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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Una cruda realidad

Kathleen Parker
Kathleen Parker
martes, 4 de agosto de 2009, 06:42 h (CET)
¿Qué se esconde detrás de un nombre? Algo de engaño en el caso de la Ley de Energía Americana Renovable y Seguridad.

Un título más exacto sería: Ley de Energía Americana Renovable y (BEG ITAL)Menos(END ITAL) Seguridad.

Para llegar al fondo de lo que tiene de malo la ley energética de 1.400 páginas aprobada por la Cámara de Representantes, tiene que perforar más profundamente que las arenas alquitranadas de Canadá. Y lo que encontrará allí es igual de farragoso de procesar - y tributar.

Destilado en bruto: contra más respetuosos con el medio ambiente seamos, menos seguros estaremos probablemente.

Lo que significa que podemos ser respetuosos con el medio ambiente (BEG ITAL)o(END ITAL) menos dependientes del petróleo procedente de los países que patrocinan a los terroristas. Pero bajo la ley energética actual, no podemos ser ambas cosas.

Dicho de otro modo: contra más limitemos nuestras emisiones de carbono, más felices estarán los saudíes. El motivo es que la mayoría del crudo de Oriente Medio es más accesible y exige menos procesamiento de lo que podemos extraer nosotros o nuestros vecinos más sinceros.

Si no sabe esto, es porque las cumbres de la cerveza son más divertidas que las matemáticas. A continuación, un breve curso para la gente que se fija en la letra pequeña.

Básicamente, la ley energética se centra principalmente en las fuentes fijas de emisiones de CO2 (centrales eléctricas e industria) y no sirve para abordar las emisiones de las fuentes móviles, es decir, el transporte.

Dado que prácticamente la totalidad de las fuentes estadounidenses fijas consumen energía nacional -- carbón, gas natural, energía nuclear, eólica, solar, biomasa, etc. - la ley energética no va a hacer absolutamente nada por reducir la importación de gasolinas o petróleo. Los yacimientos extranjeros proporcionan alrededor del 70 por ciento del petróleo que se utiliza en el refinado de la gasolina y gasóleo.

De hecho, las nuevas restricciones y los costes asociados probablemente significarán que vamos a recurrir más a los proveedores extranjeros de petróleo en lugar de menos.

La única forma de depender menos, evidentemente, es extraer tanto petróleo nacional como sea posible. Pero incluso si se permite la perforación en la Reserva Ártica de Vida Salvaje, por ejemplo, el costo de extraer y procesar el petróleo podría ser prohibitivo en virtud de las nuevas restricciones de intercambio de emisiones.

La ley Waxman-Markey, como se conoce más coloquialmente a la legislación, exigirá que Estados Unidos reduzca las emisiones contaminantes un 17 por ciento por debajo de los niveles 2005 antes del año 2020 y un 83 por ciento hacia el año 2050. Como vegetariana orgánica que recicla, conduce un Prius y se opone a la caza, me inclino bastante por salvar el planeta. Pero probablemente no deberíamos simular que este proyecto de ley va a hacer que estemos más seguros reduciendo la dependencia de recursos energéticos extranjeros.

Hasta el crudo de Canadá plantea problemas bajo las restricciones propuestas mientras aparenta solucionar otros. En palabras de Matt Schlapp, un veterano del debate de la política energética y ex director político de la Casa Blanca, el petróleo de Canadá es una mezcla densa que roza lo sólido, lo que lo hace difícil de destilar:

"Digamos que los días de Jed Clampett han pasado a la historia. Ya no te tropiezas con yacimientos más. Las reservas fáciles de extraer han sido explotadas".

Refinar el barro canadiense hasta la forma útil que cumpla los nuevos estándares de emisión exigirá un amplio proceso de destilado que conlleva su propia aportación de CO2. Debido a que el crudo saudí es más fácil de extraer, es más atractivo en un mundo en el que las emisiones son caras.

"Estamos dando a los saudíes la ventaja, en otras palabras," dice Schlapp. "¿Por qué queremos hacer eso?"

Mientras tanto, las cuestiones de logística siguen estando en gran medida sin resolverse. El descenso en que las importaciones de petróleo y gasolina que (BEG ITAL)sí(END ITAL) llegue a registrarse en los próximos años no será función de la ley Waxman-Markey, sino que se dará gracias a las iniciativas iniciadas por George W. Bush y ejecutadas por Barack Obama, según C. Boyden Gray, ex embajador ante la Unión Europea y Republicano pro-etanol "verde" que ocupó el puesto de enviado especial de recursos euroasiáticos con Bush padre.

Una de ellas, la denominada legislación CAFE (ahorro energético corporativo medio), eleva alrededor de un 30 por ciento los estándares de ahorro de combustible en los automóviles. Bush hijo también sacó adelante legislaciones energéticas en 2005 y 2007 que obligan al consumo de 136.274 millones de litros de biocombustible en el transporte público - o alrededor del 20 por ciento del consumo total de combustible.

"Estas medidas deberían reducir significativamente las importaciones de petróleo", dice Gray. "Pero tanto la legislación CAFE como los biocarburantes preceden a la Waxman-Markey y logran que gran parte de la reducción de la importación se asocie a la Waxman-Markey."

Aunque el proyecto de ley limitaría el consumo de gasolinas refinadas junto al carbón, el gas natural, etc, el referente respecto al que medir la reducción es el año 2003. Las reducciones en el consumo de petróleo exigidas ya en el programa y las leyes de biocombustibles pueden superar durante muchos años las exigencias de la Waxman-Markey.

En otras palabras, no está claro qué más tendría que hacer la industria del petróleo en virtud de la Waxman-Markey que no esté ocurriendo ya. La Waxman-Markey tiene muchos elementos dignos de elogio, pero el aumento de la seguridad energética no puede ser considerado legítimamente uno de ellos.

Hablemos ahora de la cumbre de la cerveza.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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