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Etiquetas:   Entrevista personal   -   Sección:  

“Si eres demasiado abierto, el mundo del periodismo te la clava por la espalda”

Jorge Lorenzo, piloto de Moto GP
Redacción
sábado, 18 de julio de 2009, 03:18 h (CET)
Jorge Lorenzo ya no es aquel rebelde de rizos alocados. El Bicampeón del Mundo de 250 centímetros cúbicos promete dar guerra en la categoría reina de motociclismo, MotoGP. Tras su año de adaptación, los objetivos para este curso son mayores, aunque reconoce con humildad que no está entre los favoritos. El piloto mallorquín de 22 años no se corta ni se esconde durante el transcurso de la entrevista, aunque asume que creer tanto en sí mismo puede generarle críticas. Es competitivo, polémico y está seguro de sí mismo. Jorge Lorenzo, en estado puro.




Jorge Lorenzo con varios fans.


Sergio García García / SIGLO XXI

Desde primera hora de la mañana, cientos de ciudadanos se acercan hasta el recinto ferial de Montjuïc para acceder al Salón del Automóvil. Miles de coches en venta a ritmo de crisis. Las imponentes azafatas llaman la atención del público para promocionar las joyas electrónicas de cada stand. El hilo musical suena con fuerza.

En el Stand de Fiat se ofrecen varias versiones de la familia del pequeño 500. Sin embargo, uno de los hermanos destaca sobre el resto, el coche de la Barbie. El juguetito, con cristales Swarovsky incrustados, tan solo está valorado en 100.000 euros. Jorge Lorenzo se retrasa en su comparecencia ante los medios. Más allá de las cuatro y media de la tarde, el piloto se presenta junto a sus secuaces. Tras la pantomima de rueda de prensa alabando al coche de sus sueños, en tono de ironía, llega el turno de la firma de autógrafos. Decenas de aficionados se agolpan con el objetivo de fotografiarse y poder estar junto a su ídolo. El mallorquín sonríe aquí y allá, firma los cómics y se deja querer por sus aficionados.

Finaliza la firma de autógrafos y la cita prevista va tomando cuerpo. Jorge se acerca y nos atiende personalmente. Viste informal, con tejanos y jersey rojo gentileza de FIAT, su patrocinador. Peculiares son sus deportivas Nike de color rosa y su inmenso reloj. Muy a la moda. En su blog personal de Internet dice medir 1'72, aunque a simple vista parece que aún le falta dar el estirón para llegar a tal altura. Nos sentamos en un sofá y empieza la entrevista.

Jorge Lorenzo se muestra escéptico ante las preguntas de los estudiantes de periodismo. No parece dispuesto a dar grandes titulares. “Las palabras si no son más bellas que el silencio, mejor no decirlas”, comenta en tono filosófico.

Preguntado sobre su infancia, reconoce que era muy despistado y que estudiaba muy poco. En el colegio, su asignatura favorita era la educación física, como la mayoría de los niños. También típica es su asignatura más odiada, las matemáticas.

Recuerda con nostalgia sus primeras gamberradas. Con nueve años, se escapó del colegio y sus padres no entendían como el chico podía estar en casa a las once de la mañana. Jorge sonríe y se anima: “No me gustaba estudiar porque la mayoría de las cosas que te enseñan no te sirven de nada. Solo entrenas tu cerebro a pensar y a memorizar”. Por este motivo, Jorge siempre se ha interesado por lo que realmente le apasiona. Ya desde pequeño tenía claro que su futuro estaba encima de una moto. A los tres añitos, su padre le construyó su primera motocicleta, una Punch 50. “Si un deportista no empieza a competir a los cuatro o cinco años, no puede llegar a ser el número uno en su especialidad”, declara el piloto.

Se acercan un par de admiradores y piden fotografiarse con él. Jorge acepta y reconoce que es un hecho habitual: “La fama hay que saber tomársela bien. La fama es buena porque significa que consigues tus objetivos. Hay éxito y dinero”. Sin embargo, también afirma que existen momentos donde cansa y que últimamente, gracias a su popularidad, hay más de esos momentos. “Me paran
para pedirme autógrafos y, depende del estado de ánimo, molesta o no. Tienes que ir mentalizado”.

