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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La otra realidad

Ángel Ruiz Cediel
Redacción
miércoles, 12 de agosto de 2009, 00:56 h (CET)
Porque evidencias sobran, se sabe que nuestra realidad ha tocado fondo y está tan podrida que es irrecuperable. Habría que meter en la cárcel a tanto golfo y corrupto que ni siquiera habría jueces suficientes, además que no serviría de gran cosa porque la Justicia será lo que sea menos Justicia; habría que invertir tantísimo en reconstruir el medioambiente, que es absurdo porque no se pueden cambiar los hábitos de vida de la población de todo el planeta; y habría que ser tan responsables, controlando la natalidad y enseñando a las nuevas generaciones a vivir sin atentar contra el medio que nos sostiene, que no podemos sino afirmar rotundamente que ya hace tiempo que hemos traspasado el punto de no retorno. Además, en unas décadas, tres o cuatro, si no sucede antes nada (que sucederá, seguro) seremos dieciséis mil millones de personas sobre el mundo, precisamente en un orden en el que ahora mismo falta agua potable para los casi siete mil millones que somos, el planeta entero se desertiza, se mueren los océanos, el mundo entero se calienta y los órdenes imperantes exigen crecer más cada año, lo que significa explotar más, engendrar más y consumir más. ¿Alientan acaso los poderes el suicidio colectivo con esta actitud?...: la respuesta es sí... y no.

Hay otra realidad a la nuestra que, por desquiciada, comienza a ser mucho más que creíble. Yo mismo escribí una novela a este respecto que pronto podrán leer: Tetragrammaton. Ya saben que cuando lo lógico es increíble, lo ilógico es lo que tiene más posibilidades de ser lo real. Visiten Internet, métanse en Youtube o en cualquier buscador, planteen los adecuados porqués a la sinrazón actual, y verán que hay otras realidades que, por ilógicas, son extremadamente interesantes de considerar. Ahí, desmotando adecuadamente los desvaríos individuales de quienes han perdido la cordura, se encontrarán con una serie de soluciones a nuestros dilemas —los planteados en el primer párrafo—, que sin duda tienen una coherencia impecable, por más que sea una realidad... incómoda. Sopésenlo con osadía, no se rindan, contengan sus sonrisas suficientes de sabios al tanto de todo, y, luego, tomen sus decisiones: seguro que a más de uno de nuestros racionalistas hombres de mundo se les encoge el ombligo.

Atentos a estos aparentes desvaríos, a veces conspiranoicos, podemos encontrar que sí hay una respuesta para todos esos miles de millones de euros que invierten todos los erarios en una crisis que nadie justifica ni dice con números y nombres en qué se han empleado, que sí hay respuestas a que sabiendo que el camino que recorremos desde la Revolución Industrial nos conduce inexorablemente a nuestra propia extinción se continúe en esta loca carrera hacia el abismo, que sí hay respuestas a que existan y a los porqués de su existencia de todos los grupos secretos o discretos que gobiernan el mundo desde la sombra, y muchísimos planteamientos más, como la justificación de las epidemias fabricadas, las crisis inventadas y las guerras orquestadas. Algunos van a salvarse de la quema que viene, pero serán pocos y escogidos. Un vistazo nada más, y puede ser que el modo mismo de ver la realidad cambie, fijando cada cual su raíz en un más allá de esta realidad que nos condena a la infelicidad ahora y la extinción no mucho más adelante. Piezas de un puzzle, en fin, que desvela un futuro para pasado mañana nada halagüeño.

El desprestigio con que adoban los poderes oficiales a este tipo de planteamientos, hoy por hoy marginales aunque cada día menos, ha de considerarse como una prueba en sí misma de autenticidad, pues que nada está más desprestigiado que esos mismos poderes. No tardarán muchos meses, menos de dos años, en darse cuenta por sí mismos con pruebas y evidencias de lo que apunto, con la única diferencia de que todos los que entonces lo comprueben por sí, habrán perdido dos años capitales y no les quedará tiempo de reacción. Después de todo, en el peor de los casos, no propongo otra cosa que un viaje a la fantasía, indoloro. Sé, sin embargo, que entre toda la basura que se esconde en Internet, el buscador avezado sabrá encontrar aquello que estoy mencionando, y sabrá discernir entre la prueba, la charlatanería y el desquicio.

Luego, para los audaces, que investiguen y hasta que pregunten a los dirigentes adecuados en qué se han invertido los casi diez billones de euros que se llevan gastados supuestamente en paliar en esta falsa crisis, y a ver qué les cuentan. Muchas hipotecas americanas sin pagarse son ésas para una crisis que ha arrastrado el mundo, sin una mala causa que la justifique.¿O sí hay algo que la justifica?... No; nada de eso es verdad. A continuación, si tienen ganas de seguir preguntando, interésense por qué en España hay seis supertuneladoras mientras en toda Europa sólo hay dos..., o qué en verdad hay en nuestro universo inmediato que justifica tan exagerada cantidad de lanzamientos de sondas de todo tipo, telescopios supermodernos y hasta la profusión exagerada de misiones espaciales.

Pregúnteselo, sí..., o esperen para saberlo a mi nueva novela: Tetragrammaton. Sin duda una ficción..., o a lo mejor no tanto. En cualquier caso, no se sulfure demasiado: para lo que nos queda de estar en el convento...

Enero 2009
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