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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Creer a Obama como acto de fe

Kathleen Parker
Kathleen Parker
sábado, 15 de agosto de 2009, 23:07 h (CET)
Ah, aquellos tiempos de prosperidad en los que nuestro mayor temor era que la instancia federal "de las organizaciones religiosas" pudiera estar fomentando que un mendigo sin techo descubriera a Jesucristo.

¿Se acuerda de aquellos tiempos?

Casi nadie habla mucho de la iniciativa de las organizaciones religiosas iniciada por el Presidente Bush y ampliada por el Presidente Obama. Tampoco se produjo apenas un rumor en torno a la elección de Obama como director del programa, Joshua DuBois, un predicador pentecostal de 27 años de edad.

La comparación de cómo los medios de comunicación han tratado a los dos presidentes y sus programas religiosos durante los seis primeros meses de sus respectivas administraciones (2001 y 2009) es el tema del nuevo estudio realizado por el Proyecto para la Excelencia en el Periodismo del Centro Pew de Investigación y el Foro Pew de Religión y Administración Pública.

Las conclusiones sugieren que se aplica un rasero muy distinto a cada uno de los presidentes.

Cuando George W. Bush presentó por primera vez el concepto de una instancia de organizaciones religiosas en la administración, la visión original consistía en ayudar a las organizaciones de caridad sin ánimo de lucro a recibir financiación pública que ayudara a alimentar al hambriento y cobijar a los sin techo. A juzgar por la reacción, se diría que Bush intentaba instaurar un califato. En la práctica, la mayor parte de las noticias de prensa se centraron en la desaparición de los límites entre iglesia y estado.

En contraste, cuando Obama actualizó y rebautizó el programa -- Oficina de Organizaciones Religiosas y Asociaciones de Cooperación de la Casa Blanca -- la mayor parte de las noticias aparecidas se centraron en cuestiones de procedimiento y en un nuevo consejo asesor de tintes religiosos compuesto por 25 miembros. Pocos titulares, si es que hubo alguno, cuestionaron si Obama podría estar utilizando o no su oficina de asociaciones para perseguir políticas progresistas, mientras que Bush fue objeto de un acoso constante presuntamente por impulsar (madre de Dios) una agenda antiabortista.

El único asunto objeto de gran atención bajo la administración Obama -- motivo de preocupación también bajo Bush -- fue la posibilidad de que al recibir fondos federales, las organizaciones pudieran tomar decisiones de contratación basadas en las creencias religiosas de una persona. Obama ha instado a revisar la política.

El estudio Pew utilizó búsquedas de términos para identificar las noticias a analizar -- un total de 331 artículos de prensa publicados entre enero y junio de 2001 (281) y enero y junio de 2009 (50).

Durante los años Bush, las noticias tenían un 50 por ciento más de probabilidad de aparecer en portada que en 2009, y la separación entre iglesia y estado fue el principal motivo de preocupación en 2001.

El estudio se esfuerza por explicar estas discrepancias. Una explicación evidente es que el programa era nuevo en los tiempos de Bush. Para cuando Obama entró en la administración, era conocido -- y no resultaba muy amenazante. Y Obama heredó todo un menú de asuntos urgentes, a la cabeza de los cuales añadió todo un grupo de opciones.

¿Quién tiene tiempo para ayudar desinteresadamente a las organizaciones a ayudar a los pobres?

No tan rápido, dice Michael Cromartie, vicepresidente del Centro de Ética y Legislación Pública (y director del programa Evangélicos en la Vida Civil). Cromartie insiste en que los disparatados niveles de escrutinio no se pueden atribuir solamente al momento y las agendas apretadas.

"Por supuesto, el ritmo siempre es frenético en Washington con cualquier administración nueva. ¿Pero puede usted imaginarse el escándalo si Bush hubiera contratado a un predicador pentecostal de 27 años para dirigir una oficina de organizaciones religiosas y le hubiera rodeado de una junta asesora de 25 miembros compuesta de personas que simpatizan en gran medida con su agenda legislativa?"

En realidad, Bush designó al profesor de ciencias políticas de la Universidad de Pennsylvania John DiIulio, Demócrata, para dirigir su programa. Cromartie sostiene que la atención mucho mayor en Bush se debió a que los medios sospechaban que su iniciativa de organizaciones religiosas era una tentativa por instaurar una teocracia.

Bush puede ser culpado en parte de esta percepción, habiendo declarado en una ocasión que Dios quería que él fuera presidente. También dijo a Bob Woodward que en lo que a tomar decisiones sobre Irak se refiere, no consultó a su padre terrenal -- el ex presidente George H.W. Bush -- sino que se encomendó a un Padre divino.

Obama, que en realidad invoca a Jesucristo durante sus discursos con mucha mayor frecuencia de lo que lo hacía Bush según un análisis de Politico.com, no sólo suscribió la iniciativa de su predecesor, sino que le ha dado el trato de los panes y los peces al ampliar su misión. Como describía DuBois en un video publicado en el blog de la Casa Blanca, la misión de la instancia comprende hasta "imaginar el papel de las organizaciones religiosas en la lucha contra el cambio climático global."

¿Por qué Obama tiene carta blanca?
En parte porque no es Bush. Pero también, quizá, porque los medios son más receptivos a los asuntos y las políticas que Obama quiere impulsar.

Se puede decir, como han dicho los críticos de Bush, que la administración anterior intentó impulsar de igual forma la política a través de su oficina de organizaciones. Lo que (BEG ITAL)no(END ITAL) se puede decir es que Obama haya sido objeto del mismo escrutinio que su predecesor.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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