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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Quién controla los gastos de las Administraciones?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 24 de julio de 2009, 04:35 h (CET)
En ocasiones los temas de trascendencia se barajan con noticias de poca monta, de escaso relieve mediático y, generalmente, de reducida difusión entre la ciudadanía, que prefiere fijarse en los titulares más impactantes de la prensa, donde se resaltan los grandes acontecimientos, los altibajos de la economía o, tampoco podemos negarlo, alguna aventura amorosa o desliz morboso de determinados personajes pertenecientes a este grupo compuesto por las figuras del cine, el teatro, la TV o la farándula en general, que tanto interés despiertan en determinados segmentos de la sociedad, especialmente, entre el sector de las féminas. No obstante, esporádicamente, una noticia sin aparente importancia lleva anejas consecuencias, se relaciona o forma parte de algún tipo de información que excede de los acotados límites de la misma. Y es que, entre las páginas interiores de algún rotativo, ha aparecido algún suelto haciendo mención a una donación de 400.000 €, que el Ayuntamiento sevillano ha destinado para la construcción de un “mirador de ballenas” en la República Dominicana. Debo admitir que, enseguida, me he acordado del Ayuntamiento de Barcelona que suele encargar “interesantes” y bastante costosos estudios de temas de “tanta importancia” para los ciudadanos como es el de un estudio sobre “la gaviota corsa”, con lo que ya tiene excusa para favorecer a aquellos simpatizantes de los partidos gobernantes, gracias a importantes sablazos al presupuesto municipal, de minutas de no menos de 100.000 por cada informe solicitado.

En todo caso, no es que nos quejemos de que, dentro de un programa –más propio de un país rico que de una nación que se encuentra afectada por una gran depresión; que cuenta los parados por millones y cuyo tejido industria está pasando por la más catastrófica experiencia desde que se produjo la Guerra Civil – presentado como de ayuda al desarrollo, un ayuntamiento, como el de Sevilla, ubicado precisamente en una de las comunidades que encabeza las cifras de desempleo, se dedique el equivalente a 66’5 millones de las antiguas y añoradas pesetas ( sin duda el cambio al euro fue el inicio de que, en España, se sufriera un brusco encarecimiento que, con toda probabilidad, ha contribuido al encarecimiento de la vida en España), a patrocinar, en un país extranjero, la construcción de algo evidentemente prescindible. No obstante, de lo que sí nos lamentamos es de que, semejantes quijotadas propias de este tipo de complejo o sentimiento paternalista hispano, que consiste en seguir considerándonos responsables de lo que fueron nuestras colonias, de las cuales raramente recibimos otro reconocimiento que alguna que otra orquestada crítica y reconvención por lo que ellos consideran atropellos cometidos por los conquistadores españoles en sus dominios; tengan lugar en un momento inoportuno dada la situación del país y de las clases necesitadas..

A mayor abundamiento, y demostrando que dicha operación tiene extraños visos de componenda interesada, se da la circunstancia de que la mentada obra, el mirador para ver ballenas, está incluido en un contexto deportivo de carácter privado promovido por el señor Cisneros, uno de los millonarios venezolanos más conocidos en aquellas tierras y excelente amigo de nuestro ex presidente, el señor Felipe González, quien, es más que posible, que haya mediado en dicha operación para que todo quede entre amigos. Hay que añadir que, el propio presidente de la república, señor Leonel Fernández, pertenece al comité promotor del desarrollo turístico y conservación de medios naturales de Miches (República Dominicana) a pesar de que se trata de un proyecto turístico ¡de carácter privado!

Al parecer, se trata de construir un muelle privado para el atraque de yates y otras embarcaciones turísticas y, al propio tiempo, que se establezca en dicho lugar un mirador para poder observar los juegos conyugales de las ballenas, que acuden a aquella región para emparejarse. Lo que sucede es que han dejado de tener en cuenta un pequeño detalle que, por muy extraño que nos pueda parecer, no deja de tener su importancia: las ballenas que acuden a aquel lugar nunca se acercan a menos de 8 millas de la costa y aquellos que hasta ahora han querido presenciar sus festejos nupciales lo han tenido que hacer embarcados en pequeñas embarcaciones que los acercan a los animale, para que puedan seguir sus peripecias; porque, por mucho mirador que se construya, como no instalen en él un telescopio, poco podrán ver los incautos que acudan al lugar pensando que, a una distancia tan larga del lugar del encuentro de los cetáceos, van a poder ver algo más que pequeñas manchas negras en la vasta superficie del océano. Es decir, que la excusa no es válida y el dinero que el Ayuntamiento de Sevilla se ha comprometido a entregar no va a ser más que una contribución a un negocio turístico del señor Gustavo Cisneros que, casualmente, está muy bien relacionado con el señor González.

En todo caso, no podemos culpar al consistorio Sevillano ya que existen precedentes que le pueden haber impulsado a imitar el ejemplo de Catalunya que, queramos o no, se ha convertido en el referente para toda comunidad que se precie, en cuanto al sistema más efectivo para poner al Gobierno central contra las cuerdas y obligarlo a capitular en lo que resulta más difícil para cualquiera: sacarle el dinero a Hacienda, acostumbrada a la inveterada costumbre de ser ella la expoliadora de los bolsillos de los sufridos contribuyentes. Pero hay algo más en lo que, la prensa y los políticos catalanes, están empeñados y es en vender al resto de españoles que, ¡gracias a ellos y a su chantaje al Estado! han conseguido que las otras comunidades se aprovechen de las sobras, las migajas, de lo que ellos han conseguido para la suya. Les tenemos que agradecer que ellos, sin apoderamiento alguno, en una negociación bilateral con el Gobierno y siendo ellos los que han fijado las reglas, hayan logrado para el resto de españoles, la parte que los leones les dejan a los coyotes de sus presas.

Pero ha sido tal el “éxito” del señor Castells y el señor de ERC, Puigcercós, que han conseguido mucho más de lo que soñaron nunca alcanzar y, por ello, ya están pensando en cómo se lo van a gastar y en cómo justificar los conceptos en los que los van a invertir. No sería nada raro que, en unos años, este país contara con algunos millonarios más de entre aquellos que se encargarán de esta grata tarea de invertir el dinero de los contribuyentes, precisamente en aquello que en nada favorece a quienes tuvieron que desprenderse de él, en función de una hipotética solidaridad con los más necesitados. El señor Carod y otros semejantes, ya nos han anticipado alguna de las maneras de aligerar la bolsa de la comunidad, abriendo embajadas catalanas por todo el mundo y gastándose 52 millones de euros en Kenia o Tanzania, no importa el lugar, para entregarles preservativos a los pobres oriundos, en lugar de enseñarles a librarse de los tiranos que los están sometiéndolos a la miseria. Pero ya se sabe, una cosa es predicar y otra dar trigo y, parece ser que, este adalid de la izquierda recalcitrante que es el señor Carod, si algo parece que ha aprendido de la política es el que, viajar con los gastos pagados, es algo que puede resultar extraordinariamente gratificante.

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