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¿De quién es Cataluña?

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
jueves, 13 de agosto de 2009, 01:46 h (CET)
“Imponer” el catalán, para que sea realmente la lengua vehicular en la sociedad. “Obligar” a que la usen los de dentro de Cataluña y los que vienen o han venido del “extranjero”, sean españoles o de otos países. “Soslayar” o burlar lo que dice la Constitución a través de la aplicación del discutido nuevo Estatut de autonomía.

Son las tres expresiones y conceptos que se han propuesto y defendido, como necesarios “para defender la lengua catalana”, en la tertulia más importante de la televisión oficial catalana, TV3, por un abogado-periodista y un periodista-político de notoriedad. Son de agradecer su sinceridad y claridad, condiciones básicas de una situación de libertad, pluralidad y democracia.

Este lenguaje desenmascara otros comportamientos, políticos y mediáticos, menos honestos y más hipócritas. También tiene la virtud de plantear las cosas de forma más meridiana. Y nos describe esta realidad:

- Que el catalán no es, socialmente, la lengua vehicular y de uso mayoritario en Cataluña. Está en una situación de debilidad y riesgo, que se denuncia reiteradamente.

- Que para que lo llegue a ser nuevamente, se quiere recurrir a la “imposición”, a la “obligación” y a “soslayar” o burlar lo dispuesto en la Constitución mediante disposiciones que establece el nuevo Estatut, que hace tres años está estudiando el Tribunal Constitucional, cuya sentencia se teme por unos y otros.

- Que algunos tienen una idea patrimonial de Cataluña, anclada más en la nostalgia del pasado y la realidad del presente, que en la dinámica del futuro.

- Que desde esta posición, legítima pero subjetiva, se pretende cambiar las cosas, es decir, la sociedad catalana actual, por los medios coactivos que sean necesarios.

- Que este intento de cambio, a través del activismo coactivo, ignora al menos a una mitad de los habitantes de Cataluña, cuyos derechos no se respetarían, si se considera que Cataluña sólo es de unos y no de los otros: de los originarios y de pura sangre y no de los sobrevenidos recientemente o hace ya muchísimos años, muchísimos de ellos nacidos en esa comunidad.

- Que no siempre que se habla de “defender el catalán” (lengua) se defiende a los catalanes (ciudadanos). No hay que confundir y quizás convendría establecer prioridades.

- Que todo esto nos lleva a la pregunta fundamental, que pocos se atreven a formular públicamente y menos a responder: ¿de quién es Cataluña?

es comentarista político y ex director del Centre d’Investigació de la Comunicació.

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