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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Los empresarios y la locura

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 28 de julio de 2009, 06:08 h (CET)
Los hay que parece que no comprenden, ni quieren, de qué va la vida y la sociedad. Estamos en el siglo XXI, pero para algunos parece que no corre el tiempo y que todavía se encuentran en el Pleistoceno, esa época en la que los dinosaurios gobernaban sobre la Tierra. Y lo peor, es que hay partidos como el PP que, dolidos por la sucias maniobras del Gobierno, tratan de justificar con su apoyo el retorno de la sociedad a la era de las cavernas. Sin embargo, en esta ocasión el Presidente Zapatero y los sindicatos verticales de los funcionarios, CCOO y UGT, han estado acertados en el diagnóstico: a los empresarios se les ha ido la olla.

Hace falta ser más que unos vivos, unos auténticos desalmados, para tratar de sacar ventaja de la miseria ajena, y, desde luego, la CEOE y sus representados se han desvelado como genuinos miserables al hacer propuestas para que, además de regalarles inmorales millonadas el Gobierno para su propio y exclusivo beneficio con el burdo ardid de esta crisis que nadie con dos dedos de frente se cree, pidan poco menos que conformar la sociedad en un orden de dioses y esclavos. Los dioses, ellos, naturalmente; los esclavos, la masas trabajadoras. Obrar como lo han hecho a cara descubierta no ha sido una temeridad, sino prácticamente descubrir que toda la crisis ha sido una repugnante maniobra de los poderes económicos para embolsarse millonadas de todos los erarios y además ajustar la sociedad futura a sus intereses espurios. Decir que su actuación ha sido vergonzosa, sin duda es una calificación timorata y consentidora, porque en realidad han actuado como la CEAE, la confederación de empresarios apandados españoles. ¿Qué, por el amor de Dios, les hace creer que las crisis sólo significan restricciones ad aeternam para los trabajadores mientras ellos mantienen sus niveles de riqueza y aún los aumentan con estas trampas?...

Del árbol caído no se hace leña, reza el aforismo, pero los hay que tratan de quemarlo incluso vivo. Las sociedades evolucionadas y estables han de basarse necesariamente en la justicia social y en el equilibrio, y de ninguna manera en la angurria, la codicia desenfrenada y el ansia de acaparar lo inútil. Con acciones como la emprendida por los empresarios, más que buscar o encontrar soluciones, lo que han hecho es sembrar el germen de revoluciones venideras, y, se lo crean o no, están a las puertas de una, a poco que no se detenga rápidamente y forma expedita este latrocinio global de empresarios de ínfimo perfil moral y vivos apandados de infame catadura. La crisis, a la vista está, ha sido un negocio, un chanchullo de algunos poderes que querían todavía más, no hay más que ver cómo todas las inyecciones de dinero efectuadas por todos los gobiernos del mundo han repercutido en los muy ricos nada más con repartos de dividendos, sueldos astronómicos y bonus a tutiplén, y este poner una pistola en la frente de los gobiernos, al decirles: o conviertes a los trabajadores en mis esclavos, o te hundo. Serán empresarios españoles, pero me declaro apátrida de todos ellos.

Para corroborarlo, esperemos a septiembre. Será un mes en el que la fetidez de estos pillos aflorará de las alcantarillas laborales inundando la sociedad con sus infectos efluvios a despidos masivos y a maniobras de castigo de semejante jaez, orientadas a empujar al Gobierno a concesiones que no les quiere conceder, pues que se han enrocado en un gesto manifiestamente contrario al de su proceder habitual. A lo mejor es la excepción que confirma la regla, pero el Gobierno ha acertado. El PP y quienes defienden a estos pillos, se han equivocado de medio a medio. No piden la reestructuración de ningún mercado, sino la implantación del Novus Ordo Seclorum. G-8, tal vez.

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