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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El impacto potencial de Sotomayor

David S. Broder
David S. Broder
miércoles, 12 de agosto de 2009, 00:33 h (CET)
Cuando el Senador Lindsey Graham de Carolina del Sur estaba explicando su decisión de convertirse en uno de los nueve Republicanos en apoyar la nominación de la jueza Sonia Sotomayor, dijo que era más fácil porque no alteraría el equilibrio ideológico en el Tribunal Supremo. Que reemplace al juez David Souter, miembro regular del bloque izquierdista, no inclina al tribunal más en esa dirección, dijo.

Con todos mis respetos a un Senador al que admiro, creo que puede estar subestimando el impacto de elevar a Sotomayor al alto tribunal.

Ciertamente, hay todo un mundo de diferencias de personalidad entre el taciturno magistrado del noreste que se jubilaba hace poco y la viva neoyorquina que le reemplaza. Souter era muy estimado por sus colegas pero no hay pruebas de que intentara influenciarles.

En cualquier grupo tan reducido como los nueve miembros del Tribunal Supremo, la salida de una persona y la llegada de una muy diferente probablemente altera la dinámica.

Claramente las dos mujeres que precedieron a Sotomayor en el tribunal, Sandra Day O'Connor y Ruth Bader Ginsburg, han tenido un enorme impacto sobre sus colegas - y el ejercicio de la ley.

Ginsburg ha sido el miembro más visible del bloque izquierdista, pronunciando algunas sentencias discrepantes muy duras desde el estrado y hablando de una forma que ha inspirado a sus incondicionales de las ramas políticas. O'Connor, que fue pionera cuando el Presidente Ronald Reagan la escogió, logró convertirse en el voto de desempate - el elector definitivo - en un amplio abanico de cuestiones de consecuencias históricas.

Estas dos estaban muy presentes en la mente de la Senadora Amy Klobuchar, la Demócrata de Minnesota que organizó un par de presentaciones en nombre de Sotomayor - una cuando la juez fue nominada por primera vez y la segunda al acercarse el final del debate de confirmación.

Mucho se ha hecho - y con razón - del hecho de que Sotomayor sea la primera hispana en la Corte Suprema. Pero para las mujeres, también éste es un momento importante.

Como recordó Klobuchar, hace muy poco que la mujer logró la consideración profesional dentro de la profesión jurídica. Cuando O'Connor se licenció tercera de su promoción en la Facultad de Derecho de Stanford, "las únicas ofertas de trabajo que recibió de bufetes... (fueron) para puestos de procuradora.... Sus logros (fueron) reducidos a una cuestión: ¿Sabe mecanografía?"

Y, dijo Klobuchar, cuando Ginsburg "entró en la Facultad de Derecho de Harvard, era una de las sólo nueve mujeres de una clase de más de 500 alumnos. El decano de la facultad exigió en la práctica que justificara estar ocupando una plaza que podría estar ocupada por un hombre”.

Klobuchar, que se encuentra en su primer mandato como senadora, anteriormente desempeñó el puesto de letrada del condado, o fiscal, en el condado más poblado de Minnesota. Eso le dio un vínculo con Sotomayor, cuyo primer empleo al salir de la facultad fue como fiscal en Nueva York.

Klobuchar rememoró lo que esa experiencia puede aportar ahora al Supremo. "Como fiscal", dijo, "después de haber colaborado con las víctimas del delito, después de haber visto los daños que ocasiona la delincuencia a los particulares y a nuestras comunidades, después de haber visto a los acusados que van a entrar en prisión y conocer a las familias que saben que les están perdiendo, a veces para siempre, ya sabes que la ley no es sólo un abstracto. No es sólo un libro polvoriento en el trastero. La ley tiene un impacto real en la vida real de personas reales”.

Cuando pregunté a Klobuchar tras la vista de votación por qué había organizado a las senadoras para que hablaran por Sotomayor, dijo, "Es sólo la tercera de 111 magistrados en nuestra historia, y sólo somos 17 entre un centenar de senadores. Es importante que cerremos filas, y reconozcamos que estamos aquí gracias a las que llegaron antes que nosotras, para que de manera lenta pero segura podamos ampliar nuestro espacio en el mundo”.

Esa ampliación es uno de los cambios mejor recibidos que he visto en la política y el gobierno en mi vida - y sólo un augurio de lo que viene ahora.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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