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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Política medioambiental taurina en Málaga

Rafael Ávila y Julio Ortega
Redacción
lunes, 10 de agosto de 2009, 19:40 h (CET)
En la Carta Municipal de Derechos de los Ciudadanos de Málaga, redactada y difundida por el Ilustrísimo Ayuntamiento de esa Ciudad para conocimiento de todos sus habitantes, se señala que: “Es exigible el cumplimiento de los deberes cívicos, el respeto a las personas y al entorno urbano, especialmente al medio ambiente...”. Una de las definiciones aceptadas del término “Medio Ambiente” es la siguiente: “No se trata sólo del espacio en el que se desarrolla la vida sino que también abarca seres vivos, objetos, agua, suelo, aire y las relaciones entre ellos”. En otro apartado de esa misma Declaración de Principios Municipal se indica que: “Se promoverán campañas de información y sensibilización medioambiental dirigidas a todos los sectores de la población...”. Y lo que sigue es un propósito destinado, según el Ayuntamiento, a garantizar la eficacia de la mencionada Carta: “La Administración Municipal, en el marco de sus competencias, adoptará las disposiciones oportunas y proveerá los medios necesarios para garantizar la efectividad y el pleno respeto de los derechos reconocidos en esta Carta”.

Pues bien, veamos ahora una noticia que se ha conocido recientemente: “El Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Málaga presenta por segundo año consecutivo una guía taurina con la que se pretende acercar la fiesta de los toros a los malagueños... La concejal de Medio Ambiente, Araceli González, y el gerente de Limasa, Rafael Arjona, presentaron ayer una novedosa guía taurina. Esta guía se entregará de manera gratuita en el entorno de la plaza de toros y en diferentes establecimientos de la ciudad a lo largo de la Feria...”.

No cabe la menor duda de que los toros, como seres vivos que son, vivos y con capacidad sensorial - aunque para algunos este sea un detalle irrelevante - forman parte del Medio Ambiente, ese que desde el Ayuntamiento de Málaga se asegura respetar y preservar con tanto celo; sin embargo nos encontramos con que con fondos públicos, con el dinero de esos mismos ciudadanos a los que va dirigida la ampulosa Carta cuya credibilidad, al menos en este aspecto, es más que dudosa, se subvenciona la redacción, la elaboración y la difusión de una Guía destinada a intentar salvar a la tauromaquia desde el ámbito Municipal, una vez más, del ruinoso pozo económico en el que se haya sumida, debido sobre todo al cada vez mayor y más contundente rechazo popular por una costumbre tan cruel como sangrienta, y tan digna de ser abolida como indigna de ser sufragada con los presupuestos locales.

Pocas dudas pueden existir de que este lamentable ejemplo y otros similares (foros, coloquios, actos en Europa, Medallas, presentaciones institucionales, etc.), responden a la presión ejercida por aquellos que tienen intereses en el sector taurino, ligado habitualmente a empresarios cuyo poder suele ser notorio. La gestión y los recursos públicos, en determinadas ocasiones, se ponen al servicio de ambiciones particulares, sobre todo cuando estas tienen apellidos influyentes, y ese es el motivo de que un Ayuntamiento dedique tiempo y euros a promover una actividad que no genera beneficios de ningún tipo. Dinero no produce, de otro modo no serían necesarias las fabulosas inyecciones económicas que recibe para mantenerse, y en cuanto a ventajas sociales no es ya que no las implique, sino que constituye una verdadera lacra cuya licitud menoscaba el respeto, la justicia, la educación, la sensibilidad, la cultura y el progreso de los ciudadanos y por encima de todo, supone amparar legalmente la tortura y el sufrimiento de seres vivos.

