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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Comunidades pedigüeñas

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
sábado, 18 de julio de 2009, 05:27 h (CET)
Ya estamos hartos, señores y señoras, o como quiera denominarlo la ‘ministra de desigualdad’, Bibiana Aído. Tanto Cataluña como el País Vasco ‘apedrean’ a España cada vez que pueden y la Casa Real acude presurosa a pedir disculpas allí donde no debería hacerlo. No faltan españoles a quienes les gustaría que se independizaran ambas comunidades autónomas de una vez. Allá ellas con sus destinos, pero antes han de abonar la deuda histórica que tienen con España.

Recordemos que el ‘abuelo Pachi’, titular del franquismo, desviaba los impuestos castellanos, extremeños, andaluces, gallegos, asturianos, aragoneses y leoneses, sobre todo, a Cataluña y a Vascongadas. Sí, Vascongadas; eso de llamarlo País Vasco es una horterada o mediática estupidez nunca suficientemente explicada en la Constitución de 1978. Por cierto una Carta Magna que empieza a desangrarse y que exige reformas completas, precisas y rigurosas.

Abramos el ‘melón’ de la Constitución y destripémoslo. Eliminemos la monarquía, los sindicatos, las comunidades autónomas y cuantas estupideces ‘decoran’ hoy a nuestra ilustre España y que de nada sirven. Ni Cataluña ni Vascongadas son dignas de pertenecer a España con los planteamientos actuales.

Ambas comunidades autónomas, que no países y mucho menos Estados o nacionalidades, han chupado las riquezas de los demás durantes lustros y hoy se sienten benefactoras de ellos, cuando en realidad no representan nada importante y su falsedad es la única realidad de su enseña. Rayas horizontales para unos, y cruzadas para los otros, que inspiran la sinrazón, el separatismo y un permanente boicot al progreso de las demás comunidades.

El independentismo solo conduce a la miseria y a la soledad, por eso no entendemos que España no dé la independencia a catalanes y vascos; pero con todas las consecuencias. Los españoles de razón y corazón dicen estar hartos de aguantar peticiones independentistas y diarios insultos. ¡Hagamos una consulta popular y procuremos que Cataluña y Vascongadas salgan de España! ¡Por Dios, que se vayan, pues sin ellos seremos un gran país, sin terrorismos, separatismos ni vergüenzas en nuestra bandera y en nuestra Historia!

En España estamos hartos de los atropellos, estupideces y mamarrachadas de los Rovira franquistas, de los ruinosos Puigcercos, de los ‘chorrinas’ Montilla,… y de los ‘Joanes’. ¡Márchense los reyes del confusionismo, la extorsión y la egoísta borrachera!

Han tirado tanto de las ubres de mamá España que la vaca ha respondido diciendo que “está hasta los cuernos de catalanes y vascos. Y eso porque no tiene huevos”. De haberlos tenido diría que estaba hasta los mismos de separatistas, mentecatos y huidizos ciudadanos de medio mandil. Nuestro refranero dice que huele muy mal cuando se remueve el fango. Cataluña, sobre todo, lleva removiéndolo inútilmente desde la época de Felipe III y España está harta de insensateces procedentes de esa comunidad autónoma, que no nacionalidad, ni Estado.

Tanto Cataluña como el País Vasco suelen hablar con la boca pequeña. El caso es llevar la contraria en todas ocasiones. Pero el día que todos pidamos que se vayan, acabarán acongojados de su propia situación. Al tiempo. Posiblemente vaya siendo el momento de desembarazarse de esas dos comunidades autónomas para aligerar la crisis; dos comunidades convertidas en ‘moscas cojoneras’, esperpénticas e independentistas. ¡Que se vayan, pero que se vayan, ya! Decía Napoleón, y tenía gran razón, que “hay ladrones a los que no se castiga, pero que nos roban lo más preciado, el tiempo y las ilusiones”.

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