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La Reina y las Infantas ausentes en Mallorca

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 9 de agosto de 2009, 08:39 h (CET)
El veraneo real de este año es muy distinto a otros, el Rey está solo en Palma de Mallorca, en el castillo de Marivent, en casa aparte están los Príncipes de Asturias con sus hijas Leonor y Sofía, con su casa, su vida, su forma de hacer, sus vacaciones. El Rey, cuya copa de vela acaba en el momento de escribir estas líneas, me aseguran ha navegado tan sólo un día en el Bribón mientras el Príncipe ha regateado todos los días llevando la caña del Cam, la Reina y las Infantas Cristina y Elena con sus hijos se fueron de Palma de Mallorca a Grecia hace ocho días para estar el pasado jueves en el bautizo del quinto hijo de Pablo de Grecia y su mujer Marie-Chantal. El benjamín de esta familia nació en Los Ángeles en junio del año pasado, le pusieron por nombre Arístides Stavros, también viajó a Grecia la hermana de la Reina, Irene, así en esta efemérides familiar se reencontraron los tres hermanos, la Reina Sofía, Irene y el ex rey de Grecia, Constantino, ya recuperado de la intervención a corazón abierto a la que fue sometido. La Reina Sofía y la Infantas que nunca, que yo recuerde, habían dejado Palma de Mallorca en los días náuticos de la copa del Rey decidieron dejar la isla para este encuentro familiar. Antes, muchos años antes de que Pablo de Grecia se casara con Marie Chantal, formaba parte de la pandilla del Príncipe en la isla y junto con el hermano de la Reina pasaron largos veraneos en Palma de Mallorca. Marivent, el isleño palacio familiar, se había oído decir, quedaba pequeño para tanta familia, en aquellos tiempos había mucha alegría en esa familia que albergaba en su casa veraniega a tanta familia.

Recuerdo especialmente esas fotografías en las escalinatas de Marivent en donde un año sí y otro también el Rey se ocupaba mucho del crecimiento de sus hijos especialmente del Príncipe y solía comentar a los periodistas presentes: “Veis ya casi me pasa un centímetro” O ese otro veraneo en que la Princesa Diana con un vestido a rayas fue la sensación de todos los turistas ingleses que cada año inundan las playas palmesanas. Son muchas las imágenes que se recuerdan, siempre familiares, siempre divertidas, muy frescas, recordamos con especial cariño ese año en que se descubrió el primer amor oficial del Príncipe con una joven rubia que lucía un bañador azul celeste, era Isabel Sartorius, navegaban por el Mediterráneo con un grupo de amigos y se les sorprendió. En realidad al Príncipe nunca le han gustado los fotógrafos, las fotos forman parte de su trabajo, nada más, todos los sabemos. Hubo veranos en que los fotógrafos se cansaban de que Felipe no esbozara ni una sonrisa y todos sabían que la noche anterior había estado jugando en un bar de Orfila al billar. Ha habido veranos duros, mucho, pero con ausencias destacadas como éste, ninguno.

Las Infantas ya se han casado, han formado su familia, tienen hijos, Elena se ha separado, el Príncipe se ha casado y es padre de familia, las circunstancias de la familia real han evolucionado, pero las regatas del Rey, llamadas así popularmente, nadie las concebía sin la presencia de la Reina ni de las Infantas, podían haber estado ausentes un día, dos, pero no más, el Real Club Náutico era como el patio de su casa, llegaban por la mañana, se embarcaban, saludaban a unos y a otros y hasta la tarde en que los barcos regresaban al pantalán, por la noche cenita aquí o allá, Portals, paseos a Cabrera, Formentera, Menorca, Ibiza. Los fotógrafos iban de cabeza, de un lado a otro, Había vida, era todo muy natural, a la familia real española le gustaba el mar y se hacia a él con naturalidad. Yo no sé cómo mis colegas que están en la isla se lo están pasando este año, y tampoco entiendo que la familia Real que ha cambiado tanto su agenda este año, no haya sido motivo de comentarios y debates periodísticos.

