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Blanqueo de la piel
Octavi Pereña
Algunos comerciantes del distrito XVIII de París han sido condenados a cuatro meses de cárcel y al pago una multa de 1000 euros por vender cosméticos que blanquean la piel, que están prohibidos en Francia por su alta toxicidad. Las mujeres de color, como es evidente, son quienes los consumen. Este comercio ilegal no cesa de crecer a pesar de los riesgos que comporta su ilegalidad. Los productos blanqueadores de la piel atraen a un enjambre de mujeres coquetas, negras o mulatas, que quieren ser más bien vistas en el mundo de los blancos. Ellas lo valen, añadiría la publicidad. La prohibición de estos productos se debe a que contienen hydroquinona, una sustancia química altamente tóxica que se emplea en el revelado fotográfico. Sus efectos secundarios son: irritaciones, manchas blancas, a menudo irreversibles, eccemas. Pruebas realizadas con cobayas muestran que la hydroquinona puede producir leucemia. El sueño de una epidermis blanca es una herencia del pasado colonial que desgraciadamente todavía persiste en los países democráticos.
Las jovencitas que conocen los efectos dañinos de estos productos blanqueadores y, a pesar de ello persisten en usarlos, la siquiatra Marie-Rose Moro afirma que dicen:”Me quiero parecer a los que gobiernan”. El mercado de productos blanqueadores de la piel es muy jugoso si se tiene en cuenta que las mujeres de piel oscura gastan una media de seis veces más en cosméticos que las blancas.
El añadido “porque tu lo vales” que acompaña a la publicidad de productos de belleza para que se compre el producto anunciado, debe leerse con mucha cautela y sentido crítico. ¿Recae el valor de una mujer en el color más o menos oscuro de su piel? Su valor se encuentra en el hecho de que es un ser humano que debe respetarse, no importa cual sea el color de su piel, su condición social, nacionalidad, idioma o cualquier otro aspecto que la distinga como persona distinta de las otras.
Un buen número de mujeres de color desean blanquear su piel porque en su debilidad lo hacen para “parecerse a los que gobiernan”, a los que ‘mandan’ que en nuestra sociedad son los blancos. Éstos deben hacer lo imposible para que estas mujeres se encuentren bien entre nosotros y no tengan necesidad de poner en peligro sus vidas para parecerse externamente a nosotros.
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