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Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Una buena sesión de cine

Helena Trujillo (Málaga)
Redacción
sábado, 11 de julio de 2009, 05:19 h (CET)
Motivada por una atroz crítica publicada el pasado domingo en el Diario El País, decidí no esperar ni un momento para ver la última película de Coppola, “Tetro”, una cinta de la que nada había oído hablar hasta entonces, que sólo había conocido por los carteles que están estos días en los kioskos. El crítico de turno ponía a caldo esta última producción del gran director. Con sutil palabrería llegó a llamarle “viejo chocho” y a invitarle a retirarse del mundo cinematográfico.

Animé a unos cuantos amigos que tampoco estaban seguros de lo que nos íbamos a encontrar¿una buena o mala película? No todo van a ser tiros y carreras de coches, vampiros y magos. El buen cine se define por cuidar la historia y los personajes, por transmitir valores humanos, por llegar al mismo centro de nuestro corazón. Nos sentamos frente a la pantalla y comenzó la sesión.

Sorprendía ver una película en blanco y negro. Nos fuimos metiendo en ella, sin decaer ni un solo instante. La cinta, de cuidada fotografía y una banda sonora muy acorde con el desarrollo, nos adentraba en la vida más íntima de sus personajes. Una vida familiar difícil, las mentiras, la locura, teñían la historia de misterio que no es desvelado hasta el compás final. Los actores realizan un fantástico trabajo, tanto Maribel Verdú, como Vincent Gallo y el joven y atractivo Alden Ehrenreich. Es una producción que recuerda a los clásicos, directores fieles a su propio estilo que cuidan su obra y no al espectador. Ciertas escenas surrealistas, algún que otro personaje extravagante dan fe de ello. El director goza con su producción, y con ello, nos hace gozar a nosotros.

Una historia en la que se dejan de lado el exceso de sexo, amor, violencia, dinero, corrupción, tan presentes en las producciones actuales. El ritmo lo marca la propia narración, las conversaciones entre los personajes, la trama que se desteje para dar sentido a los hechos. Una película para mentes despiertas, que anhelan un cine comprometido que huya del entretenimiento barato. Críticos e insulsos, abstenerse de ver una obra sincera y pura como Tetro.

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