La Reina y las Infantas se fueron al Peloponeso, asistieron a un bautizo familiar, de acuerdo, el bautizo fue el jueves de esta semana, ir y volver no es difícil, la familia real viaja mucho, están acostumbrados, claro que ahora es verano y son sus vacaciones, pero a mi me da cómo que se deja el barco a medio capitanear, dejan la isla, dejan al Rey con su Copa y al Príncipe que haga su vida “profesional” y nos encontramos a Felipe con Letizia y sus hijas a las once de la mañana en plena canícula de agosto al lado de la Catedral mallorquina, los periodistas a cincuenta metros bien sujetos metafóricamente por los escoltas y los turistas que pasaban por ahí con el guía: “aquí la catedral, ahí un lago y miren ustedes a mi derecha los Príncipes de Asturias…”, algunos de ellos fotografiándose con sus móviles al lado de los Príncipes de Asturias mientras éstos ponían cara de ¿qué le vamos a hacer? y los guardaespaldas mantenían el ojo avizor dirigido a los periodistas para que no se les desmandasen mientras los turistas campaban a sus anchas, al menos los fotógrafos son todos conocidos y lo máximo que pueden hacer es su trabajo, es decir hacer fotos. Éste fue el primer posado de la familia. Este año no habrá más, ni escaleras, ni jardines traseros, ni delanteros, hoy al mediodía se ignoraba si la Reina y las Infantas llegarían a tiempo para estar en la entrega de los premios de la Copa de Vela del Rey.

Las malas lenguas, las hay, las hay, aseguran que desde que le Princesa de Asturias tuvo una reunión de altura en el Palacete Albéniz de Barcelona para preguntar a eruditos de la comunicación cómo tenían que organizarse los Príncipes de Asturias para salir adelante con el cargo que ostentan, las cosas en la Familia Real española no son lo mismo, la Reina y las Infantas, al parecer, han decidido que sean los Príncipes los protagonistas y el único que , al parecer, puso el grito en el cielo fue el Rey y decidió seguir dando la cara en la Copa que lleva su nombre. Digamos que los insistentes rumores de que las relaciones de las Infantas con Letizia son inexistentes son una realidad y que por esta razón este verano todo ha sido tan distinto a los otros veranos, eso dicen , es sabido que el departamento de prensa de la Casa Real no habla de asuntos privados de los miembros de la familia y es muy difícil constatar rumores que a fin de cuentas nunca son noticias, sólo, como me decían en la Facultad, la antesala de una noticia que un día u otro quizá se contraste.

También aseguran que Felipe y Letizia ya no se miran con ese arrobo de enamorados a que tan acostumbrados nos tenían y que Letizia está entregada en cuerpo y alma a sus dos hijas, más contundente aún, a mi me han dicho los que este verano les han encontrado varias veces que: “Cada uno mira para al lado contrario del otro”. Es decir que yo estoy escribiendo y siento que se están rompiendo y cambiando muchas cosas. Además, está lo de Cristina, los Duques de Palma dejan Barcelona, la ciudad que la vio crecer como mujer, la ciudad que vio cómo se casaba con Iñaki Urdangarín, un deportista de élite muy querido también por los catalanes, con tantas raíces en esta ciudad, cuatro hijos nacidos todos en la Clínica Teknon y de golpe la gran noticia: a mediados de agosto se van a vivir a Washington, es como empezar de cero. Aunque por fortuna para él el Duque de Palma ha conseguido un buen empleo estupendamente remunerado que les permitirá vivir en la capital de EE.UU. sin ningún tipo de estrecheces económicas, y todo ello sin tener que haber pasado por ningún tipo de oposición, sólo por ser quién es.

A todo esto en diversas partes de España dicen que los Reyes deberían cambiar de lugar de veraneo, que su presencia ayuda a que el turismo vaya a mejor, lo dicen en Marbella, en Santander, Asturias, Galicia, Canarias, Valencia, Murcia, etc. etc, todas las ciudades quieren entrar en el reparto del pastel, pero no en todas su clase empresarial le ha regalado un yate al Rey como hicieron en su día los empresarios isleños. Ignoro si ha llegado el gran momento del cambio, lo que sí es cierto es que mañana el Príncipe y Letizia se van a un viaje oficial a Ecuador a la toma de posesión del Presidente Correa, se cree que la reina regresa a la isla de la calma y las Infantas se van a Washington, porque Elena quiere ayudar a su hermana a hacer el traslado y a asentarse en la nueva casa americana. El Rey, ¿qué hará el Rey? todos dicen que seguirá en Palma hasta que acabe el mes y reciba al Presidente Zapatero, y más ¿habrá cena de despedida de verano con las autoridades?, esperemos, estarán los Reyes y los Príncipes de Asturias, ya hemos visto que este verano no se han perdido una, ¿es la preparación del relevo?, quizás, pero triste, me parece todo muy triste, la vida es un poco así.

