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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Jueces que trabajan en agosto

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 2 de agosto de 2009, 05:59 h (CET)
Llegó Agosto, las calles de las ciudades se vaciaron mientras las carreteras se llenaban de automóviles camino de las segundas residencias en la costa o la montaña como si la tan cacareada crisis hubiera tomado también vacaciones durante estos calurosos días. Pero no todo el mundo hace vacaciones, algunos jueces con jurisdicción en Valencia, incluso los que forman el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana con su Presidente al frente han decidido trabajar tres días de este “ferragosto” valenciano que, a buen seguro, muchos tendrán durante años marcado en rojo.

El TSJCV debía haber tomado una decisión en la “rama valenciana” del caso Gürtel antes de que finalizara el pasado mes de Julio pero, seguramente, como no tenían las cosas demasiado claras han pospuesto su decisión, confiemos en que no sea arbitraria y prevaricadora, justo hasta mañana lunes cuando todo el país está tumbado al sol o debajo de un pino olvidando periódicos y noticiarios televisivos, el “dolce far niente” agosteño adormece mucho mejor las conciencias, y eso deben haber pensado, tal vez, Juan Luís de la Rua, Juan Montero y José Francisco Ceres que son los togados que cargados de “puñetas”- son esos bordados blancos que llevan en las mangas de la toga- han de decidir si Francisco Camps, el imputado President, y sus “palmeros” deben ser o no sentados en el banquillo de los acusados por haber recibido, supuestamente, regalos provenientes de una trama organizada de corrupción.

En el caso de que la absolución, sin penitencia impuesta, caiga sobre Camps i el resto de “regalados” el auto pasará más disimuladamente que si se hiciera en los primeros días de Setiembre como sería lo lógico ya que en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid todavía quedan pruebas almacenadas en cajas que todavía no han sido abiertas y registradas y de alguna de ellas puede saltar la chispa que avive el avispero en que “El Bigotes” ha metido a su “amiguito del alma” Francisco Camps. En Agosto la oposición socialdemócrata al PP está más de vacaciones que el resto del año, todavía no entiendo cómo el PSOE, acusador particular en el caso, no ha recusado a Juan Luís de la Rua por su manifiesta amistad con Francisco Camps, no quedará nadie el lunes para protestar si se produce el archivo de la causa y el imputado President saldrá de este sucio negocio limpio de polvo y paja y con el armario más lleno.

Pero aunque se dé el hecho de que pese a las evidencias encontradas por José Flors, el magistrado instructor, los imputados se salgan de rositas, la verdad demostrada es que Francisco Camps mintió en sede parlamentaria cuando negó conocer a su “amiguito del alma”, ese al que quiere “un huevo”, y un personajillo mentiroso no merece estar al frente de una tierra como la valenciana donde las falacias y mentiras vertidas desde la televisión autonómica y la política de cartón piedra de los grandes eventos han adormecido a sus gentes que siguen pensando vivir en el mejor de los mundos.

De mis tiempos de estudiante de Derecho recuerdo una de las primeras lecciones de uno de aquellos catedráticos cuando me dijo que para ganar un juicio eran precisas estas condiciones: tener razón, saber demostrarla y, finalmente y la más importante, que el juez te la quisiera dar. Aquello me sirvió para no confiar nunca más en la justicia, y mi paso como profesional por las Magistraturas de Trabajo, hoy Juzgados de lo Social, todavía me hicieron creer más en que la venda que tapa la imagen de la Justicia es para que no vea las atrocidades que, a veces, se cometen en su nombre.

No se qué dirán los jueces del TSJCV pero hoy mismo leo que entre los papeles encontrados a Orange Market, la empresa del Bigotes, aparecen los nombre de políticos valencianos, de la mujer y el hijo de Camps y hasta del que era secretario del Arzobispo de la ciudad como receptores de regalos navideños, en algunos casos de elevado precio, y eso me hace recordar otra vez mis estudios en la Facultad de Derecho cuando el catedro de Romano nos hablaba del adagio “Do ut des”, te doy para que me des. Y me pregunto qué es lo que tenían que darle a Orange Market a cambio de los regalos navideños, la respuesta está en los millones que Orange Market ha facturado en pocos años a diversos estamentos de la Generalitat Valenciana. Creo que el Sr. de la Rua debería revisar esta lista de agraciados con la lotería navideña de “El Bigotes”, tal vez le iluminaría más que el Espíritu Santo y el martes podria comenzar sus vacaciones con el orgullo del deber cumplido.

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