Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Retorciendo la Constitución (I)

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 18 de agosto de 2009, 00:55 h (CET)
Es evidente que, cuando los españoles votamos libremente y con conocimiento de causa, el otorgarnos la Constitución de 1978, lo hicimos en el bien entendido de que, las cláusulas que la componen, estaban lo suficientemente bien explicitadas para que no hubiera confusiones, equívocos ni interpretaciones más o menos torticeras, que fueran capaces de alterar su verdadero sentido y de dar al traste con la voluntad legítimamente expresada por los ciudadanos, mediante el voto depositado en las urnas del referendo al que fue sometida. Partimos de que las leyes han de ser comprensible para todos los ciudadanos y no sólo para una élite de juristas. Al menos, cuando acudimos a votarla estábamos convencidos del buen trabajo de los llamados “padres de la Constitución” y del compromiso de todas las instituciones públicas de ajustar sus actuaciones, tanto desde el Gobierno, como desde las propias autonomías, a los mandatos de la nueva Carta Magna.

El tiempo, señores, este depredador de hombres, de ideas y de voluntades, ha dado al traste con aquellas esperanzas en las que creímos y ha dejado patente que, nada hay peor para un país que el crear órganos parciales de interposición entre las normas constitucionales y los jueces encargados de hacer que se respeten. El primer gran error fue el crear un tribunal ad hoc, el Tribunal Constitucional, encargado se su interpretación. ¿Para qué, si lo que se dispone en su articulado se puede entender sin ningún esfuerzo, simplemente sabiendo leer correctamente y con la ayuda de un buen diccionario de la lengua española? La trayectoria de interpretaciones esquinadas, de intentos de darle la vuelta a la norma y de crear una serie de tecnicismos encaminados a tergiversar lo que de una simple lectura queda meridiano; ha sido la tónica común entre aquellos que motu propio o a instancias de gobiernos, más interesados en buscar su propio provecho que en seguir los dictados constitucionales, han pretendido cambiar o reformar, con sus interpretaciones, lo que sólo estaría permitido hacerlo con el consenso y quorum necesario en las Cortes, siempre que se cumpliera con los requisitos establecidos por la propia norma para poder ser reformada válidamente. Para un simple ciudadano de a pie, sin pretensiones de entendido en la materia pero, eso sí, leyendo lo que la Constitución contiene en sus preceptos, constituye motivo de admiración las extrañas conclusiones que los “sabios” les han dado a los preceptos constitucionales.

Por ejemplo y, para empezar, vemos que en el Título Preliminar, Artículo 3º1 se dice taxativamente: “El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla” Vayan ustedes a Catalunya o a Baleares y explíqueles a los que gobiernan dichas autonomías que eso es así y verán lo que les contestan. ¿Se han ocupado los poderes públicos de arreglar el desaguisado, no señores, se trata de que el TC, este vergonzoso y politizado tribunal encargado de interpretar la Constitución, lleve tres años mareando la perdiz para que Cataluña sea la autonomía privilegiada de España y, por si fuera poco, que impida estudiar en ella el idioma castellano, ¿hay algo más claro y contundente en contra de lo dispuesto en el Artª 3º. ¿Explicación? Ninguna. El Artº 9º.3 sitúa entre las garantías de la Constitución que refuerzan el principio de legalidad: “la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”, y relacionemos esta norma con aquella otra, recogida en el Artº 27.3, cuando dice: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” Veremos que difícilmente podremos casar con semejantes principios constitucionales el que, el Gobierno, sin atender a razones e inspirado solamente por sus sectarismo antirreligioso y su deseo de impartir su propia doctrina en todas las aulas españolas, se haya saltado el precepto y se haya sacado de la manga una asignatura nueva, la EpC ( Enseñanza para la Ciudadanía) que, para más INRI, ha sido declarada obligatoria en todo el Estado español. ¿Está clara la Constitución? Sí, pero da lo mismo, porque ZP y los suyos se la han puesto por montera, sin que aquí parezca que a nadie le importe un comino. ¿Explicación? Ninguna.

Sabemos de la campaña del feminismo por pasar por encima del sexo opuesto, aunque para ello deban acudir a artimañas más o menos rebuscadas e incluso de dudosa legalidad. Veamos, por ejemplo, el sistema de cuotas impuesto por el Gobierno y la no menos sopechosa ley Contra la violencia de Género. Examinemos lo que dice la Constitución al respeto y luego veremos si es constitucional el que se establezcan distintas penas para los agresores masculinos y para los femeninos. El Capítulo II que habla de Derechos y Libertades, recoge en su artículo 14 lo siguiente: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”. Esta claro su significado y no hay duda de lo que quiere decir, sin que haya interpretación alguna que pueda aclarar lo que ya está claro. Pues señores, todos estos encargado de darle la vuelta a lo meridiano, han dado al trate con este artículo al establecer privilegios para las mujeres que alteran,, sin duda la igualdad predicada por la Constitución. En la ley contra la violencia de género se aplican distintos raseros según sea varón o mujer y que no nos vengan diciendo que si unos son fuertes y otras débiles, en primer lugar, porque habría que demostrarlo y, en segundo, por el antiguo aforismo jurídico de “donde la ley no distingue no debe distinguirse”;

Pero ocurre lo mismo con los famosos cupos, establecidos claramente para favorecer a las mujeres. El Art.23º establece: “1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.

2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.” Todos entendemos lo que son condiciones de igualdad: con las mismas oportunidades, sin ventajas, partiendo todos de la misma meta ¿está claro, no? Pues, no señores, los socialistas decidieron que fueran listas o tontas, estuvieran capacitadas o no; tuvieran estudios universitarios o no; sólo por ser mujer, por tener ovarios y no testículos, las mujeres debían tener un cupo igual al de los hombres. ¿Dónde esta la no discriminación por razón de sexo? Lo que dice la Constitución es que a igual preparación, conocimientos, facultades y merecimientos no deba haber preferencia por razón de sexo, pero nadie dice que no pueda haber 20 mujeres mejor preparadas que los hombres o viceversa y aquellas o estos, sin duda debieran ser los favorecidos para ocupar los puestos que se dilucidan. Pero no, la Constitución, una vez más, ha sido marginada por intereses partidistas. ¿Explicación? Ninguna. En otro artículo, más de lo mismo.

Noticias relacionadas

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris