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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

ZP patalea, pero España da síntomas de agotamiento

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 31 de julio de 2009, 02:50 h (CET)
Nadie puede negar que en España las cosas van de mal en peor y, de acuerdo con esta desagradable tendencia, nuestro presidente, el señor Rodriguez Zapatero, cada día que pasa se está volviendo más irascible, más ofensivo y menos comedido, cualidades que por el cargo que ocupa debieran de estarle vetadas o, al menos, debiera procurar disimularlas para evitar el desagradable efecto que, sus salidas de tono, está causando en la ciudadanía y, cuando me refiero a ella, excluyo, por supuesto, a aquellos que con tal de cargar contra la derecha están dispuestos a tragarse todo lo que les de el gobierno socialista que padecemos. Es evidente que motivos no le faltan a ZP para estar disgustado, porque todo lo que nos anunció en su investidura parece que le está saliendo al revés, lo que no deja de ser un varapalo para su credibilidad ante el pueblo español.

Un presidente de gobierno no debiera de haberse involucrado personal y directamente en una negociación entre sindicatos y empresarios y, mucho menos, tomar partido descaradamente a favor de la postura cerril de los segundos; hablando, como lo han hecho anteriormente Corbacho y la Salgado, de “lineas rojas” que constituyen, según nuestro Ejecutivo, un límite infranqueable, sólo porque los socialistas se han obcecado en desconocer lo que ocurre en el mundo y pretenden que van a salvar la economía a base de subvenciones y creyéndose que, sin que la población y los trabajadores tengan que contribuir con su sacrificio a salir del empantanamiento en el que nos han conducido el PSOE y los que les han ayudado a gobernar; van a salirse con la suya. Pero, si no nos esmeramos en generar riqueza, si no nos ponemos las pilas para mejorar nuestra productividad, si no perfeccionamos la educación de las nuevas generaciones (recordemos que desde Europa ya se nos ha advertido al respeto) y no admitimos que – olvidándonos de las declaraciones de ZP, de sus fanfarronadas en Washington y de sus metidas de pata en cuanto al estado de nuestra crisis y en las previsiones que hizo cuando, en su discurso de investidura, el 8 de abril de pasado año, afirmó, entre otras cosas, “los superávits acumulados en los últimos años permitirán absorber el impacto que una menor actividad en la economía pudiera tener sobre los ingresos públicos y el aumento de algunos gastos ligados a la protección sin necesidad ni de subir impuestos, ni de imponer recortes sociales”– si no optimizamos el rendimiento de nuestras empresas, será imposible que tengamos posibilidades de reflotar la nación.

Pues bien, apenas unos meses después de trascurrido el primer año de la nueva legislatura, los datos que tenemos se han encargado, por si solos, de desmentir a nuestro optimista presidente. Por ejemplo, según datos del INE el agujero de la caja estatal en los seis primeros meses de este año 2009 ha sido de 38.600 millones de euros (4.600 millones de euros el primer semestre del 2008) o sea un 3’64% del PIB. Los abusos del gobierno de Zapatero de tirar de déficit para ir cubriendo los gastos públicos y su negativa a estrecharse el cinturón ya nos dejaron 41.874 millones de euros de déficit en el 2008 y, este año, en sólo seis meses casi los hemos igualado. Claro que los cálculos optimistas de Zapatero sobre las recaudaciones por impuestos ya nadie los compartía cuando faroleó con ellos, pero lo peor del caso es que la realidad ha superado con creces los pronósticos más pesimistas y, así nos encontramos con unos gráficos, que hoy publica La Vanguardia, en los que se refleja, dramáticamente, los efectos de la crisis en los distintos impuestos y los resultados, en cuanto a las recaudaciones de este año. Como se podía esperar de un año de crisis, como fue el 2008, los principales impuestos directos, IRPF e Impuesto de Sociedades, redujeron sus respectivas recaudaciones en un 19’20% y un 24’7% y el IVA bajó en un 35’8%; con un resultado total de un menos 19`1%. ¡No estamos hablando de minucias, si nos fijamos en que el segundo trimestre no tiene pinta de mejorar y que todas las predicciones de los organismos especializados nos anuncian para el 2010, más de lo mismo.

