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Opinión
Etiquetas:   Buñuelos de viento  

España de garrafón

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
lunes, 3 de agosto de 2009, 06:52 h (CET)
Hoy las dos Españas vacacionantes se han encontrado en la carretera, una de ida y la otra de vuelta. Las estaciones, los aeropuertos, las gasolineras y las áreas de servicio se han llenado de seres estrafalarios disfrazados de turistas. España se mira al espejo y se reconoce hortera, zafia y barriobajera. España es asín.

Esta noche pasada Juan Español se ha vestido adecuadamente para lo que va a hacer: el gilipollas como tónica general. Se trata de que todo el que nos vea sepa que somos turistas, que somos ricos y poderosos y estamos gastándonos nuestro dinero de vacaciones. Ricos epulones, oiga, que se tiene que notar que nos va bien en la vida y somos gentes de tronío. Se acuerdan de aquel torero que se acostó con Ava Gardner e inmediatamente se tiró de la cama “para contarlo”? Pues eso, a nosotros no nos basta con estar de vacaciones, se tiene que enterar todo aquel que se cruce en la calle con nosotros, tenemos que demostrarlo de la manera más zafia y vulgar.

De vacaciones el español retoma su estado natural, aquel que tiene que abandonar porque durante el trabajo no se puede atender al cliente de cualquier manera, hay que mantener ciertas formas. Ésta es la ocasión de desquitarse. El espíritu vacacionante se viste necesariamente de camiseta de tirantes, se acabó la camisa de vestir que estamos de cachondeo. Necesitamos mostrar los brazos y los hombros, enseñar el vello y lo machotes que somos, que para eso tenemos la camiseta de las ferias del pueblo “Peña el arado, 1997” que nos trae muchos recuerdos. Con nosotros van necesariamente algunos adminículos imprescindibles, convenientemente exhibidos en nuestro cuerpo, gruesa cadena de oro al cuello, móvil en la cintura y cámara en la mano. España es rica y de momento no hay quien se acuerde del ERE con que nos amenazan en la empresa.

Completamos nuestra españolísima imagen vacacionante con barba de tres días, que a ver quién se afeita sin tener que ir a trabajar, y pantalones cortos por debajo de la rodilla como llevaban los gañanes del pueblo de al lado cuando yo era niño, ahora es moda y demuestra que el que los porta es persona muy moderna, culta e incluida perfectamente en el ambiente social de la España del momento.

Las chancletas son aditamento imprescindible, sin chancletas no somos nadie, las chancletas son el elemento más destacable de lo que somos, pura imagen de haraganería y zafiedad, lo que demuestra por dónde circula nuestra patria escala de valores.

El punto final de nuestro cuidado desaliño lo forman los andares. El español vacacionante tiene que andar despacio, moviéndose lenta y pesadamente, balanceando mucho el cuerpo de lado a lado, demostrando lo costoso que es todo para alguien que está de vacaciones.

Y ahora contemplen la imagen en su conjunto y piensen.

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