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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Política exterior de chicha y nabo

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 5 de agosto de 2009, 06:22 h (CET)
Que en tierras de Sudamérica se están dando acontecimientos preocupantes es de dominio público; otra cosa serían las conclusiones que cada persona pueda sacar de los acontecimientos acontecidos en aquel avispero en el que se ha convertido la región, por distintos motivos, el menor de los cuales bastaría para que, cualquier nación europea, se considerada de regreso al paleolítico. El señor Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, no sólo ha revolucionado a su país sino que ha sentado cátedra entre las naciones vecinas, que lo consideran un nuevo Simón Bolivar o un general San Martín, dada la idiosincrasia de los nuevos “libertadores”, sin la nobleza ni hidalguía de aquellos famosos independentistas. Como todo aspirante a tirano, el señor Chávez inició su ascenso como presunto defensor de los derechos de los indígenas para captarse a esta parte de la población, tradicionalmente, la más pobre y mísera del país. Una vez logrado su objetivo en las urnas, después de su fracasado golpe de estado, su única aspiración ha sido consolidarse en el poder y perpetuarse en él. Para alcanzar este propósito ha debido de transformarse de demócrata en dictador; aunque, para ello, haya sido preciso recortar libertades, imponer su propia ley y hacerse con el control absoluto de todas las instituciones del país.

Lo cierto es que, a pesar de la riqueza petrolífera de Venezuela, no obstante los cambios políticos que ha implantado en el país y los experimentos que ha llevado a cabo ( prohibió las importaciones de alimentos, pretendiendo potenciar los cultivos de la región y no consiguió más que agravar la situación alimenticia de los ciudadanos) incluidos los sociales; el resultado no ha sido otro que la consolidación de la miseria y, el hecho demostrable de que, cada día que pasa, tanto la judicatura como el Parlamento de la nación han ido cediendo protagonismo y perdiendo facultades a favor del poder absoluto ejercido por Chávez. No obstante, de esta poda todavía quedaban algunas ramas verdes que subsistían apenas, pero que dejaban oír con fuerza las denuncias a un gobierno corrupto que suprimió las libertades individuales, rompió sus compromisos con los países, incluso los amigos, como España y se ha empeñado con ahínco a extender, a las naciones vecinas, toda la demagogia comunista y anticapitalista del “populismo” comunistoide del señor Chávez que, utilizando su forma chabacana, grosera e insultante de “sermonear”, ha logrado extender la semilla revolucionaria en ellos. Estos resquicio de democracia se guardaban celosamente en unos pocos medios informativos, periódicos, emisoras de radio y televisiones que, poco a poco, han sido sometidos a “censura” y obligados a hacerse el harakiri; para que el discurso autoritario y de pensamiento único del presidente no tuviera contestación ni fuera puesto en cuestión por voces discordantes.

Pocos países aceptan a estos nuevos gobiernos, basados en el populismo y en la coacción, términos que debieran ser antitéticos pero que, por una rara simbiosis, consiguen subsistir sin que, al parecer, la población, que intenta creer en los salvadores de la patria, parezca que se de cuenta de la deriva fatal a la que conducen estos experimentos. Lo peor es que. países democráticos, como en teoría lo es España, se presten a hacer el juego sucio de servirles de sostén y apoyo a tal tipo de regímenes parientes del socialismo soviético. No obstante, el señor Zapatero ha encontrado en la naciones del llamado Cono Sur, lo que no ha conseguido en Europa, y es un supuesto apoyo a su causa, a sus veleidades izquierdistas y a sus desvaríos económicos que, con su autoritarismo, ha logrado imponer está imponiendo a golpe de leyes, decretos y disposiciones administrativas; contando para ello con colaboración de los nacionalismos catalán y vasco. Fruto de su deriva ha sido convertir a España en un país irreconocible, situado a la cola de Europa en cuanto a su situación económica, la enseñanza y la competitividad de sus empresas debido a que los créditos que precisan para financiarse siguen sin llegar a los empresarios, principalmente a los de las pequeñas empresas y autónomos. Un Estado está en trance de desvertebración y en peligro de caer en una delicada espiral de descontento social si, como va ocurriendo, el paro no deja de aumentar y las empresas de desaparecer.

Lo curioso del caso es que, mientras el señor Chávez actúa con respecto a España con una palpable superioridad y despotismo, mostrando su falta de educación con sus insultos al Rey y demostrando su desprecio por nuestra nación, poniendo en un brete a nuestros bancos ubicados en Venezuela y nacionalizando aquellas actividades que considera que le pueden proporcionar beneficios; sin importarle los acuerdos previos que se firmaron para garantizar su independencia y viabilidad; resulta que un señor Moratinos, convertido en felpudo del dictador, no deja de intentar ganarse su confianza cediendo en lo que sea preciso con tal de conseguir que le escuchen, aunque para ello deba de hacer dos días de antecámara. En realidad, el señor Moratinos, es el ejemplo más evidente de la falta de eficiencia de nuestro gobierno y la demostración de cómo se desempeña una política exterior carente de lógica y completamente disparatada. Lo de Gibraltar, sus humillaciones ante Marruecos, la alianza con los terroristas de Palestina, su distanciamiento del legítimo gobierno de Israel, el despilfarro de la Alianza de Civilizaciones y su actitud mendicante para conseguir dar la apariencia de que el señor Rodríguez Zapatero asiste a todos los foros importantes, tales como el G20 y el G8, aunque, en realidad, lo haga en calidad de telonero y con el único objeto de salir en la fotografía para después querer atribuirse un protagonismo que es obvio que no tiene.

Últimamente se ha llegado al desideratum de la desvergüenza cuando Moratinos ha llegado a decir que: “El nivel de libertad de expresión en Venezuela es satisfactorio”. Puede que, desde su punto de vista, sea cierto si es que consideramos la actitud despótica del responsable de Comunicación del Ministerio de Trabajo, que se despachó a gusto con unos periodistas que se “atrevieron” a hacerle una pregunta, ¡gravísima impertinencia que, en una rueda de prensa, alguien se atreva a preguntar! Total, el infeliz que provocó el exabrupto, sólo quería saber si se iba a reanudar el diálogo social en septiembre. Las amenazas del señor Manel Fran i Trencs (¿Dónde esta el seny catalán?) fueron tan desproporcionadas y groseras que han motivado una declaración de la Federación de periodistas exigiendo una disculpa. Y es que, en el fondo, la abolición del derecho de expresión, esta supeditación de los medios de comunicación al Ejecutivo y el impedir toda crítica al Gobierno, es lo que todos los que nos gobiernan desearían que se implantara en España para impedir cualquier asomo de censura a sus manejos.

Pero Moratinos, cuando en todo el mundo se rechazan estas prácticas totalitarias, ha de poner su grano de arena a favor de Chávez, sin duda pretendiendo asumir el papel de intermediario entre Europa y estas naciones, donde la miseria es la mejor baza que esgrimen todos estos jefecillos que se han aupado al poder, asumiendo las doctrinas de Castro sin quererse enterar de los graves errores que, el déspota de Cuba, ha cometido contra su pueblo. Hoy en día, en Venezuela, una gran parte de la ciudadanía está pidiendo a gritos que vuelva la democracia; tachando la mordaza que les quiere imponer Chávez, como un “ataque directo a la democracia” y producto de “una inspiración hitleriana”. Así no es raro que, en Europa, nos miren como si estuviéramos apestados.

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