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Etiquetas:   Políticamente incorrecta  

Atentados e hipocresía

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 3 de agosto de 2009, 06:54 h (CET)
Carlos Sáez de Tejada y Diego Salva eran dos jóvenes guardias civiles que, como muchos compañeros suyos antes, vieron truncadas sus cortas vidas cuando unos malnacidos decidieron, en nombre de una ficticia e inventada, lo siento Oyarzábal, “Euskal Herría socialista”, adosar un explosivo a los bajos del Nissan Patrol – 20 años hace ya que la Guardia Civil, a quien el gobierno del caradura que pide después de los atentados sufridos que “se proteja” no dota ni con chalecos antibala- con el que patrullaban por Mallorca.

Cometido, tras el fracasado intento de masacre perpetrado apenas 24 horas antes, el crimen con el que las dementes criaturas nacidas de Karl Marx y Sabino Arana pretenden celebrar el 50 aniversario del terror e iniciar una nueva negociación, los políticos, todos, se lanzaron, sin darse cuenta que no resultan creíbles, a largar sus consabidas hipócritas monsergas de condena. Y a exigir unidad, que es lo que exigen a gritos quienes no tienen la conciencia tranquila para tratar de meter a dignos e indignos, víctimas y cómplices de los verdugos, en un mismo saco. Como si Puigcercós y María San Gil fueran lo mismo. Unidad. Que es lo que exigen quienes saben que parte de responsabilidad, que no culpa, recae, por omisión, sobre ellos. ¿Qué unidad puede exigir quien permitió que ETA volviera a las instituciones y cobre de nuestros impuestos para financiar las balas o explosivos con los que luego asesina, describió como “trágico accidente mortal” un crimen terrorista o calificó como de hombre de paz a Arnaldo Otegui, ese individuo que hace las delicias del Follonero de la Sexta, al tiempo que criminalizaba a las víctimas del terrorismo que salían a las calles para oponerse a su “proceso de paz”?

Qué quieren que les diga: a mí eso de ver poco después de producirse un atentado, por ejemplo, a los de Perpiñán rasgarse un ratito las vestiduras me produce arcadas. Como me lo produce ver a los políticos hablar de unidad cuando todos sabemos que hay quiénes están deseando que ETA forme parte de una Segunda Transición que pasa, precisamente, entre otras cosas, por el blanqueo de dicha organización. Callan todos ellos que la ETA mata para obligarles a negociar. Algunos, eso ya lo sabemos, no necesitan mucho para ello. Y ETA estaría ya pensando en negociar el próximo otoño. Para ello lo habitual: muertos encima de la mesa, un poco de teatro en el mundo de Batasuna, periodistas a sueldo que comienzan a hablar de “buenos” y “malos” criminales, y un gobierno débil que necesita ganar elecciones “como sea” que se pone de rodillas en cuanto Josu Ternera –asesino localizado en Italia pero no detenido- silbe. Aunque Rubalcaba, el que negaba la existencia de los GAL, diga que de eso nada, monada.

Por mucho que los políticos, con los cuerpos de las víctimas aún presentes, se den golpes en el pecho y digan que lamentan y condenan el atentado, por mucho que De la Vega nos diga que los terroristas lo van a pagar, por mucho que Basagoiti los describa como la mierda que son, por mucho que ZP (“a mí también me mataron a mi abuelo”) se muestre apesadumbrado… ahí sigue vigente, y nadie ha dicho que la vayan a derogar, la infame e indigna resolución del Congreso de los Diputados que autoriza a José Luis Rodríguez Zapatero a negociar con los asesinos del tiro en la nuca y el coche bomba. Ahí siguen los cómplices de ETA sentados, por obra, gracia y capricho de ZP, en las instituciones vascas, embolsándose una pasta gansa de nuestros impuestos.

Hechos son amores, señores políticos. Ahórrennos el blablablá.

Que sólo falta que el juez Pedraz venga a autorizar un aquelarre sangriento en homenaje… a los asesinos.

Adenda: Adivinanza. ¿La niñera de qué político/a habría sido atendida recientemente en un hospital militar por estar bajo sospecha de haber contraído gripe A?¿Podía ser atendida en dicho centro? ¿Quién habría corrido con los gastos?

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