Por otra parte, los datos del desempleo, que debieran haber mejorado a causa de los 8,000 millones de euros que se dieron a los municipios para crear empleo, y que se nos vendió como la panacea por la que se crearían 300.000 nuevos empleos; han quedado convertidos en agua de borrajas al resultar que, en lugar de mejorar la colocación el segundo trimestre de este año, nos ha dado un incremento de 126.000 nuevos desempleados. Dijimos, entonces, que mejor hubiera sido que, aquellos millones, se les hubieran dado a los municipios que estuvieran endeudados para que pagaran sus facturas a los proveedores, con lo cual, probablemente, se hubieran evitado muchos percances y puestos de trabajo perdidos. A mayor abundamiento, el INE ha facilitado datos de la Encuesta Anual de Coste Laboral del año 2008, de la que se desprende que el coste laboral neto por trabajador alcanzó la cifra de los 29.363’52 €, lo que supone un incremento del 5’2% respecto al 2007. Y ante estas cifras tan ilustrativas de parte de las causas que aquejan a nuestras industrias y que, más de 300.000, ya hayan bajado las persianas, enviando a sus trabajadores al desempleo; tenemos que soportar que la vicepresidenta, señora Salagado, nos tome por imbéciles, cuando dice que las cifras de desempleo “demuestran que las medidas surten efecto”, ¿qué efecto? Por supuesto que surten efecto: un pésimo, previsible y preocupante efecto negativo, al llegar al 18% de tasa de desempleo, ¿ le parece a la señora Salgado que esto es una buena noticia?

Pero el señor ZP, ante esta situación de caos absoluto, lo único que se le ocurre es dar una pataleta y lanzarse, como un tiburón blanco, sobre los pobres empresarios que lo único que pretendían era que se les rebajaran 5 puntos las cotizaciones a la Seguridad Social y se les permitiera flexibilizar las plantillas. ¡Ah, pero esto era cruzar las “líneas rojas” que han trazado los sindicatos, no el Gobierno! Por si no lo sabían, las cotizaciones a la Seguridad Social han representado 6.627’54 € de aquel coste (casi el 23%), lo que indica a las claras el interés de los empresarios en pedir que se alivie esta carga que, por otra parte, nadie puede negar que constituye un serio handicap para la competitividad de las empresas españolas. Porque, señores, lo que ocurre y lo hemos denunciado en otras ocasiones, es que ZP le tiene pavor a una huelga general; sabe que si los sindicatos quisieran en estos momentos, con casi cuatro millones y medio de parados y en plena recesión, no tendrían más que chascar los dedos para armarle la marimorena y poner a su gobierno contra las cuerdas. Es por eso que no le queda más remedio que alimentar la insaciable mamadurria de Mendez y Fernández Toxo y apoyarles contra los empresarios ya que sabe que, en caso contrario, las puertas del averno social se abrirían implacables bajo sus pies.

Y así, tirando de la Deuda Pública para aguantar como puedan el déficit; comprando con dineros sacados del Fondo de Garantía de Pensiones la Deuda del Estado ( mejor retribuida pero mucho más peligrosa) que fuera de España nadie quiere, ZP y los suyos intentan ganar tiempo para pasar estos últimos meses de verano y ,al llegar el otoño, crujirnos a impuestos para, con ello, intentar compensar los menores ingresos percibidos por Hacienda, dando una vuelta de rosca más a nuestros escuálidos bolsillos. No hace falta aclarar que, quienes vamos a pagar, seremos, como siempre, los de la sufrida clase media, chivos expiatorios de cualquier maniobra de los gobernantes para cubrir su incapacidad para gobernar bien la nación. Pero esta vaca ya está exhausta y tiene secas sus ubres, ¡cuidado que, si la aprietan más, todavía puede cocear!

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