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El verano, el maldito verano
Antonio Pérez Gómez
Llega el verano, y con la canícula se para lo más granado e interesante del deporte mundial. Las ligas y los torneos importantes de todos los deportes se paran (fútbol, baloncesto, voleibol, balonmano, rugby...). Sólo quedan el Tour de Francia (al que no le quedan muchos días para acabar) y los esporádicos Grandes premios de Moto y F1, al que le cuesta mucho generar el volumen de expectación de una simple semana de entre jornadas ligueras.
Las vacaciones estivales son imprescindibles para todos, para reponerse del duro curso y cargar las pilas. Para los deportistas también, pero hay algo que no encaja muy bien en la planificación anual deportiva. Cuando la mayoría de los ciudadanos estamos de vacaciones y podríamos entregarnos con mas denuedo al seguimiento “round the clock” (permítaseme el anglicismo gilipollas) del equipo de nuestros amores, sea del deporte que sea, resulta que nuestros futbolistas/baloncestistas/jugadores de hockey favoritos están de vacaciones o empiezan a desperezarse en una pretemporada siempre insulsa y sobrevalorada por los medios de comunicación. De todo el panorama mundial sólo un país desarrollado ha planeado el momento culminante de su deporte nacional en el estío: En Irlanda, el Fútbol Gaélico llega a las series finales entre los condados principales precisamente en pleno verano (Go, Kildare!). Ya, lo sé, para el oído español, el fútbol gaélico parece algo así como el campeonato local de lanzamiento de “gapos” a distancia, pero les aseguro que es un deporte que mueve y paraliza a la vez a una nación entera y al que van decenas de miles de seguidores. No les engaño: es fantástico.
Precisamente intentando ver algún partido de estos en los típicos pubs deportivos irlandeses (ya saben, el “Irish Rover” o el “Moore´s”, por ejemplo, si viven en la capital), me di cuenta de que también en esto, nuestros queridos compatriotas de las islas británicas (dicho sea con todo el respeto para los irlandeses) son más listos que nosotros. Como no se circunscriben a los típicos deportes de equipo que se siguen en España, en verano aún continúan muchos de sus deportes favoritos: las carreras de caballos (ya, es un pestiño, pero si apuestas, te picas), el golf o el infame cricket, que no hay Cristo que lo entienda pero que al menos nos vale para ver a varios tipos compitiendo sobre un césped y, quieran que no, mata un pelín el gusanillo mientras que te pimpas unas pintillas de Guinness (vale, ver este último deporte es un recurso desesperado, sólo como última opción).
En fin, hasta aquí esta filípica incoherente. Un saludo y que les sea leve. Al fin y al cabo, la semana que viene comienza la pretemporada del Madrid. Algo es algo.
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