Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

El Velódromo vuelve a Barcelona

Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova
Teresa Berengueras
@berealsina
jueves, 23 de julio de 2009, 05:00 h (CET)
Esto días y casi coincidiendo con la llegada del Tour a Barcelona se ha reabierto en la ciudad un local, ya mítico, que responde al nombre de el “Velódromo” y que llevaba con su cierre metálico echado desde hace algunos años. Son diversas las generaciones de barceloneses que han pasado por este especial bar sito en la calle Muntaner nada más cruzar la Diagonal, lo mismo que son diversas las personas que por el mismo han pasado, gentes de toda condición y profesión aparcaban por un rato sus problemas y disfrutaban del lugar, bien jugando una partida de billar, bien tomando una cerveza muy fría y bien tirada o, simplemente, sentados alrededor de una mesa mientras tomaban una “café Manolín” especialidad con la que la casa siempre sorprendía a sus clientes. Por allí pasaron los políticos de la época republicana y años más tarde los jóvenes que, desde sus mesas, querían derrocar al franquismo imperante y también los miembros de la llamada “gauche divine” que, generalmente de madrugada, acudían al local para reponer fuerzas después de una noche larga y llena de alegría y diversión.




Aspecto actual del Velódromo.


LOS ORÍGENES

El Bar Velódromo abrió sus puertas por primera vez en 1933. Su propietario y fundador, Manuel Pastor Boné, era hijo de un matrimonio nacido en Rubielos de Mora (Teruel) que tenían un bar justo al lado de donde hoy está el “Velódromo”, pero Manuel Pastor no quiso hacerse cargo del bar de sus padres y creó su propio establecimiento bautizándolo con el nombre actual debido a su gran afición al mundo del ciclismo y en memoria de un velódromo que, a principios de siglo, estuvo, por poco tiempo, instalado en las cercanías. El local se decoró con colores cálidos y madera, una mezcla de clasicismo y art decó. En su amplio interior una escalera de caoba llevaba, y lleva todavía hoy, a un amplio entresuelo con un cierto aire de misterio y comodidad donde poder tomar un café o una copa conspiratoria alejados de las miradas del resto de clientes. La clientela de aquellos primeros años era gente de una cierta categoría social que acudía al local atraída por la calidad de los productos que servía y por el trato familiar que recibían. Eran años en los que en Barcelona había una gran afición al juego del billar y en el “Bar Velódromo” se instalaron unas cuantas mesas para los amantes de las carambolas obra del maestro ebanista Monforte, uno de los nombres más prestigiosos de la época en la construcción de mesas de billar.




Antigua foto del Velódromo.


Pero aquellos años felices se vieron truncados por la sublevación de Franco y la Guerra Civil que rompieron la placidez del local. A pesar de la escasez de productos, fruto de la contienda, el “Bar Velódromo” siguió funcionando y alguna vez, incluso, se vio por el local a Negrín, a la sazón Presidente del gobierno republicano, que vecino del mismo acudía a tomar una copa o un café. Pero ya nada fue igual a partir de Abril de 1939, con la victoria franquista las cosas cambiaron, el local ya no podía estar, como antes, abierto noche y día y el servicio de restaurante se tuvo que cerrar ante la escasez de víveres, la existencia de las Cartillas de Racionamiento y la persecución y acoso de los inspectores de la Fiscalía de Tasas que eran capaces de imponer una multa de mil pesetas, de las de 1945, por el simple hecho de encontrar en la despensa seis panecillos blancos.

A partir de mediados de los cincuenta algunos parroquianos se sentaban alrededor de una mesa para jugar su partida de cartas y, aunque el juego estaba prohibido por las autoridades de la época, la casa hacía la vista gorda. También comenzaron a acudir al local las nuevas generaciones estudiantiles para charlar delante de una cerveza, fumar, todavía se podía fumar en todos los sitios, y jugar algunas manos de póker. Y es a partir de 1980 cuando la juventud de aquellos años descubre el atractivo de aquel local y comienza a frecuentarlo haciendo que, especialmente, los fines de semana se llenara tanto que la gente tenía que salir a la acera con la copa en la mano, esa fue la mejor publicidad que tuvo el local.

Pero todo se acaba, un día del año 2000 Manuel Pastor Salvat, hijo del fundador, decide jubilarse y pasar a disfrutar de una vida más tranquila que la que tenía al frente del negocio donde los problemas le agobiaban. Es entonces cuando la cervecera Moritz le hace una propuesta razonable y se queda con el local abriendo así una puerta a la esperanza de los seguidores del “Velódromo” que han esperado hasta la fecha para volver a sentarse en las mesas donde lo hicieron durante tanto tiempo y acodarse en su barra con una jarra de cerveza en la mano.




Barra de helados en el Velódromo antiguo.


