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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

La corrupción de nuestra democracia también afecta a la policía

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 14 de agosto de 2009, 04:55 h (CET)
Están los del SUP poniendo un ratito el grito en el cielo por el antidemocrático y propagandístico trato dispensado a los detenidos populares de Palma, los cuales no han podido disfrutar de las prebendas que sí disfrutaron, por ejemplo, delincuentes socialistas como Rafael Vera, quien jamás apareció esposado ante las cámaras de televisión, o Arnaldo Otegui, el hombre de paz que tiene por costumbre alzar el puño a la salida de juzgados y comisarías. Y mucho menos derecha-derecha, que es como se esposa a los criminales peligrosos, o sea, a los etarras y gentuza de ese jaez. Hacen bien los sindicalistas al denunciar este abuso. Pero no cuela. Y no cuela porque son ya demasiados los escándalos en que se ha visto inmersa la Policía Nacional. Una policía que, dejando claro que muchos, la mayoría, de sus miembros son personas honradas y decentes, empieza a apestar a policía mejicana.

Veamos… ¿Recuerdan las extrañas detenciones de inocentes militantes del PP de Las Rozas y cómo los tres policías que se negaron a practicar dichos arrestos fueron destituidos? ¿Y de las amenazas de Maximiliano Correal, portavoz del SUP, sindicato cercano al PSOE, vertidas contra el periodista Luis del Pino, a quien este señor con pistola quería encerrar en una “habitación sin Estado de Derecho”? ¿Qué me dicen del ex jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, que, imputado por encubrir pruebas de la mayor masacre terrorista perpetrada jamás en nuestro país, no se presenta ante el Juzgado porque está de crucero? ¡Toma decencia!

¿Qué me cuentan de la misteriosa desaparición de cien kilos de cocaína, cien, de dependencias policiales sevillanas? ¿Qué me dicen de la presencia en la famosa cacería que provocó la dimisión del ministro Bermejo del comisario de policía? ¿Y de la denuncia por acoso, coacciones e intimidación que Luis Bárcenas acaba de presentar y en la que acusa a dos personas que se identificaron como policías? Y de la presunta grabación en posesión del PP en la que un policía le dice a Camps que Garzón se va a inhibir del Caso “Gürtel” a favor del TSPV? ¿Y de…?

Saldrán ahora algunos diciendo que poner de manifiesto que lo de España, cada día más parecida a México, empieza a apestar a corrupción policial es “atacar el Estado de Derecho”.

Pues miren, va a ser que no. Lo que sí es “atacar el Estado de Derecho” es, como hacen algunos, mirar hacia otra parte y callar cuando las irregularidades las cometen los del partido amigo. Resulta que “atacar el Estado de Derecho” es utilizar a la Policía, quien ostenta el monopolio de la fuerza, para tratar de aniquilar la alternancia en el poder, o sea, liquidar la democracia. Resulta que “atacar el Estado de Derecho” es ser funcionario al servicio, como dicen en las pelis yankees en donde “asuntos internos” vela por el esclarecimiento de las corruptelas policiales, de la ley y el orden y corromperse, bien por pasta, bien por fanatismo ideológico o prebendas. O por un puesto sindical. “Atacar el Estado de Derecho” es poner las órdenes de los superiores por encima de las libertades y derechos de los ciudadanos.

Que al final se creen que cuela eso de que los miembros de la Policía Nacional, como los de la Judicatura (¿cuántos jueces han sido condenados por prevaricación en estos últimos 30 años? ¡Qué honradez la suya!) o los de la prensa, son honrados por el mero hecho de serlo. Y un jamón. Va siendo hora de denunciarlo.

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