JORNADA DE BALLET EN EL LICEU
A pesar de estar en Agosto Barcelona sigue con su intensa vida cultural, cada día hay más de un concierto al que acudir y a pesar de las vacaciones que suelen dejar las ciudades vacías en una urbe como la capital catalana siempre queda gente para llenar los aforos de los espectáculos. Así que para comenzar la semana con un cierto buen sabor musical el martes noche me acerqué hasta las Ramblas donde en el Gran Teatre del Liceu se celebraba la primera de las dos actuaciones que grandes figuras del ballet ruso han dado esta semana. Llegué pronto y así aún tuve tiempo de tomar una copa de cava en el lujoso Saló dels Miralls antes de tomar asiento en uno de los palcos y desde allí durante dos horas y medía presenciar las interpretaciones con las que diversas figuras de las más importantes compañías de ballet de Rusia hicieron que el tiempo pasará sin sentir el recorrer de los minutos por la esfera del reloj. Aprovechando las vacaciones en sus respectivas compañías algunos de los grandes nombres de la actual danza rusa se han unido para ofrecer a los amantes de la danza un repertorio donde mezclan la danza clásica con la contemporánea con un resultado más que satisfactorio. Aquella noche demostraron su profesionalidad cuando en un fallo técnico la música- era enlatada- dejó de sonar y ellos siguieron con sus evoluciones sobre el escenario como si nada hubiera pasado. El verano hizo que en esta ocasión no viéramos famosos y conocidos por la platea y los palcos del Liceu pero yo tuve la gran sorpresa de compartir palco con Renata, una niña de siete años, hija del director de la compañía Stanislavsky y de una de las bailarinas, que durante todo el espectáculo estuvo atenta a lo que sucedía en el escenario aplaudiendo sin cesar y puesta en pie lanzando gritos de “bravo” al final de cada número, me confesó ser una gran amante de Puccini, hacía dos días había estado en el Liceu asistiendo a la representación de Turandot. Quizás dentro de algunos años oigamos hablar de ella como una gran bailarina, afición no le falta.

FESTIVAL DE DJ’S EN BARCELONA
Y de la música clásica pasamos a la música house con motivo de estar celebrándose estos días en Barcelona el BARCELONA SUMMER WEEK, un festival que ha reunido a más de un centenar de los mejores pinchadiscos mundiales, nombres míticos de la especialidad como Tiësto, David Guetta, Erik Murillo o Armin Van Buuren han estado estos días en la capital catalana animando a sus seguidores pinchando en sus cabinas las mejores y más bailables piezas de este tipo de música que arrastra a las masas. Fueron calentando motores durante el principio de la semana algunas de las más conocidas discotecas de la ciudad como Discotheque, Opium o Shoko para llegar ayer viernes al primer día de los platos fuertes reuniendo a más de diez mil personas en la gran explanada de Montjuich, el sábado también se reunió una gran multitud con ganas de juerga en el cuerpo y hoy domingo se clausurará esta primera edición de un festival, por el que los organizadores confían en que pasen más de 50.000 personas, que quiere, con el tiempo, ser el referente europeo de la Winter Conference de Miami. Es mucho el dinero que se mueve alrededor de este tipo de música y eso los organizadores, con Álex Flaqué a la cabeza, lo saben y por ello quieren que el próximo año la BARCELONA SUMMER WEEK se amplíe a una gran feria en la que tengan cabida profesionales del ocio nocturno. Estos DJ’S viajan en jet privado, algunos llegan a cobrar por dos horas de actuación hasta 30.000 euros y son amantes de la buena vida, ya saben que es la mejor porque eso de trabajar diez horas diarias y ser mileurista no es vida, es un simple y duro pasar por este valle de lágrimas. Danzad, danzad malditos, hasta la extenuación mientras las cajas registradoras acarician los oídos de los organizadores con el metálico sonido de miles de euros cayendo en las mismas. Ya llegará Setiembre, mientras a disfrutar.

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