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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

G8 y Cambio Climático

Sergio Brosa
Sergio Brosa
martes, 14 de julio de 2009, 08:03 h (CET)
En la recién clausurada reunión del G8 en L’Aquila, Italia, el asunto del Cambio Climático (CC) ha pasado sin pena ni gloria. Mejor dicho, con más pena que gloria, razón por la que Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, se ha puesto de los nervios pues de él depende el IPCC, el Intergovernmental Panel on Climate Change, ese organismo político, como todos los de la ONU que vela para que todo el orbe con posibilidades económicas gaste cientos de miles de millones de dólares cada año en dispositivos que venden ciertas multinacionales, con el fin de disminuir la emisión de gases invernadero, supuesta causa del presunto cambio climático.

Ban Ki-moon dijo que los líderes no habían hecho prácticamente nada sobre el cambio climático.

Gordon Brown por su parte, dijo: “Hemos hecho un enorme progreso”.

Robbie Gibbs, portavoz de Barack Obama dijo: “El Presidente cree que estamos haciendo progresos”.

Parece ser, a falta de leer la declaración oficial de la reunión del G8 que estos países han decidido limitar el aumento de la temperatura media global en 2 grados Celsius. Un poco vanidoso por parte de los más ricos de la Tierra que hayan decidido que pueden controlar su temperatura. Son incapaces de controlar el hambre o la expansión del N1H1 y creen poder controlar la temperatura del globo. Si así fuera ¿por qué no lo han hecho ya? Será que pueden controlar la posición de las manchas solares con respecto a la Tierra.

Aunque tampoco se ponen de acuerdo los líderes en qué año debe ser el de partida para esos 2 grados Celsius, si 1990 o 2005 como propone Japón.

De todas formas, en la declaración final se ha evitado hacer constar detalles sobre objetivos de corte de emisiones de gas invernadero.

El 2 de junio pasado, al tiempo que el Congreso de los EE.UU. debatía sobre la legislación relativa al calentamiento global que puso de manifiesto que ello comportaría un incremento en los costes de la energía para los consumidores en miles de millones de dólares, el Nongovernmental International Panel on Climate Change (NIPCC), publicó su informe de 2009 “El cambio climático reconsiderado”, un libro de 880 páginas, que desafía los fundamentos de que el calentamiento global ni es producido por la mano del hombre ni éste ha producido efectos perniciosos en el clima.

El informe del NIPCC, realizado por S. Fred Singer, doctor en Física Atmosférica de la Universidad de Virginia y por Craig Idso, doctor en Geografía por la Universidad Estatal de Arizona y fundador y presidente del Centro para el Estudio del Dióxido de Carbono y el Cambio Global, y 35 colaboradores más y críticos, presenta una autorizada y detallada refutación de las conclusiones del IPCC de la ONU, con las que contaron la administración Obama y los Demócratas en el Congreso para sus propuestas reguladoras.

El NIPCC es una comisión internacional compuesta por científicos no gubernamentales que se han unido para considerar las causas y efectos del cambio climático. Puesto que no se trata de una agencia gubernamental como el IPCC y porque sus miembros no están predispuestos a creer que el cambio climático sea causado por las emisiones de gases invernadero del hombre, el NIPCC es capaz de ofrecer una “segunda opinión” independiente de las pruebas evaluadas por el IPCC de la ONU.

Es claro que los líderes del G8 se deben a sus electores y son sensibles a las causas populistas. Pero los inteligentes tratan de que no se les pille en un renuncio y leen las encuestas y analizan los estudios de científicos de renombre aunque éstos no comulguen con la tendencia en boga que empuja a los países civilizados a invertir ingentes cantidades de dinero; sobre todo cuando los que niegan que el calentamiento global sea debido a la mano del hombre y afirman además que no es necesario invertir esas cifras astronómicas, cuando la inversión de un solo año podría ser utilizada en cambio para acabar con la pobreza en el mundo.

En la reunión del G8 y países invitados, China que no depende su gobierno de los votos populares, rehusó de plano comprometerse a reducir sus emisiones de CO2.

Otros países sensibles a los votos de los electores y los del G8 en particular, se han comprometido a cosas tan poco convincentes ni comprometedoras como reducir las emisiones de CO2 al 50% en 2050, ante la oposición de China e India también.

La postura del G8 sobre el cambio climático fue definitivamente minada cuando Rusia compareció para significar que el 80% de reducción de CO2 para los países ricos que firmó el miércoles, de hecho no era viable. El portavoz ruso Arkady Dvorkovic dijo que el hito del 80 por ciento en 2050 era “inaceptable para ellos y más bien inalcanzable”.

¿Qué pasa entonces? ¿Los líderes políticos han perdido el norte? Más bien parece que, como buenos diplomáticos, los que lo sean, han de nadar y guardar la ropa; dar por la banda a los ecologistas que quieren salvar la Tierra a base de gastar lo indecible en lo que los líderes saben es innecesario y dar largas a las innecesarias reducciones de gases invernadero, en tanto los océanos sigan emitiendo tanto CO2 y volcanes como el Santa Elena, Pinatubo, Nevado del Huila y tantos más, sigan emitiendo a la atmósfera anualmente, lo que puntualmente nos muestran los telediarios de todo el planeta.

Será cierto pues, que lo del cambio climático no ha de quitarnos el sueño por ahora que ya se lo está quitando a todos los que viven de él.

Eso sí: es necesario luchar contra la polución ambiental y favorecer el desarrollo de energías alternativas para que lleguen a ser económicamente viables. Y eso veremos cuando llega con un descenso de la factura de la luz, pues mientras siga subiendo, algo no funciona bien. Como tantos parques eólicos que vemos parados por falta de viento o tal vez de mantenimiento también.

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