Después de la interrupción, el piloto mallorquín prosigue con la narración de su vida.

Cuando era pequeño, le gustaban mucho los coches teledirigidos y los juegos de ordenador.“No tuve mi primer videojuego hasta los diez años porque a mi padre no le gustaban, pero a mí me encantan”. Recuerda con ilusión la primera videoconsola que le regalaron, la Playstation 1. A los nueves años descubrió que los Reyes Magos no son quienes dicen ser, aunque ya lo sospechaba. “Te dicen que los Reyes Magos te han traído esto y aquello, pero nunca los ves. Es curioso, aunque tampoco es tan raro. Los niños creen en Papa Noel y los adultos, en Dios”. Entonces surge la pregunta obligada ante tal situación, ¿Crees en Dios? “No sé en qué creer, la verdad...”, responde un dubitativo Jorge.

Mientras se le pregunta por su primera borrachera, el balear coge la botella de agua y bebe. Se sorprende y duda sobre que responder. “No me he emborrachado nunca hasta caer por los suelos”, dice relajado mientras su jefe de prensa escucha con incredulidad. Alguien no cuenta la verdad.

Cada vez se acercan más curiosos al lugar de la entrevista, aunque miembros de Fiat piden tranquilidad y privacidad para el piloto. A medida que avanza la entrevista, Jorge se muestra más abierto y más confiado. Bromea con los futuros periodistas y se ríe de ellos.

Pero Jorge ya no es un niño, ha madurado. Reconoce echar de menos a todos los amigos que ha dejado atrás, aunque sigue en contacto con los más allegados. El piloto de MotoGP ahora vive en Barcelona y no puede disfrutar mucho tiempo de su tierra querida, Mallorca. Conduce un Fiat 500 por las calles de la ciudad Condal, aunque reconoce por lo bajini que su coche ideal es un Aston Martin.

Tras relatar su infancia, suelta su segunda perla filosófica:“Las personas vamos cambiando pero la esencia de uno siempre será la misma”.

[...] Jorge desayuna leche de avena con avena. Su alimentación es primordial para mantenerse en forma. El mallorquín sigue una dieta muy estricta, a base de lechuga y ensalada combinada con fruta. La pechuga de pollo, el pescado y los hidratos de carbono también forman parte de su dieta. Los domingos sí tiene vía libre y puede disfrutar de la comida japonesa, su manjar favorito. En los restaurantes, acostumbra a pagar pero reconoce que a veces lo invitan. “Es injusto, lo sé. En esta vida cuantos más tienes, más te dan.”

En su tiempo libre, le apasiona ir al cine y escuchar música. Admira a Robert de Niro y le gustan las películas de pensar. En cuanto a grupos musicales, Phil Collins, Red hot Chili Peppers, Linkin Park y El Canto del Loco son solo algunos de los grupos que escucha con frecuencia. “No me cansaré nunca de la canción Californication”.

Antes de cada Gran Premio, Jorge estira, escucha música y hace relajación.

Cuando llega a casa tras un largo fin de semana de competición, lo primero que hace es conectar el ordenador. Le encanta navegar por Internet y mirar el correo. Facebook y Youtube son páginas web que el joven visita con asiduidad. “De vez en cuando también visito los periódicos deportivos -refiriéndose a la versión digital- para ver si la opinión es objetiva. Ante todo, un periodista debe ser objetivo. Sin embargo, siempre ponen su granito de arena y opinan más de la cuenta. Dan su opinión en vez de informar al público”, nos recrimina Jorge. Touché, Mister Lorenzo.

Después de este pequeño inciso valorando la labor de los periodistas, Jorge continúa enunciando sus quehaceres en casa. Por lo que concierne a las tareas domésticas, el balear es un desastre. Reconoce que sabría poner una lavadora, aunque tardaría más que una ama de casa y terminaría haciéndolo mal. Cocinar tampoco es su punto fuerte.

