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Agujeros rojiblancos
Daniel Sanabria
El Atlético de Madrid navega por las aguas de la pretemporada como un barco a la deriva: sin timón en el centro del campo, otro año más. Desde la marcha del Caño Ibagaza, el club rojiblanco no ha encontrado ese organizador que mueva al equipo con sentido, que sirva como eslabón para unir el perfecto engranaje de la delantera con el caótico sistema defensivo que le acompaña desde hace dos temporadas.
Si a día de hoy pusiéramos al Atleti ante el espejo veríamos al Atleti de Aguirre. Un equipo descompensado y partido en un esquema parecido a un 4-2-4, donde el talento natural de los cuatro de arriba gana partidos con la misma facilidad que los cuatro de abajo los pierden. El centro del campo está deshabitado y falto de un jugador que haga bascular al equipo de un lado a otro. El fantasma de Rosicky, Riquelme o Silva sigue sin hacerse carne y el agujero continuará otro año más.
La temporada pasada el Atleti sufrió por unas carencias que a día de hoy sigue teniendo, y que se pueden resumir en dos puntos: falta de orden y picardía en la línea defensiva, y ausencia de un mediocentro organizador que es más necesario que respirar. Los dos parches que el club madrileño ha elegido para tapar esas lagunas son Juanito, que llega de un equipo que ha bajado a Segunda División, y Jurado, cuyo pasado madridista añade unos kilogramos adicionales a una camiseta que ya por sí sola pesa demasiado para las jóvenes promesas que llegan al Calderón.
Hasta la fecha el Atleti sólo ha vencido en un partido de pretemporada: ante el Benfica. Es absurdo negar que se trata de un equipo cogido con pinzas y donde no pueden faltar bajo ningún concepto Forlán o Agüero. El año pasado necesitó siete victorias en las últimas siete jornadas para alcanzar el cuarto puesto, y si lo consiguió, fue sin duda gracias al acierto y la calidad de sus dos delanteros.
Esta temporada el Atlético de Madrid vuelve a afrontar tres competiciones exigentes con el mismo equipo que el año pasado, reforzado apenas con cuatro canteranos, que está bien como fondo de armario, pero no resuelven el problema candente que lleva arrastrando el equipo durante dos años. Apenas quedan unos días para la previa de la Champions, pero en este mes de agosto el Atleti necesita plantearse tres objetivos: mantener al Kun y Forlán, fichar un organizador y pasar la ronda previa.
Es la única solución posible para un equipo que siempre estudia para el cinco raspado. Y si mientras tanto aprendiera a defender para no encajar goles con la misma facilidad que Malta en diciembre del 83, pues mejor que mejor, que para agujeros en el campo ya hicieron las porterías.
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