No olvidemos que la tauromaquia es una exclusión en un Código Penal que prohibe causar padecimiento a los animales. Estamos por lo tanto empleando algo que parece no sobrar últimamente, dinero, en alimentar un cáncer social, una salvedad inconcebible a una Norma dictada en un País que se dice preocupado por los derechos de estas criaturas, (la realidad demuestra que no es así). Establecer excepciones a la crueldad y sostenerlas económicamente es vergonzoso, repugnante y una muestra de hipocresía y de necedad política. Por supuesto que de sadismo también, porque nadie puede torcer el gesto ante un perro desollado y contemplar gozoso o ni siquiera, permanecer indiferente, ante un toro cubierto de heridas causadas por el acero clavado en su cuerpo una y otra vez y sabiendo de su terrible y prolongado padecimiento.

Los responsables del Ayuntamiento de Málaga se sienten dichosos de llevar a su Feudo un espectáculo sangriento y embrutecedor y lo están tanto, que hasta editan una Guía con todo lujo de detalles y la entregan de forma gratuita, para que tenga mayor difusión. Se nos indica en la noticia que: “Conocer el significado de términos como chicuelina o divisa, o saber cuál fue el año en el que tomaron la alternativa diestros como Enrique Ponce o Cayetano Rivera, son conceptos que pueden ayudar a sacar más partido a la feria taurina”.

¿Más partido?, hablen claro Señores, lo que pretenden es recuperar una afición que la razón y el tiempo les está negando poco a poco, con ella se han ido los ingresos que la tauromaquia les proporcionaba y tal situación deficitaria de la ”Fiesta más culta” - qué manera tan abyecta de entender la cultura - está provocando que desplieguen estrategias tan vergonzosas como esta para lograr un imposible: que aumente el número de ciudadanos que disfrutan contemplando la agonía de un toro. Y a pesar de no conseguirlo no cejan en tan miserable empeño.

Podrían haber elegido para su Pueblo la cultura, el arte o la diversión sin sufrimiento y emplear esos fondos en tales actividades, pero no, en una España en la que las corridas de toros son por fortuna una realidad en vías de desaparición, Ustedes, en vez de sumarse a la cordura y siguiendo el ejemplo de otras muchas poblaciones trabajar por declarar Málaga “Ciudad sin maltrato animal”, se erigen en baluarte de la barbarie y en anfitriones solícitos de ridículas mascaradas destinadas a convencernos de que la tortura es un arte exquisito.

Queremos dejar aquí otro párrafo extraído de su Carta Municipal de Derechos de los Ciudadanos; en él afirman que el Ayuntamiento: “Continuará desarrollando programas específicos dirigidos a menores y adolescentes encaminados hacia la prevención de la Violencia de Género, trabajando en la línea de educación en igualdad como elemento fundamental.” Curiosa, muy curiosa su manera de combatir el germen de una violencia futura en los más jóvenes, editando una Guía en cuyas Páginas, lo único que podemos encontrar, es una loa al ensañamiento con los animales y por supuesto, organizando corridas de toros. Tanto las muestras reales de la crueldad como el manual para ilustrarla, se encuentran pagados con fondos públicos. Todo eso, Señora Concejala, Señor Alcalde, está al alcance de esos niños que Ustedes aseguran que pretenden ¿educar?.

Y terminamos con unas memorables declaraciones de la Concejala “verde y roja” a propósito de la edición de este edificante repaso a la perversión humana vestida de luces: “La concejala de Medio Ambiente, Araceli González, manifestó a través de un comunicado que el objetivo de esta guía es "ser un soporte de comunicación perfecto para continuar con la campaña de concienciación de limpieza de la ciudad. Pequeños gestos mejoran la ciudad. Málaga nuestro Objetivo”. Ahí es nada, ya sabes Ustedes que conocer la longitud de la espada, la geometría de la banderilla, el año en el que Espartaco comenzó a matar o cómo se cría a la víctima, son nociones fundamentales para no tirar las colillas al suelo, recoger los excrementos de las aceras y no pegar el chicle en los bancos públicos. ¿Qué no lo comprenden?, no se preocupen, nosotros tampoco. Habrá que preguntarle a la Sra. González y tal vez nos lo aclare a ritmo de pasodoble.

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