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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Nadalillo

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 11 de julio de 2009, 04:21 h (CET)
No sé por qué el diminutivo, me habrá salido la vena materna o porque así nombrado se me hace más próximo y hasta más niño este gran tenista. Y sé que no es lástima lo que siento, porque si antes con los triunfos era un gran campeón ahora que no puede jugar, pues lo sigue siendo.

Sin embargo, entre llamarle Nadalillo o Nadal puede haber un abismo. Nadalillo puede ser nuestro chico consiguiendo trofeos o nuestro amigo deportista en el que nos reflejamos. Si lo aniñamos se convierte en un joven ilusionado y sencillo al que tomamos como referencia. Nadal es el profesional al que se le exigirá todo en la pista, hasta estrujarle sus meniscos, sus tendones. Nadalillo es el chico que se coloca el slip, porque el que le compran se empeña en meterse Dios sabe dónde, Nadalillo es el que frunce el ceño a cada pelota mala o mientras se concentra para recibir el saque, Nadalillo será quien se retira el pelo de los ojos porque le estorba ese mechón rebelde para seguir acertando con la red y la raqueta. Nadal es el jugador solitario que se pasea por los hoteles junto a los adultos de su equipo como su fisiólogo, su tío, entrenador y representante, su publicista, su médico y otros colaboradores que le siguen mientras él lo consigue todo. Nadalillo es cercano como la cámara de televisión que le amplia cada gota de sudor que resbala por su mejilla. Nadal es el joven que ahora se recupera porque esa es su profesión, debe continuar recibiendo pelotas amarillas porque eso es lo que le ha enseñado la vida y lo que les rodean. Claro que eso es lo que quisieran los miles de fans que también hacen pinitos en el tenis, tener un poco de lo que él ha conseguido a sus 23 años.

Por eso, porque hay muchas visiones de Nadal, muchos de ellos se quedan con su nombre apocopado, Rafa. Y un gran número de seguidores como los que aparecen en el vídeo que servirá para que sea nombrado y elegido por votación “mejor tenista del mundo” o “mejor atleta” o “Mejor Partido” del año, por la final disputada en Wimbledon contra Roger Federer en el 2008 y para el que se puede votar precisamente hasta hoy en la dirección www.espys.tv hasta las 24 horas americanas, pues le añaden el “vamos” que ya se ha hecho internacional.

Sabemos que el “¡Rafa, vamos!” suena cuando las empresas que le publicitan han pagado sólo si hay partidos en los que Rafa juega. Ahora, en cambio suenan más los “¡vamos!” de sus fans que esperan que pronto se recupere y comience a jugar sin grandes estridencias para que Rafa Nadal, Nadalillo, y los que les rodean, aprendan que se debe dosificar en su esfuerzo para ser un tenista de éxito y de tiempo, de mucho tiempo, porque será mucho el tiempo en el que Nadalillo nos ofrecerá su tenis viajero por todo el mundo. Porque nos volverá a emocionar con partidos en los que reímos y lloramos junto a él.

Su blog no está actualizado, lo más reciente es cuando lamenta la muerte del tenista francés Mathieu Montcourt y responde a uno de sus fans para hablarle de exámenes y de recuperación, Nadal parece estar triste, y hasta le cuelgan problemas familiares de los que nadie puede prescindir, en cualquier caso, se le echa de menos. Ver un partido sin él ya no es normal, sus compañeros que han llegado a la cima por su ausencia también le echan de menos y prefieren que vuelva aún perdiendo escaños. Y todos juegan bien, pero disfrutar de un partido de Nadal es tan apasionante que es superior a los que lo ven jugar y a sus seguidores y así, el gran joven tenista por sus méritos y su calidad humana pasa a convertirse en Nadalillo. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Vamos!

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