseñanza, sanidad, cultura o ayuda a los mayores. Y mientras los valencianos siguen pagando con sus impuestos las aventuras y los caprichos megalómanos de sus dirigentes Ecclestone y los suyos, entre los que se encuentra ese gran “conseguidor” que es Alejandro Agag, yerno de Aznar, seguirán llenándose los bolsillos gracias a los papanatas que Valencia tiene como dirigentes. No podemos olvidar que en el año 2007 el “capo” de la Fórmula-1 condicionó su celebración en Valencia al hecho de que Camps triunfará en las elecciones autonómicas. Más claro agua.

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