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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

A propósito de Rita la Cantaora

Mario López
Mario López
lunes, 20 de julio de 2009, 08:52 h (CET)
He de reconocer que no sabía de la existencia de Milano y Louis Vuitton hasta que he tenido noticias, por la prensa, de los suntuosos regalos percibidos por los dirigentes valencianos en los últimos tiempos. Llegué a escribir, hace bien poquito, que mucho tenía que querer Rita Barberá a su colega Francisco Camps para engolfarse al punto de comparar los regalos de una trama corrupta con una lata de anchoas -cortesía del presidente cántabro a sus colegas políticos- y llegar a sugerir la legalización del soborno, en su empeño por salvarle la cara al presidente valenciano.

Pero, ¡qué va!, es que ella se encuentra en la misma tesitura que “el curita”. Y buena es para dejarse atrapar como un lila. Pero a doña Rita le ha salido el tiro por la culata, porque “el Bigotes” casca por teléfono más que un adolescente a vueltas con su última “movida”. Y, gracias a nuestros eficaces cuerpos de seguridad, nos hemos enterado de todo. Esto de las telecomunicaciones les va a llevar a nuestros dirigentes a la ruina. Quizá sea la solución definitiva. Ya lo sugirió nuestro facundo héroe de Perejil, José María Aznar López, cuando confesó a Jiménez Losantos que nuestra clase política está echada a perder porque los más dotados se han ido a mejorar su negocio en la empresa privada. Quizá, cuando en política no se saque ninguna ventaja económica ni se puedan cometer fechorías a la sordi, ni se pueda humillar a nadie, nos encontremos ante el inicio de una verdadera era democrática. Ante el auténtico estado de bienestar y la definitiva emancipación del ser humano. Quizá a lo que estamos asistiendo, más que a una causa general contra el PP –como se empeñan algunos obstinados en defender-, es a una auténtica demolición de los privilegios de la clase dirigente y la consiguiente implantación de la Democracia, así con mayúscula. Cuando ya nadie quiera dirigir el país, nos gobernarán aquellos cuyo único afán es el servicio a la comunidad; aquellos para los que poder contribuir a mejorar la vida de sus semejantes es su principal razón de vivir. Lo dejó escrito Rabindranath Tagore: “¡Gracias señor, porque no soy rueda del Poder, porque soy uno de los que él con ella aplasta!” Se ve que hoy me he levantado optimisma.

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