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La otra Liga
Daniel Sanabria
Resulta asombroso contemplar la enorme brecha que en los últimos años se ha abierto en el fútbol español: Real Madrid y Barcelona por un lado, y resto de los equipos del campeonato por otro. Hay quien dirá que esa brecha ha existido siempre, pero cabe recordar que hasta no hace muchos años equipos como el Valencia, el Deportivo o el Sevilla y algunos más atrás el Atlético de Madrid, le disputaban los títulos a los dos grandes hasta las últimas semanas. Aunque al final casi siempre se lo llevaran los de siempre.
El campeonato liguero está volviendo por sus derroteros y este año se aventura otro pulso entre Madrid y Barcelona. El resto de clubes jugarán la Otra Liga, donde quedar tercero es la máxima aspiración y, por tanto, los puestos para acceder a la Champions son solamente dos. El primer y el segundo escalón ya están repartidos de antemano; sólo falta saber quién estará en el primero y quién en el segundo
Resulta curioso, decía al principio, observar cómo mientras unos se gastan 250 millones en fichajes y los otros se permiten hacer ofertas de 40 millones+su delantero titular por un solo jugador, el resto de equipos, en principio grandes, pelean por retener a sus estrellas. Como es el caso del Valencia y el Atlético de Madrid, que lejos de apuntar a grandes incorporaciones, su objetivo prioritario es retener a Villa, Silva, Forlán y Agüero. Sin duda, su permanencia en la plantilla será el mejor de los fichajes.
Los motivos de esta brecha, que en cierta medida perjudica más que beneficia en su conjunto al campeonato, los encontramos en dos pilares: la crisis económica mundial, que hace imposible a la mayoría de los equipos fichar a nadie revalorizado, y el marketing periodístico, que ha creado un escaparte en el que todo lo que no sea jugar en el Real Madrid de Florentino o en el Barcelona del triplete parece ser un fracaso para aquel futbolista que pretende ser una estrella internacional.
Es así de triste, pero España es un país enfermizo y bipolar en todos los ámbitos, desde la política hasta el fútbol. La lucha encarnizada entre dos rivales es el opio de cada día, donde no tiene cabida un tercero y mucho menos un cuarto. Todo se reduce a un cara a cara, un combate de boxeo. El resto de equipos del campeonato jugarán la Otra Liga, donde la crisis afecta a todos por igual y en la que cualquier equipo puede vencer a cualquier equipo en noventa minutos. Angelitos.
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