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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Mujeres somalíes: fuerza y esperanza

María Teresa Vaquero (Pamplona)
Redacción
miércoles, 15 de julio de 2009, 05:39 h (CET)
Las mujeres van allí donde las agencias humanitarias no se atreven ya a llegar Mogadiscio está en guerra y grupos de mujeres tratan de llenar el vacío humanitario para ayudar a millares de personas desplazadas por los combates en la capital. “Ya hemos ayudado en el pasado, pero ahora la situación ha empeorado, y tenemos que implicarnos más “, ha dicho Asha Sha’ur, activista y miembro de la sociedad civil.

Debido a la inseguridad, las agencias humanitarias tienen difícil acceso a las personas desplazadas, pero los grupos de mujeres pueden moverse más libremente. ”Hemos tenido problemas, pero hemos podido ayudar a los que lo necesitaban. Cuando ven a un grupo de mujeres, los combatientes no nos molestan”, ha declarado una mujer dedicada a ayudar a los desplazados.

Mogadiscio es el teatro de enfrentamientos violentos entre las tropas leales al gobierno del presidente Sheikh Sharif Ahmed y dos grupos islamistas armados de la oposición, incluyendo a la milicia al-Shabab, que controla la mayor parte del sur y del centro del país.
Los combates han desplazado a unas 278.000 personas desde mayo, según un grupo de defensores de los derechos humanos. La situación en Mogadiscio es la peor vivida hasta ahora, el sufrimiento es enorme; las agencias humanitarias deberían trabajar en estrecha colaboración con los grupos de mujeres, ya que ellas tienen ventajas para el acceso a los lugares en peligro.

Cada vez más personas desplazadas y desesperadas llegan a los campos situados entre Mogadiscio y Afgove (a 30 km al sur), según Jowahir Ilmi, jefe del grupo Somali Women Concern, gestionado por mujeres desplazadas.

« Los nuevos desplazados están en peor estado que los más antiguos; llegan con muy pocas cosas y deben compartir techo con otras familias o vivir al aire libre.
Según Ilmi, el grupo de mujeres ha recibido donaciones del mundo de los negocios y también de la diáspora. La gente dona lo que puede. “Lo que hacemos es una gota en el océano, viendo las necesidades existentes, pero por algo hay que comenzar”. Los combates continúan y nada parece indicar que vayan a cesar pronto.

Un desafío continuo para estas mujeres valientes.

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