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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Las tribulaciones de José María Aznar López

Mario López
Mario López
martes, 14 de julio de 2009, 07:56 h (CET)
Nuestro abracadabrante héroe de Perejil, José María Aznar López, nos acaba de confesar que se plantea todos los días volver a la política. Quién se lo hubiera imaginado. Este hombre es una caja de sorpresas.

Se ve que transido por ese rapto de sinceridad que ha arrebatado a sus correligionarios populares, induciéndoles a admitir que son vasallos de la dádiva, ha decidido manifestar abiertamente lo que, como punzante picazón, le ha venido lacerando en sus adentros, secretamente, durante estos últimos años. Qué gran prócer. Cuánta majestad encierra detrás de ese su humilde bigote ¡Ocho años sufriendo la afrenta de verse apartado del liderazgo nacional, sin poder ayudar activamente a levantar España! ¡Y sin decir ni mu! Ni la más leve queja. Ni una sola crítica. Siempre apoyando a los Gobiernos de su país, calladamente, huyendo de todo protagonismo. Dejándose oír, tan sólo, en el extranjero. Para derrochar inmerecidos elogios al presidente de su país. Está bien este baño de sinceridad al que se han lanzado sin complejos los herederos del extinto Movimiento Nacional. La mierda al raso es menos hedionda que debajo de la cama. Qué duda cabe. Y don José María, además, por si dudáramos de sus patrióticas motivaciones, ha explicado que Rodríguez Zapatero es un perfecto incompetente y que es llegado el momento de sustituirle ¿Quién mejor que él para hacerlo? El padre de la burbuja inmobiliaria, el amigo de Bush, el profeta del cambio climático, el líder incuestionable del G8, G20 y G1 millón si se terciara. A la par de prosista inconmensurable. La verdad es que no le merecemos. Si no fuera por él y tantos otros indoblegables compañeros suyos, el que esto suscribe años ha que hubiera abandonado el solar patrio para dedicar sus días al cultivo de la papaya en la Conchinchina.

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