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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

De vacaciones o algo parecido

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 22 de agosto de 2009, 06:45 h (CET)
Las fechas veraniegas parece que son eso, veraniegas. Quien tiene trabajo se queja, quien no lo tiene también, si calor, malo, si lluvia, también. Estamos rodeados de tópicos sobre el verano que ya, ya…

Hay uno que trata sobre las vacaciones del maestro o profesor de instituto, es el de los sugerentes tres meses de vacaciones de los que disfrutan a lo largo del año, dos de ellos en verano. Son privilegiados estos maestros y profesores, dirán todos.

Lo que no sabe todo el mundo son las condiciones de trabajo de esos maestros al menos en sus comienzos. Nos parece que en ninguna categoría laboral sea pública o privada con un poquito de dignidad, te hacen trabajar año tras año como interino, obligándote a examinarte cada dos años, después de hacer cursos caros que dan puntos y dinero a las entidades que los imparten, siendo estos muchas veces organizados por los mismos sindicatos que, extrañamente también se suman a este negocio lucrativo de la organización de unas oposiciones sin pies ni cabeza. Y lo peor es que las plazas no se hacen realidad, plazas que ellos mismos ocupan año tras año y que no las sacan de la oscuridad del interinato.

Un año se examinan los profes de primaria, al año siguiente los de secundaria y así se suceden situaciones extrañas que hacen que miles de personas cada verano sufran por un destino que nadie les asegura, por una plaza de interino que ha de cubrirse necesariamente pero que no es comparable a cualquier otra plaza de cualquier otro departamento de la administración regional. Son un convenio aparte.
Hay tanta movilidad en los destinos porque casi nadie está contento con alguno de los destinos a los que ha sido adjudicado a lo largo de su vida, y así ocurre que tardan 20 ó 30 años hasta que residen o se evitan el coche para trasladarse a su plaza de trabajo, pero no es eso lo peor, lo realmente denigrante es la tensión del pobre interino que espera la temida fecha y hora en que le darán su destino, muchas veces con escandalosos retrasos sobre la fecha prevista, con las consiguientes esperas en cada una de las delegaciones de Educación cercanas a su residencia.
Qué valientes los maestros y profesores que se cambian de provincia y de comunidad por esas carreteras de Dios, compartiendo casas de pueblo o como Dios mismo les da a entender que van a vivir durante ese curso.
Acabo de ver unas listas que hoy mismo han sido adjudicadas, pueblecitos aislados y perdidos de Guadalajara o de Cuenca por poner un ejemplo, que han sido asignados a profesionales con familia a sus espaldas y mil y una situaciones personales. Pueblecitos donde sin duda ha de llegar la universal educación, pero al profesor y maestro se le ha de permitir que imparta sus clases con una mínima dignidad. Se aprovechan de su juventud a veces, de que a lo mejor alguno de ellos quiere salir de casa pero es insultante que cada dos años repitan estas loterías de destinos con estos profesionales que aprenden mucho más en cada escuela de estas que en toda la carrera junta.
Yo creo que lo peor no es que existan estas selecciones de personal con adjudicaciones informatizadas, es decir loterías, que te pueden venir mal o bien un determinado año. Lo verdaderamente denigrante es que estas loterías se repitan año tras año y jueguen así con el futuro de unos trabajadores que esperan por miles que les digan el nuevo destino anual para correr a preparar papeles y a encontrar una vivienda y a estar atendiendo a un grupo determinado de alumnos en 2 ó 3 días, sin conocer edad, materia, o condiciones de trabajo.

Son verdaderas exigencias y verdaderos milagros lo que se les pide a esos miles de profesores y maestros que por estos días están temiendo, primero por si tendrán trabajo este año, segundo donde trabajarán o donde residirán el próximo curso. Vamos, como para pensar en vacaciones, ¿hambre y penalidades de un maestro de escuela como reza la tradición y el refranero? Pues no sé si hambre, pero penalidades haberlas “haylas”. Después que vengan los pensantes de la educación a introducir mejoras, ordenadores para niños y pizarras digitales en los centros y olviden los recursos humanos de esa maravillosa educación que con la mejor de las propagandas todos preconizan.

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