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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Es urgente resucitar a Montesquieu!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 6 de agosto de 2009, 06:13 h (CET)
Si uno quiere respetarse a sí mismo ha de saber que, cuando escribe sobre cualquier tema, ha de hacerlo siendo fiel a sus ideales aunque con ello, en muchas ocasiones, no se complazca a los lectores que esperan encontrar un mensaje distinto de aquel que se pretende transmitir. Los años que, a cambio de achaques y arrugas, nos embuten de experiencia, esta rara cualidad de la que tanto carece esta juventud sobrada de soberbia y temeridad, tan propias de la edad de las utopías y los sueños de generosidad; nos han enseñado a aceptar, sin darle mayor importancia, que unas veces se está en lo alto de la montaña y otras, seguramente las más, uno debe aceptar que le toca conformarse con los lugares más humildes, los arrabales cerrados a la fama, donde se refugian las multitudes que no han logrado sobrepasar la delgada línea que separa el éxito de la mediocridad. Con este preámbulo quiero justificarme ante aquellas personas que puedan pensar que no acierto en lo que opino o que mis artículos estén impregnados de una cierta ideología que puede chocar con la de muchos lectores que opinen todo lo contrario, ¡ancha es Castilla! Estoy convencido de que hay espacio para todos, sin que unos con los otros debamos compartir un mismo pensamiento o nos sintamos atraídos por una sensibilidad determinada. Lo cierto es que no pretendo convencer a nadie con mis opiniones ni pretendo, tan siquiera, que los disconformes pierdan un solo segundo de su tiempo en leer mis escritos; pero eso sí, nadie espere de mí un cambio de chaqueta ni una sola renuncia a mis convicciones porque, mientras pueda teclear en mi ordenador, los mensajes que voy a enviar siempre lo serán desde la óptica de un hombre de derechas, religioso y con convicciones éticas y morales.

Dicho lo dicho hoy creo que me corresponde pedirle a mi ministra favorita, la señora De la Vega, que no se nos suba a la parra, como suele decirse, no se nos altere y no se amargue estas dulces vacaciones que cada año, por este tiempo, disfruta por cuenta y a cargo del Estado, en estos “paraísos” en los que tan confortable se encuentra y tan bien se la trata, mientras aprovecha el tiempo, entre chapuzón y chapuzón, para intrigar y meter baza en algo que, por supuesto, no es de su incumbencia y de lo que mejor haría en apartarse por aquello de quien con críos se acuesta… Lo menos que se les puede pedir a aquellos que llevan meses hablando de la necesidad de que hablen los tribunales, del respeto que les merecen las actuaciones de los jueces y de la necesidad de someterse al imperio de la Ley, sea siervo o señor aquel al que se le acusa de un delito; es, sin duda, una cierta coherencia, una lógica en su discurso, un respeto por las actuaciones judiciales aunque, como es el caso que nos ocupa, lo resuelto en el auto del TSJCV no concuerde con lo que ellos pensaban que debería haber resultado de sus reiteradas denuncias contra el honor del señor Camps.

Yo puedo entender que a la señora Vice de la Vogue, le haya sentado fatal que los tribunales hayan considerado que no existe delito en las actuaciones del señor Camps, debido a que los socialistas, todo el PSOE, habían puesto en esta burda artimaña todo su empeño, confiando en que un proceso en contra del presidente de la CV les supondría importantes réditos electorales. Ni lo han conseguido antes ni lo consiguen ahora y esto… esto duele, señora De la Vega. Pero verá usted, estos trastornos pueden afectar a su salud y no es usted precisamente una quinceañera que pueda permitirse coger semejantes rabietas. Luego está el decoro, señora mía, ¿dónde queda su prestigio como vicepresidenta si se le nota a la legua que aquello de “estar a lo que diga la justicia” o lo del “rigor” no eran más que frases hechas? Su pataleta se le ha notado demasiado, hasta se le ha reflejado en su hierático rostro, el mismo con el que, en tantas ocasiones, ha pretendido vendernos palabras a los españoles. Se debe saber estar a las verdes y a las maduras, y cuando se pierde una batalla debe hacerse con decencia y dignidad y no echando por la calle de en medio, como vulgarmente se dice con las patas por delante; dando muestras de que su respeto por la justicia se ciñe solamente a que la resolución que se dicte esté de acuerdo con los intereses de su partido.

No se puede anunciar que la fiscalía recurrirá la resolución del tribunal antes de que dicha institución haya dicho ni mu. Esta feo, señora De la Vega, porque cualquiera que la escuche pensará que ha sido el Gobierno quien ha ordenado al fiscal general que se recurra. Todos ya sabemos que el señor Conde Pumpido no es más que un fiel, disciplinado y obediente servidor del Ejecutivo pero ¿verdad que esta mal que esto se vea demasiado?, pues a contenerse y una sonrisa en el rostro aunque, bien mirado, mejor será que lo deje no sea que traumaticemos a alguien. ¡Se está hablando de unos míseros trajes y, según ha dictaminado el tribunal, no ha existido ni cohecho pasivo! En el peor de los casos la multa no hubiera superado los 2.500 euros; pero ustedes vieron en ello un medio para sembrar la discordia y aprovecharse de ello para debilitar a la oposición. Pero, veamos lo que está sucediendo con el señor Chávez; aquí no se trata del regalo de un particular, con su propio dinero, a un político; no señores, estamos hablando de 10 millones de euros, del Erario público que se entregaron, a pesar de que en un principio habían sido denegados, a una empresa en la que ¡qué casualidad!, su hija es apoderada. Se han movido los resortes precisos. El País no ha dicho ni publicado nada al respeto; las televisiones se han abstenido de dar la noticia y la magistratura, debido a que (otra vez nos encontramos con los mismos), la fiscalía no ha encontrado nada de anormal en que un padre le diera dinero a la empresa en la que trabaja su hija, no ha actuado. Se ha decidido que no había signo alguno de malversación de caudales públicos, o de incompatibilidades de altos cargos o, quien sabe, si de prevaricación ¡nada de nada!, era absolutamente normal que se diera la subvención y ¡vale ya!

Verá usted, señora Vice, no debería hablar de “gracietas” porque el señor Rajoy se alegre de la resolución favorable a Camps; esto no ha tenido ninguna gracia para el señor Camps y por esto les han impuesto a los socialistas las costas del juicio, obraron temerariamente al poner la denuncia, por lo que “gracietas” las suyas y, por cierto, cuando quiera hablar de “ respeto para los ciudadanos” piénselo antes de decirlo porque, si alguien ha demostrado de forma fehaciente no tener ninguno por ellos han sido ustedes, los socialistas, que nos han tenido engañados primero, cuando negociaron a sus espaldas con ETA; más tarde cuando nos quisieron hacer creer que la crisis no nos afectaría; posteriormente fue ZP quien anunció “pleno empleo” para el 2009 y, por si faltaba poco, nos dicen que tenemos 3’5 millones de parados cuando la EPA ha dado, hace pocos días, 4’1 (datos oficiales de INE), pero es que, desde Europa se desmienten tales cifras con un estudio que sitúa el desempleo en un 18%. ¡Ah!, se me olvidaba, a la señora Pajín conviene que le tapen la boca porque un mínimo de prudencia lo recomienda, debido que habla de materias que desconoce “en profundidad”, por ejemplo: cuando se permite opinar “hay elementos discutibles” en el auto de el TS de Valencia, nos gustaría que lo argumentara, si es que sabe. Claro que, si no dice algo, esta señora ¡revienta!

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