LAS PUERTAS VUELVEN A ABRIRSE

El último domingo del pasado Junio la confluencia de la calle Muntaner con el Pasaje Pellicer y la calle Londres era un hervidero de gentes. Se nos había convocado a la subida de las persianas metálicas del “Velódromo”. Después de varios años que se habían empleado en remozar el local todos ardíamos en ganas de ver el resultado de seis años de trabajo en la restauración de uno de los pocos locales que quedan en Barcelona con las características propias de los años 30. Una flota de viejos seiscientos amarillos con el logo de la casa Moritz estaban aparcados en la puerta del local mientras que en los alrededores viejos modelos de automóviles propios de la época de los inicios del local daban un cierto olor a añejo a aquel reencuentro con el antiguo local.

Las persianas metálicas todavía estaban echadas a nuestra llegada y por una puerta lateral del Pasaje Pellicer accedimos al local encontrándonos con la sorpresa de que las horas de trabajo empleadas en su restauración no habían sido empleadas en balde. Allí estaba, esperándonos, el viejo “Velódromo” remodelado íntegramente por el equipo del estudio de Pilar Líbano que ha creado nuevos espacios utilizando las últimas novedades en tecnología para acondicionar el local a los tiempos actuales. De los primeros años del local se han conservado y restaurado los elementos más visibles como son la escalera central con barandillas de caoba y una larga alfombra roja, las cornisas teñidas por la nicotina de los años, los estantes de espejo de la barra y una gran parte del mobiliario así cómo uno de los antiguos billares. También se ha conservado la barra principal, en formica y acero cromado, instalada en la década de los 80 y la fachada de acero de la entrada al local con algunas frases escritas sobre el cristal como la que anuncia “bocadillos calientes”. Se han mantenido los colores originales en marrón y verde que junto con la potenciación de los tonos verde claro y gris oscuro dan una sensación de calidez. La iluminación indirecta contrasta con los apliques de los pilares y las luces de globos que recuerdan la iluminación de los antiguos casinos. El pavimento original, gastado por los años, ha sido sustituido por mármol en gris, negro y verde mientras que el suelo del altillo está realizado con pavimento acerado. Cómo novedad una nueva barra, también en acero, en la que se servirán cócteles y que potenciará las horas de la noche. Se han conservado las antiguas sillas, todas ellas restauradas una a una y se han añadido sillas en plástico de diversos colores y aspecto moderno.

Mucha gente tanto fuera como dentro del local. Todos con ganas de ver el resultado de esta restauración de un local por el que, muchos de los asistentes, habían pasado horas y horas. Periodistas, gentes del mundo del espectáculo, amigos, conocidos y saludados en diversos sitios de la ciudad y hasta el último propietario y finalmente llegó Jordí Hereu, el Alcalde de Barcelona, que de manera simbólica accionó el mecanismo que levanta las persianas metálicas que dan acceso al “Velódromo”. Desde la espectacular escalera central Carles Abellán, conocido y galardonado chef que es el responsable de la parte gastronómica del local, junto con el representante de la casa Moritz dieron la bienvenida a los asistentes y explicaron que el nuevo “Velódromo” tendrá sus puertas abiertas desde las seis de la mañana a las tres de la madrugada y que su oferta gastronómica recogerá un amplio abanico de posibilidades desde los desayunos matutinos hasta la copas nocturnas sin olvidar los platos consistentes que durante este largo horario de apertura se podrán degustar.

Una vez finalizada la inauguración oficial el festival gastronómico continuó a todo lo largo del Pasaje Pellicer donde se habían instalado diversas barras en las que tomar toda clase de bebidas y, especialmente, todas las gamas que la cervecera Moritz ofrece en estos momentos. Fue el momento del relajo, de probar algunas de las tapas que Carles Abellán y su equipo habían preparado para ese día, preludio de las que ya se pueden degustar cada día en el “Velódromo” y de charlar con amigos y conocidos mientras que el público en general y a lo largo de una amplia barra instalada en la calle Londres, al lado del local, podía, por el módico precio de 50 céntimos tomar una cerveza o vermut acompañado de aceitunas o papas.

Unos días después el “Velódromo” abría definitivamente sus puertas y el local va renovando el amplio abanico de su clientela según van pasando las horas del día. Ese café de primera hora que nos ayuda a despejarnos antes de comenzar la tarea del día, más tarde ese “tentempié” que dará pasó a la hora del vermut del fin de la mañana antes de sentarnos a comer en una de sus mesas alguno de los consistentes platos de “forquilla” (tenedor) recuperados por Abellán, el café de la sobremesa y la merienda de la tarde, la cena y la copa de última hora después de haber asistido a algún espectáculo, y, de tanto en tanto, una partida de billar, como en los viejos tiempos. Todo esto se puede hacer en este remozado “Velódromo” que a nosotros nos cae a un tiro de piedra de casa y en el que seguro recalaremos más de una vez. El sitio lo vale.

Noticias relacionadas

Los hoteles ibis de Valencia ofrecen a sus clientes la posibilidad de decidir el precio a pagar por su estancia

Del 2 al 6 de marzo lanzan la promoción “Nosotros ponemos la calidad, el precio lo pones tú”

La hostelería, como el vino, mejora con el tiempo

Después de la mejor temporada turística de la historia el sector sigue mejorando su competitividad
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris