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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Consejos a mi hijo para una buena vida

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
viernes, 17 de julio de 2009, 01:46 h (CET)
No estudies tanto, chico, no seas tonto. Ya ves que titularse sólo sirve para que te degraden en Bolonia o ser un parado culto o un mileurista. Aunque sea necesario tener título universitario para barrer las calles, para ser ministro basta con ser un asno; no requiere peripecias intelectuales, no exige compromisos morales, no tiene débitos ni responsabilidades, no incurre en faltas, está muy bien pagado y uno se puede dar la gran vida durante su mandato y el resto de la existencia. Estudiar, hijo, no vale de nada. Mejor disfruta, busca una teta de la que agarrarte y vive el día. Los que se esfuerzan, en España, sólo son carne impositiva.

Haz amigos. El chiringuito funciona a pleno rendimiento, y siempre habrá algún amigo lo bastante bien situado como para proporcionarte un pezón del Estado como funcionario de lo que sea. Sé uno de esos cuatro de cada diez avispados que viven sin problemas en España, porque el Estado seguirá siempre teniendo haberes aunque haga zumo a los ciudadanos tontos, los que pagan, los que la sostienen. Busca la sombra de un amigo, de la política o del escándalo. Ahí hay futuro. No sean tonto, chico, y deja los estudios para los que quieran tirar del carro por el herrén, y tú date la gran vida. Ser responsable, creer en algo, no tiene porvenir en España. Mira a tu alrededor, ve un telediario o cualquier programa, y ve con tus propios ojos que nada con talento tiene posibilidad alguna. La estupidez cotiza, chico; la idiotez profunda tiene un excelente futuro: ahí tienes tu mejor oportunidad, la más provechosa de todas.

Si no puedes remediarlo y quieres tener horizontes, incluso puedes meterte a funcionario de la ONU, que tampoco viven mal a pesar de sus desafueros. Podrás hacer lo que quieras, ser como un maharajá desde tu puesto, aunque lo que hagas sea el despropósito de Kosovo, donde los nacionales son perseguidos impunemente, incluso con la protección de la KFOR, por los inmigrantes que se han quedado con su país. Es lo mismo que en España, pero en plan internacional, que viste mucho. Aquí, los políticos se conforman con favorecer el desmembramiento de España, o con pronunciar encíclicas contra los nazis cuando hacen exactamente lo mismo con la cosa ésa del aborto, impidiendo que nazcan las criaturas más inocentes de todas al mismo tiempo que favorecen que los mayores criminales y los seres más abyectos gocen de muchos, muchos derechos humanos. Lo que dicen las palabras, hijo, no tiene valor en España. Aquí nadie te juzgará por lo que seas, sino por lo que parezcas, y es imprescindible tener mundología, un poquitín de galaxia y estar relacionado. Estudiando, hijo, jamás te relacionarás. Mejor, da patadas a lo que sea, no importa si es a un balón o a un diccionario. Los futbolistas viven bien, y, si estudias, hasta es posible que tu lenguaje sea culto y nadie te entienda más allá de dos palabras. Te tendrán miedo. En España la cultura asusta, bueno es que lo sepas.

Ya sabes que nadie te quiere más que yo, y que sólo me mueve tu interés. En cualquier otra página de la Historia te hubiera dicho que estudiaras, que creyeras, que lucharas por tu país; pero ya no, porque vivimos en la sociedad del espectáculo y es necesario ser un clown para sobrevivir. A los trabajadores y a los que estudian, a los universitarios y a los que saben, aquí se les ningunea, no tienen más futuro que un horizonte de sinsabores. ¿Para qué enfrentarte a la asnal incompetencia de esos profesores que requieren del lametón y el regalo del alumno para otorgar el aprobado?... Ya ves que desde la escuela misma, lo del estudio es un negocio: libros de colorines para esquilmar los haberes ciudadanos, profesores incompetentes que sólo tienen interés por su salario, planes de estudio variables que propenden a la desesperación del alumnado... Por ahí no hay futuro, chico.

Puedes ser plumífero, y tendrás porvenir. Puedes ser freaky, puto, tránsfuga, golfo apandado, especulador, enemigo de la razón y hasta asno, y tendrás futuro, buena vida, un chalé en una urbanización de lujo y estarás a salvo de los tribunales; pero si insistes en tu actitud de responsabilidad y quieres formarte, por anticipado te digo que sufrirás mucho, muchísimo, y que, además de no cambiar nada, sólo conseguirás problemas, un porvenir incierto de salario exiguo y contrato eventual, y ver cómo tu esposa y tus hijos languidecen en la estrechez y la amargura. Nadie te quiere como yo, hijo, y por eso te doy este consejo: si quieres tener porvenir, rebuzna.

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