Pero si hay algo que a Jorge le apasione, eso son las videoconsolas. El juego que siempre lleva consigo es el Pro Evolution Soccer. En este justo momento, se enzarza en una discusión infantil con Héctor Martín, su jefe de prensa. “No sabes lo competitivo que es. Jorge no se va a dormir con una derrota. Algunos días te puedes tirar hasta las cinco de la mañana jugando hasta que te gana”, espeta el jefe de prensa. Jorge no tarda en contestar y, en tono jocoso, se burla de su amigo: “Héctor no es tan bueno para que yo me vaya a dormir tan tarde. Me cojo al Getafe y algunas veces me gana”. Se nota que existe mucha complicidad entre ambos.

Las motos son su vida. Sin embargo, duda cuando se le pregunta por su futuro: “No sé que haré cuando deje la competición. Supongo que algo igual de creativo y diferente”.

Francia, Japón, Holanda y España. Tan solo son unos de los pocos países que Jorge visita cada temporada. El piloto mallorquín viaja mucho y no se cansa de hacerlo. Si más no, asegura no notar los efectos del famoso Jet Lag. La buena relación con su equipo es fundamental para mantenerse “fresco” después de tantas horas de vuelo.

“También acostumbro a leer para hacer más entretenida la espera. El último libro que he leído se titula Sex Code, aunque no puedo decirte sobre qué trata porque sino me quitarías a las chicas”, comenta un Jorge Lorenzo sonriente. En efecto, Sex Code es un libro de autoayuda, un manual de seducción.

Jorge sonríe y relata que si estuviera en una isla desierta, se llevaría el ordenador, la consola y una chica para procrear y, de esta manera, que la familia Lorenzo se fuera multiplicando por la isla.

El amor es un tema que le intriga. Su chica ideal es una mujer con mucho carácter, como él. Que sepa decir más veces la palabra no y que, sobre todo, haya atracción física. “Que yo la pueda soportar y que ella pueda soportarme a mí es otro aspecto muy importante”, explica como si de un proceso de casting se tratara.

No obstante, reconoce que nunca, bajo ningún concepto, renunciaría a la competición por amor. Las mujeres y las motos son placeres diferentes. “Con las mujeres no me canso físicamente porque estoy muy entrenado”, comenta en tono fanfarrón.

La conversación transcurre con normalidad y una pequeña discusión de fútbol ameniza la entrevista. Le encantaba Litmanen en su etapa como jugador del Ajax y admiraba a Rivaldo. Jorge duda de la inteligencia de uno de los estudiantes al no compartir su sentimiento culé.

El piloto es una persona con principios y de carácter duro, aunque reconoce que fuera de las pistas es una persona muy tranquila. "Soy como el león: tranquilo, pero cuando debo atacar, lo hago”.

Su manera de ser es peculiar y distinta. Tiene las ideas muy claras. “Me siento identificado con Homer Simpson -explica y, a continuación, lo argumenta- Homer es un personaje sin complejos y dice lo que piensa en todo momento. Además, le gusta la comida tanto como a mí”.

Asume que su personalidad le puede generar críticas. Atiza a los medios de comunicación y los culpa directamente de su mala fama. “Basta con que una frase sea sincera para que la gente piense que soy un prepotente”, se resigna el mallorquín. Asegura haber aprendido a través de la experiencia: “Es mejor hablar poco y decir lo justo, porque si eres demasiado abierto el mundo del periodismo te la clava por la espalda”.

El piloto intenta agradecer lo afortunado que es, pero afirma que alcanzar la felicidad absoluta es imposible porque el ser humano siempre se queja de algo. “La felicidad absoluta se podría encontrar si estuvieras encantado con todo lo que tienes, y eso es muy difícil”.

Al término de la entrevista, Jorge nos entrega cuatro ejemplares de su cómic, titulado “Lorenzo's Land”. Un par de fotografías para el recuerdo y una experiencia inolvidable es el resultado final de nuestra visita al Salón del Automóvil. Nos advierte de realizar una buena labor periodística y se despide amablemente de nosotros.

Suerte, campeón.

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