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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

La engañosa medicina de Obama

Robert J. Samuelson
Robert J. Samuelson
miércoles, 29 de julio de 2009, 05:36 h (CET)
El término más maltratado del debate sanitario es el de "reforma". Todo el mundo quiere "reforma", pero qué es lo que constituye "reforma" es otra cuestión. Si usted escucha al Presidente Obama, su "reforma" va a satisfacer a casi todos. Asegurará a las personas sin seguro médico, controlará el gasto sanitario galopante, meterá en cintura futuros déficits presupuestarios, preservará opciones para los pacientes y mejorará la calidad de la atención. Estas afirmaciones son exageraciones interesadas y fantasías políticas. Han destruido lo que debería ser un serio debate nacional de la asistencia sanitaria.

El dilema sanitario implica una contradicción que la administración oculta de forma constante: a corto plazo - entiéndase de cuatro a ocho años - el gobierno no puede asegurar a los que no tienen seguro y frenar el gasto en salud al mismo tiempo. He aquí el motivo. La idea de que los que no tienen seguro reciben escasa o ninguna atención médica es un mito: ahora mismo reciben alrededor del 50 al 70 por ciento de la atención médica de la que disponen los asegurados. En caso de que pasen a estar asegurados, la atención médica que recibirían ascendería al 100 por ciento; eso elevará simultáneamente el gasto sanitario público y privado, dependiendo de la forma en que se constituya la protección.

Hasta que los gastos sanitarios estén mejor controlados, la ampliación de la cobertura será cara. El presidente habla sin cesar de la necesidad de limitar el gasto y eliminar el derroche. Estos objetivos son encomiables. Pero cambiar la forma en que se presta la atención médica y se paga llevará años e implicará políticas rupturistas y medidas impopulares. El importe que pagan los afiliados puede elevarse; las redes de médicos y hospitales pueden desplazar al ejercicio particular; la exclusión fiscal del seguro de empresa podría limitarse. Obama resta importancia a los obstáculos. No es probable que cualquier "reforma" vaya a forzar los cambios necesarios, en parte porque no está claro que vaya a funcionar.

Los estudios de las propuestas reflejan esta realidad. La Oficina Presupuestaria del Congreso considera que la legislación que se examina en la Cámara, mediante la ampliación de Medicaid y los subsidios a las mutuas, reduce la cifra de los que no tienen seguro hasta 17 millones de personas en 2019 con respecto a los 46 millones de 2007. Pero el costo sería de 1 billón de dólares a lo largo de más de una década; de esa cantidad, 239.000 millones se sumarían al déficit presupuestario. Peor aún, los costes aumentarían más rápidamente que los recursos de financiación, incluido el impuesto a los ricos. En el ejercicio 2019, según la proyección del año pasado, el déficit será de 65.000 millones. Suponiendo que el déficit crezca un 4 por ciento anual, el déficit acumulado en la segunda década alcanzará un total de 800.000 millones de dólares.

Pero Obama sostiene puntos de vista irreales. "Esto es lo que la reforma va a significar para usted", dijo durante una concentración reciente. "Significará menos gastos y más opciones, y una cobertura con la que se puede contar. La reforma de la protección médica le ahorrará dinero a usted y a su familia", dijo. (Nota: a excepción de las subvenciones, es dudoso que las familias vayan a notar un ahorro a corto plazo.) Y más tarde: "Vamos a cambiar también los incentivos para que nuestros médicos y nuestras enfermeras puedan empezar por fin a proporcionar a los pacientes la mejor atención y no sólo la más cara. Y si lo hacemos, entonces... la reforma reducirá nuestro déficit a largo plazo. "

Compare la retórica narcótica de Obama con este intercambio entre el Senador Kent Conrad, DN.D., presidente del Comité Presupuestario del Senado y Douglas Elmendorf, gerente de la Oficina Presupuestaria, que tuvo lugar durante una vista en el Congreso.

Conrad: "A juzgar por lo que ha visto de las opiniones de las comisiones que han testificado, ¿ve usted una iniciativa creciente encaminada a rebajar la curva de gasto a largo plazo?"

Elmendorf: "No, Señor Presidente. En la legislación que se examina, no vemos el tipo de cambios fundamentales que serían necesarios para reducir la trayectoria del gasto federal sanitario en una cantidad significativa. Y por el contrario, la legislación amplía significativamente las competencias federales en la atención sanitaria.... La curva (de gasto) crece".

Juzgada objetivamente, la "reforma" puede hacer exactamente lo contrario de lo que dice Obama. Pero dado que el presidente es tan elocuente, tiene la habilidad de realizar declaraciones engañosas que suenan sofisticadas o razonables. Aún así, son engañosas.

La administración tuvo que tomar decisiones: podía hacer hincapié en la cobertura ampliada del seguro (el "acceso") o el control del gasto, pero ambas cosas no. Se eligió la cobertura, que incluye el antiguo grial progresista de la sanidad "universal". Millones de estadounidenses recibirán más atención médica, aunque en qué medida ello va a mejorar su estado de salud es incierto (la administración no puede alegar lógicamente que gran parte de la sanidad es un derroche y que los no asegurados van a beneficiarse automáticamente de más a la vez). Muchos asegurados ganarán la tranquilidad de saber que no lo van a perder.

Pero lo que ayuda a muchos estadounidenses como individuos puede perjudicar a la sociedad en conjunto. Esa es la paradoja. El gasto sanitario sin control está deprimiendo la renta media post-impuestos, exprime otros programas públicos - programas estatales y locales, así como federales - y dispara los impuestos y los déficits presupuestarios. El presidente ha dicho todo esto; simplemente no está haciendo nada al respecto. Ofrece el espejismo de "la reforma" al tiempo que perpetúa el estatus quo de cuatro décadas: ampliar las prestaciones, hablar de control de gastos. La prensa debe poner "reforma" entre comillas, porque se trata de una "reforma" que puede agravar la situación del país.

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Nota: Esta columna será publicada en Newsweek.

Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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