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Contador contra su equipo
Antonio Pérez Gómez
Es increíble lo de Contador en este Tour. No, va, en serio. Más allá de una hipérbole periodística. Es increíble lo que le están haciendo al muchacho de Madrid en la ronda gala no tiene nombre. Y lo que es peor. Ni apellido.
Llevamos todo el personal en España con la mosca detrás de la oreja desde que empezó el Tour y Bruyneel empezó a mear fuera del tiesto. Más allá de la estúpida polémica del pinganillo, el auténtico escándalo de este Tour es cómo es posible que lo gane Alberto, a pesar de su propio director deportivo. Johan tiene muy claro (bueno, Johan y hasta el tato) que una victoria de Amstrong sería esplendorosa, épica, colosal, cinematográfica. La resonancia titánica que tendría esta victoria del americano sobredimensionaría la carrera francesa a un nivel estratosférico (aunque dicha victoria diría más bien poco del nivel del ciclismo actual). Más allá de adjetivos esdrújulos, que ganara el tejano sería la leche.
Pero en estas llega Contador, la figura emergente del panorama ciclista internacional, el sucesor de Indurain. Corredor que, además, está en forma. Y jode el guión hollywodiense. Apagón de luces y bocado de realidad.
La lista de afrentas al corredor español es infinita. Es terrible que el líder esté corriendo sin equipo. Es impresentable que Klöden y Armstrong tiraran del paquete de aspirantes en su persecución el día de Verbier y ayer el alemán fuera a su rueda, tan sólo para salvar su lugar en el podio, sin aportar a su teórico jefe de filas.
Pero es que el miércoles, le hicieron parar porque Klöden se quedaba. Y el bueno de Contador paró, se dejó alcanzar y remató la ascensión mirando preocupado hacia Klöden que, por cierto, en la meta perdió dos minutos, lo que demuestra que no está para muchos trotes. No tiene sentido: el maillot amarillo, posible ganador de Tour, preocupado de un descolgado. ¿Alguien lo entiende?
El caso es especialmente sangrante porque, aunque parezca increíble, hay que recordar que por fichar con esta banda se quedó sin correr el pasado Tour, debido a las sospechas sobre la honorabilidad del equipo directivo Astaná. De órdago.
Fernando Alonso, en el mundo de la F1 ha demostrado que una mala decisión a la hora de elegir equipo puede llevarte desde el campeonato y el olimpo hasta la mayor de las miserias. Esperemos que Alberto sepa rectificar porque si gana este Tour, que parece que sí, será a pesar de su equipo.
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