Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

¿Sabrán evitar los republicanos a sus extremistas?

E. J. Dionne
E. J. Dionne
miércoles, 5 de agosto de 2009, 06:16 h (CET)
Las cosas pintan mejor para los Republicanos, en términos relativos. La popularidad del Presidente Obama ha descendido claramente, la afiliación al Partido Republicano de cara a las elecciones de 2010 va mejor de lo esperado, y la batalla de la sanidad se ha dejado sentir entre los Demócratas.

Además, las encuestas sitúan hoy a los Republicanos por delante en los dos grandes comicios a la gobernación de este año, Virginia y Nueva Jersey.

Hay un único problema: Al país todavía no le gustan los Republicanos.

Una encuesta Wall Street Journal / NBC News difundida la pasada semana plasma el veredicto indeciso de la opinión pública. Los titulares de la prensa se centraron en el creciente escepticismo que despierta el plan sanitario de Obama y la caída de su popularidad, del 60 por ciento de febrero al 53 por ciento hoy.

Pero la misma encuesta concluía que mientras los Demócratas como partido registraban una valoración positiva neta de cinco puntos (42 por ciento positiva frente al 37 por ciento negativa), el Partido Republicano se enfrentaba a un déficit de 13 puntos. Sólo el 28 por ciento evaluaba positivamente a los Republicanos, el 41 por ciento los valoraba negativamente.

Quizá esto tenga algo que ver con las pocas cosas positivas que dicen los Republicanos. Como resultado, el partido es definido por las voces extremistas que se han enfrentado a la escasa contención de sus dirigentes.

Los extremistas incluyen a los "nativistas" que, en contra de todas las pruebas, insisten en que Obama no nació en suelo estadounidense y por tanto no cumple los requisitos para ser presidente. Estos tipos están tan fuera de tiesto que los dirigentes del partido y los tertulianos conservadores han empezado a distanciarse de ellos.

El fanatismo racial ya no es terreno prohibido en algunos programas de derechas. Glenn Beck, por ejemplo, afirmaba en Fox News que Obama "siente un odio profundo a los blancos o la cultura blanca."

La etnia ha sido un tema presente en el debate en torno a la nominación al Supremo de la jueza Sonia Sotomayor. Los Republicanos del Comité Judicial del Senado cuestionaron que fuera a ser justa aludiendo en repetidas ocasiones a sus comentarios - de los que se ha retractado - acerca de la sabiduría relativa de una "latina sabia".

Rush Limbaugh fue mucho menos sutil cuando surgieron sus primeras declaraciones. "¿Cómo se asciende en la administración Barack Obama?" preguntaba. "Odiando a los blancos - y hasta diciéndolo, o que no son buenos o discriminándolos, lo que sea."

Algunos dentro del partido también se están incorporando al terreno prohibido en sus ataques a las propuestas sanitarias de los Demócratas. La semana pasada, por ejemplo, la Representante Virginia Foxx, RN.C., afirmó que el enfoque Republicano sobre la sanidad defendería más la vida porque "no pondrá a los ancianos en situación de ser desconectados por su gobierno."

La absurda idea de Foxx - que despegó en la blogosfera de derechas - es que la Sección 1233 del proyecto de salud de la Cámara equivale a una invitación a la eutanasia.

No es nada parecido. Simplemente proporciona financiación de Medicare para que los ancianos con enfermedades graves puedan consultar a sus médicos la atención dispensada y recibir "una explicación del facultativo del abanico de servicios terminales y el apoyo que se facilita, incluyendo los cuidados paliativos y la atención psicológica del paciente terminal, y las prestaciones de tales servicios y apoyo que se facilitan bajo este apartado."

La dureza de las salvas retóricas alimenta los temores entre los Republicanos a que el partido sea percibido cada vez más como una formación de derechas sureña.

El Senador de Ohio George Voinovich sacaba a colación esos temores durante una entrevista con el Columbus Dispatch en la que hablaba del papel desempeñado por los Senadores Jim DeMint, de Carolina del Sur, y Tom Coburn, de Oklahoma.

"Tenemos demasiados Jim DeMints Jim y Tom Coburns", dijo Voinovich, que se jubila el próximo año. "Es el sur". Agregó: "La gente les escucha y dice, 'Esta gente, son los del sur. El partido está tomado por los sureños.'"

El Senador David Vitter de Louisiana respondió, llamando a Voinovich "un moderado carente realmente de cualquier firmeza intelectual" en una entrevista con The Washington Times. Pero Vitter ofreció apoyo indirecto a la afirmación de Voinovich cuando dijo: "Estoy del lado de los conservadores que vuelven a los valores conservadores básicos. Hay un montón de nosotros procedentes del Sur que practican estos valores, que se supone fundamentan el partido".

A corto plazo, estos ataques y respuestas podrían no importar mucho. El país se centra en juzgar lo que los Demócratas están haciendo con el poder que ostentan. El camino que seguirá la política dependerá enormemente del resultado de la batalla de la sanidad y la dirección que tome la economía.

Pero para aprovechar las oportunidades que puedan surgir, los Republicanos tendrán que hacerse alternativa aceptable. No lo han hecho todavía. Plantar cara al extremismo y salir del enclave regional del partido sería un buen comienzo.

____________________

Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris