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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El error trágico y el mal denunciado anteriormente

Mario López
Mario López
viernes, 17 de julio de 2009, 01:41 h (CET)
Utilizar la muerte de la familia de Mohamed como arma arrojadiza contra el Gobierno de la Comunidad de Madrid, con el único objetivo de cosechar réditos políticos, es miserable. Y hay que agradecer que nadie, ni la oposición ni los medios de comunicación, hayan hecho el más leve gesto en esa dirección.

Pero una cosa es no caer en la infamia de utilizar una desgracia, probablemente inexorable, y otra bien distinta no hacer el debido uso de “el trágico error”, reconocido con encomiable honestidad y prontitud por todos los responsables implicados, para reflexionar acerca de los derroteros por los que está llevando el Gobierno de Esperanza Aguirre los servicios sanitarios de todos los madrileños. Uno de los espectáculos que más ha repetido la presidenta, en compañía de su consejero Güemes, es el de la visita al centro hospitalario de turno, en olor a multitudes indignadas que la reciben entre abucheos y quejas lanzadas a viva voz. Todos los que vivimos en Madrid sabemos la cantidad de tiempo que nos puede robar una enfermedad, por el solo hecho de tener que acudir a la consulta de nuestro médico. Los insufribles plantones, las listas de espera, la precariedad de los servicios de urgencias en determinadas temporadas del año. El incumplimiento de la Ley de Dependencia... Las inquietantes sustituciones que se producen en los servicios médicos. Puede ser que a Mohamed le haya mirado un tuerto o que una gitana le haya echado el mal de ojo o que un enemigo le haya hecho budú. Puede que la tragedia de Mohamed sea solamente hija de la fatalidad. Tampoco sería el primer caso conocido. Pero llevamos años denunciando la política sanitaria de la Comunidad de Madrid. Hemos visto casos como el del doctor Montes, en los que nuestras autoridades políticas ponen en gravísima crisis la confianza de los madrileños en los profesionales que cuidan de nuestra salud. Continuamente se especula sobre la privatización de nuestros servicios públicos, poniéndolos en entredicho. Es infame utilizar una tragedia con fines políticos, hacer leña del árbol caído o arrojarse sobre la carroña. No hay nada que me produzca mayor repulsión que pedir la cabeza de una enfermera primeriza, la cual debe estar pasando por el peor de los calvarios. Pero, si un día tras otro se evidencia y denuncia que algo se está haciendo mal: ¿qué debemos hacer cuando ocurre un “error trágico”? ¿Cuántas veces habremos oído a nuestros padres decirnos, cuando éramos jóvenes, aquello de “ya te lo había advertido yo”? Cierto es que se pueden hacer mal las cosas sin llegar a provocar muertes. Pero, ¿qué ocurre cuando la muerte se produce como consecuencia de un error, en el contexto de un sistema errático? Debemos actuar honorablemente ¿Pero eso implica mirar para otro lado?

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