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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

¡Pánico!

Ángel Ruiz Cediel
Redacción
miércoles, 22 de julio de 2009, 05:23 h (CET)
Como en ésta nuestra sociedad del espectáculo lo que va es el amarillismo, la realidad venidera se está pintando de color limón para hacer caja. Ahora resulta que, además del desplome de las esperanzas que supondrá en septiembre la cota de desempleo que se ha venido maquillando durante el estío y de los gorigoris que entona Israel en la razia que está preparando contra Irán, hay que sumarle los pánicos que difunden los voceros gubernamentales y de la onutil OMS sobre la incidencia de la Gripe-A entre embarazadas y neonatos, y algún que otro grupo de riesgo de ésos que tienen un alto costo para la seguridad social.

Me he pasado meses pidiendo que me explicaran convincentemente la crisis ésta que nos amiseria y nadie entiende, la cual está ya concluyendo en algunos países sin que se haya hecho otra cosa que dilapidar los erarios de medio planeta en beneficio de los ricos riquísimos, pero no lo he logrado. Respecto de la Gripe-A me sucede un poco lo mismo, y, aunque todo me hace pensar en una trampa de quienes se enriquecen a costa de la vida de muchos humanos, tampoco consigo gran cosa. Viajo con frecuencia a Latinoamérica en general y a México en particular, y, a pesar de que todo el mundo se protege de la enfermedad con inútiles mascarillas, pocos dudan de que se trata de un negocio de las farmacéuticas, favorecidos por la alarma que siembran gobiernos y OMS. Por hacernos una idea, de gripe común vienen a morir en México unas mil personas mensuales de media. Nada que temer, en consecuencia, a una enfermedad que causa unas cien víctimas al año, probablemente las mismas que hubieran muerto de la otra gripe ordinaria. Sin embargo, como habitamos la sociedad del pánico y el espectáculo, lo que vende es el miedo que avientan los diarios y noticieros en este vergonzoso espectáculo circense. La pasta, ya se ve, es la que manda.

Ya me gustaría saber que esta pandemia es real... y natural, pero me temo que me quedaré con las ganas, más o menos las mismas con las que me he quedado de saber las causas verdaderas de la supuesta crisis que algunos han aprovechado para forrarse a base de bien y otros para despedir como si tal cosa a quienes les ha convenido. Demasiados chalés sin pagarse para que se liara la que se lió, demasiadas hipotecas basura y demasiado rostro de hormigón, me temo. Con la pandemia, en la misma línea, demasiados pocos muertos, demasiado sospechosa es la enfermedad y demasiado beneficio produce como para que uno no crea que aquí hay busilis. Pero, en fin, vivimos tiempos de impostura, y ya digo que hoy sólo es creíble lo que dicen los diarios. Los negocios, hoy, se hacen de otro modo. Vivir para ver.

No importa el tamaño que tenga la bola, si es lubricada por la grasa de alguna institución y respaldada por los diarios, todo está tan ricamente y es digestible por la masa ciudadana. Como lo de que se fue a la Luna, por ejemplo. Que saliera un cohete hacia la Luna con millones de litros de combustible para llegar y regresara con el gas del Clipper de uno de los astronautas, como que no es muy creíble, de la misma manera que no es en absoluto convincente que pueda haber propulsión en el vacío, mal que le pese a ET, a la Guerra de las Galaxias o la señá mamá de Peneque. Si sale en los diarios o se ve en la tele en plan documental, cuela, vaya si cuela. Y si el documental es lo bastante hortera como para que hablen al mismo tiempo en español e inglés para que nadie se entere de nada —traducción simultánea—, pues ya para qué cuento.

En fin, el caso es que las técnicas acojonatorias triunfarán, se venderán millones de tamiflús de pinpón a precio de oro y mascarillas quirúrgicas a tutiplén, y pasará lo que tiene que pasar, ni más ni menos. El miedo vende, y ninguno vende tanto como el que concierne a la supervivencia, ya sea la propia o la de los seres queridos de cada cual. ¡Pues no saben nada estos negociantes! Política del pánico, nada más, pero que da sus buenos beneficios. Hay que hacer caja que viene la Navidad y el turrón cada día está más caro.

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