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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Convidados de Piedra y no ciudadanos, ni se enteran ni opinan

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 17 de julio de 2009, 01:20 h (CET)
Uno, en su estupefacción, se hace cruces de la forma en que en este país se resuelven las cuestiones de más enjundia por medio de los procedimientos más peregrinos y menos usuales en una democracia. En efecto, se trata de hacer pasar de matute las negociaciones para que la ciudadanía se entere lo menos posible de lo que se ha tratado en ellas y, de paso, plasmar los acuerdos de forma que sean lo más complicados de entender y su aplicación entrañe la serie de complicaciones y entreveros potenciales para que las partes, que han llegado al acuerdo, puedan hacer de mangas capirotes en cuanto a poderlos interpretar a su albedrío, según les convenga en cada circunstancia. Es aquello que, el cesado ministro de Justicia, señor Fernández Bermejo, sostenía respecto a la aplicación de las leyes. “que se aplicarán en cada momento, según convenga a la jugada”. Si en democracia hay algo que los ciudadanos puedan pedir a los mandatarios que eligen libremente en las urnas para que gobiernen el país, es que, en todo momento, actúen con luz y taquígrafos y que utilicen las instituciones para las funciones propias que les han sido asignadas por la Constitución y las leyes emanadas del Legislativo. No parece que sea esta la forma con la que soluciona nuestro Gobierno los problemas que aquejan a nuestra nación y así hemos podido constatar como en la legislatura anterior se llevaron a cabo negociaciones ocultas con ETA a espaldas del Parlamento y del partido de la oposición y en ésta se sigue la misma tendencia, al menos en cuanto a la financiación de las autonomías.

Pero no fue aquel su único intento de ocultarnos la realidad porque, con motivo de los anuncios de crisis económica, que nos llegaban de EE.UU, tampoco quisieron reconocer que nos podía afectar y nos mantuvieron engañados hasta que les fue imposible sostener su mentira por más tiempo. Ahora, cuando ya estamos enfangados hasta la cabeza de recesión y deflación, aparte de intentar cargarles el mochuelo a los gobiernos anteriores, concretamente al del señor Aznar, después de llevar casi 6 años en el poder; están procurando retrasar el enfado de los españoles, evitar que el número de desempleados constituya un problema mayor por sus posibles repercusiones sociales y que la pobreza llegue al extremo de que se produzcan alteraciones de orden público; usando, para ello, todos los recursos informativos de que dispone el Ejecutivo, incluidos la mayoría de los medios públicos y privados de información que les son leales, para amortiguar los efectos de las malas noticias con pretendidas informaciones optimistas, meros intentos de amansar a las masas con eslóganes como:” la crisis ya está tocando fondo” o “ya se perciben brotes verdes” o “ “van surgiendo esperanzadores signos de mejoría económica” que, por supuesto, nada tienen que ver con las, cada vez más sombrías, referencias que nos van llegando desde todos los sectores de la economía nacionales y extranjeros (Bruselas, FMI, agencias de calificación de DP, FED, BCE etc)

Pero, este afán de oscurantismo político, de evitar que la ciudadanía sea consciente de la magnitud de la recesión que nos está afectando, vemos que ha adquirido proporciones vergonzantes en esta negociación bilateral, insistimos en el término, porque no ha habido acuerdo más que entre el Gobierno y el Tripartito y, aún así, han tenido que ceder finalmente a los flecos que exigía ERC para poder cerrar la financiación de Catalunya. Los resultados han sido extrapolados, con distinta suerte, al resto de las 17 autonomías sabiendo que, en las socialistas, les iban a apoyar todas y, en las del PP, para vergüenza de sus directivos, el señor Rajoy les ha impuesto ( magíster dixit) que se abstuvieran en lugar de oponerse a un trágala de semejante producto de la ingeniería política del PSOE que, en esto de intrigar, son verdaderos especialistas. Ni el Parlamento ha intervenido ni los gobernantes de las autonomías del PP han sido llamados a negociar si no que, únicamente, para decirles que: “esto son lentejas si las quieres las comes y si no, las dejas”. Así nos sorprenden las palabras de la señora De la Vega que, pretendiendo hacer un chiste, ha dicho aquello de que el PP ha protestado pero se queda con el dinero que le ha sido asignado a cada una de sus autonomías; y digo que nos sorprende porque parece que, la señora vicepresidenta, se olvida de que quienes gobiernan son ellos y quienes tienen mayoría, escasa pero suficiente, en el Parlamento también son ellos. Siendo así no tendría sentido alguno el que, los gobiernos autonómicos del PP, aún y estando en desacuerdo con esta gran boutade perpetrada por orden de ZP, entre la señora Salgado y el señor Castells, con la bendición de este pequeño Papa Luna, que es el señor Puigcercós –que siendo un don nadie ha impuesto su ley a toda España –, despreciaran la limosna que se les hace, por aquello de que “al mal tiempo buena cara” y “más vale pájaro en mano que ciento volando”; siendo evidente que no disponen de mecanismo legal alguno para evitar que se consume semejante cacicada y, las necesidades de atender los problemas de financiación de sus respectivos territorios les deben hace inclinarse por aprovechar cualquier ayuda que les llegue, por injusta y parca que sea.

En todo caso, hay varias cosas que se han evidenciado: la primera, el hecho de que se castiga a las economías que quieran favorecer a sus ciudadanos bajando los impuestos,
(no podrán percibir las ayudas previstas de uno de los fondos de ayuda específicos fijados en el acuerdo); la segunda, que han salido más beneficiadas aquellas que más se han opuesto a impartir y hablar el castellano en sus territorios. Pero lo más grave es que han dejado en evidencia la debilidad del gobierno del señor Rodríguez Zapatero, que se ha visto obligado a ceder ( se empezó con una dotación para la financiación de 6.000 millones de euros) hasta la cifra de más de 11.000 millones de euros ( todavía no se sabe a ciencia cierta) a causa del chantaje de los nacionalistas catalanes y del señor Montilla, uno de los suyos, que no ha tenido inconveniente en olvidarse de la E de las siglas del PSOE para entregarse en manos de los republicanos de Ezquerra Republicana, los verdaderos triunfadores de este penoso episodio. Otra consecuencia evidente ha sido, una vez más, la desvalorización del Gobierno central que, si ya tenía ministerios fantasmas (sin competencias) como son los de Vivienda y Cultura; de desarrollarse el Estatut catalán, conforme a lo que tiene previsto, se va a quedar sin Justicia y, con unas mínimas competencias en el de Economía después de las cesiones que han hecho sobre el IRPF y el IVA. Ya no hablemos de la inutilidad del ministerio de Igualdad, de la señora Aído, el ejemplo más inefable de la endogamia que domina al partido socialista.

Mención aparte merece el desvencijado PP del señor Rajoy, que se ve golpeado desde todos los flancos sin que su Presidente sepa hacer otra cosa que encajar callando, sin atreverse a objetar nada ni hacer oposición alguna, cuando ha tenido en sus manos todos los triunfos de la baraja. Lo vengo diciendo desde la inauguración de esta legislatura: si los populares se emperran en hacerle el juego a este señor y a su equipo de incompetentes, cuando se quieran dar cuenta se van a encontrar ante las próximas legislativas sin tener un verdadero líder para enfrentarse a otro incompetente, pero hábil antagonista, que no sabe gobernar pero sí es hábil en trucos y torticerías para engañar a los electores y, esto, señores, no se debe despreciar.

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