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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Hilo secreto

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 12 de julio de 2009, 08:27 h (CET)
Por mucho que hablemos de civilizaciones, aliadas con grandilocuencia o enfrentadas con resentimiento; quién sabe, surgen conceptos extraños sobre ellas, el petimetre más sinsorgo se atreve a definir esas situaciones. Aunque circulemos por idas y revueltas sin rumbos certeros; o permanezcamos aquietados por gusto o a la fuerza. A pesar de los aprendices de sabio que nos acechan y de las turbulencias que nos sacuden; no digamos si llegamos a mencionar las malicias y los demonios, vaya si existen, al natural. A pesar de tantas circunstancias, cada persona mantiene ese hilo, que une sus vivencias en un TRAYECTO INTRANSFERIBLE, el suyo propio. Tratemos de acercarnos someramente a ese íntimo secreto, de grandes repercusiones, en lo individual y para la sociedad entera; no se alcanzan sus límites en una observación.

Allá por el Peloponeso, un poco más allá de las islas Columbretes, aún resonarán las preguntas sin respuestas de Herodoto, Platón y compañía. ¿De dónde les habría surgido su impulso vital? Sí, Zeus y toda la recua, pero … ¿Cuál fuera su rumbo y destino? Los darwinistas todavía no habían pasado por allí. Pobres de ellos, no disponían de la iluminación de los sabios modernos; ahora ya se sabe todo, con autosuficiencia y los rumbos trazados. ¡Sería curiosa su reacción al observar tanta destreza! ¿Han variado estos conceptos con las evoluciones? Quién sabe si soplan aires de estupidez suprema o ya estamos llegando a la divinidad absoluta sin enterarnos. En todo caso, dependerá del blog o de la cadena a la que uno se conecte; y sobre todo, de la capacidad de sensatez íntima, de la presencia o no de un HILO FUERTE que no se deshilache, a ser posible conectado con alguna neurona en activo.

Cada hoja de un libro aporta nuevos aspectos al resultado final del mismo, no son equiparables entre sí, el meollo de su contenido varía, unas destacan sobre las otras; con lo manifestado en esas hojas, con el añadido de sus contenidos, se elaboró un libro peculiar, distinto a otros libros. Esa UNIFICACIÓN expresa también la idea del significado o realidad individual de las personas; se escribió con su participación en numerosas secuencias, hoja a hoja, y con un resultado distinto para cada sujeto. Pero no todas las realidades saltan a la vista, resulta complicada por lo tanto una explicación fehaciente; se percibe exclusivamente una pequeña parte, abundan más los contenidos subyacentes.

La elaboración de cada una de esas vidas constituye un trayecto, el libro unitario desde un principio a un final, desarrolla un TRÁNSITO continuo, progresivo y ordenado. Por mucho que algunos se empecinen en saltarse esas fases. ¿Comienzos por el final? ¿Supresión de algunas hojas? ¿Añadiendo hojas falsas? Es algo así como las “Edades de ESE hombre”, sus diferentes y sucesivos momentos. Esa evolución no se mide exclusivamente con el tiempo de horarios y fechas. La riqueza de cada uno de esos estadíos incluye otras cualidades, percepciones y manifestaciones. Presenta momentos áridos y otros repletos de circunstancias.

Sobre todo, cuando domina la soberbia, nos llevamos más de un chasco. Cada relato personal, ya comienza con misterios y leyendas, cómo va a ser de otra manera, si las ignorancias son tan profundas. Buscamos las RAICES, intentamos modificarlas con genéticas y manipulaciones; dejando excesivamente apartado ese salto prodigioso que se centra en el comienzo de los trayectos personales, de cada vida. Qué quieren que les diga, me parece esptupendo ese desconocimiento de la mayor parte de nuestros orígenes, por que vista la agresividad de los iluminados; en el caso de dejarles cancha, nos apañarían a su gusto todas esas raices, se acabaría la peculiaridad individual.

Suceden cosas a diario, corrupciones, abusos políticos de toda laña, agresiones degeneradas, crispación, enfermedades y desgracias. Abundan las personas que adoptan una actitud impasible de quedarse observando el panorama sin inguna reacción apreciable. Se descuida la formación y el estudio, la educación, sobre todo sobre los criterios éticos y morales. Las verdades más contrastadas se suplantan con opiniones frívolas y altisonantes. Y ese cúmulo de despropósitos, va dejando muy deshilachado aquel hilo constituyente de la personalidad. Se echa de menos la PRESENCIA real y directa de cada individuo implicado, ¿Quién no lo está? Esa toma de posición, manifestación de sus sentimientos, es la única opción trascendente; para que su presencia no sea la de una estatua amorfa e inerte. La renuncia a ese posicionamiento, casi equivale a finalizar de una vez su trayectoria, de hecho ya no habría trayectoria, sólo pasa su tiempo. Con pasividad, ¿De qué sirve su presencia?

Aunque uno tenga la libertad de hacerse el desentendido, en las presencias citadas se pone de manifiesto el gran número de INTERROGANTES a los que nos vemos abocados. Desconocemos lo más básico de la psicología, sus recovecos nos desbordan, cómo interpretamos lo sucedido, cómo sentimos, cómo decidimos. ¿Nos paramos a pensar los que entrañan éticas y moral? ¿Nos sentimos interpelados por ellas? El que seamos presuntuosos no equivale al conocimiento certero de la naturaleza, la biología o la física del cosmos. ¿Pasamos de todo eso?

Estamos demasiado acostumbrados a la emisión de opiniones sin ton ni son, con su valoración a base de ruidos y presiones. Si juntamos esa verborrea insulsa –Política, económica, ética, etc.-, con la escasa tendencia a la escucha y consideración de argumentos; esta desconexión y aquella vacuidad de contenidos, nos coloca ante una grave DISONANCIA en relación con el entorno. Esa consistencia personal, esa trayectoria de la que hablo, no se caracterizará por una relaciones pertinentes ni adecuadas, si no conseguimos un ensamblaje apegado a las razones verdaderas. ¡Si no hay razonamiento!

¿Criterios?¿Razonamientos?¿Proyectos? Van a poner de manifiesto el toque personal de cada uno. Configuran de manera progresiva la entidad peculiar definitoria de cada sujeto. Con ellos aflora simultáneamente la diversidad de la vida y el tenue hilo de la propia personalidad; como una fuente de presencias vitales, estamos ahí. Esa fuente se ciega si la llenamos de inmundicias, requiere de una mínima atención. ¿Qué ocurrirá si ni siquiera utilizamos sus contenidos? El hilo, al fin, no es tan secreto; se traduce en una serie de actuaciones, se nota su mala elaboración, sobre todo ante las barbaridades circundantes. Frente al DESMANTELAMIENTO, convendrían unos cuidados esmerados, para la conservación de ese hilo y el tejido vital de fabricación continua; en aras de una mayor DIGNIDAD. Que esto no parece una preocupación básica actual, esa es otra triste realidad.

Hemos vislumbrado la realidad del hilo secreto de cada individuo. Por otra parte, se multiplican los hilos secretos; distintos entre sí, pero unidos por ese SECRETO vital. Si lo despreciamos o lo estimamos, si lo utilizamos para el bien o para el mal, si lo consideramos una casualidad o todo un proyecto mítico; de una manera o de otra, ese HILO es lo más esencial de cada persona, resumen y definición. Nos representa.

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