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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Más irritados estamos los ciudadanos, señora Pajin

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 11 de julio de 2009, 04:21 h (CET)
Bien, ver para creer. Es algo insólito que la señora Pajín nos salga ahora mostrándose “irritada” por lo que ella denomina como demagogia del PP, en relación a su oposición al cierre de la planta nuclear de Garoña. Si no supiéramos lo refractarios que son todos los miembros del gobierno del PSOE a la autocrítica (veamos ejemplos tan sangrantes del empecinamiento en no admitir sus errores, como hemos podido comprobar en las actitudes desafiantes y recalcitrantes de ex ministros como la señora Álvarez, el señor Caldera, la señora Cabrera para no citar al inefable señor Bermejo) podríamos pensar que la señora Pajín es corta de memoria y no recuerda su defensa a ultranza del señor Chávez, en cuanto a su flagrante incumplimiento de las incompatibilidades que tenía entregando a la empresa de su hija 10. millones de euros, negando que la joven tuviera algo que ver en dicha concesión cuando, con posterioridad, se probó documentalmente que la misma señora era la que había recibido la prebenda en nombre de la empresa favorecida.

Pero cuando habla de demagogia le deberíamos preguntar si realmente sabe lo que significa este término, porque si en estos momentos hay alguien que esté defendiendo una causa perdida, que se vale de la más burda, absurda y indocumentada falsedad para oponerse al funcionamiento de una central nuclear, en perfectas condiciones de funcionamiento, como ha sido perfectamente avalado por los técnicos de la CSN encargados de su supervisión. Ha sido, sin duda, el señor Zapatero. Argumentar que se debe cerrar Garoña basándose en que esta propuesta de eliminar las nucleares la llevaban en su programa electoral, es lo mismo que admitir que siguen anclados en el paleolítico científico cuando, en estos momentos, en todo el mundo se están construyendo nada menos que 52 centrales nucleares, algunas de ellas en nuestra vecina Francia y en Italia. Debería decirnos la señora Pajín, supongo que “técnica” en la materia por ciencia infusa, cómo es que dentro de su propio partido señores como Felipe González no abundan en su opinión y desde la CEOE al último ciudadano sabe que las energías alternativas en estos momentos sólo cubren, con trabajo, un tanto por ciento muy bajo de las necesidades energéticas del país (15% o 20%) que, por cierto, para cubrirlas, es necesario importar energía nuclear de nuestros vecinos franceses más cara que la producida en Garoña.

¿Quién, señora Pajin, utiliza la demagogia en este caso? No se irrite, señor mía que los españoles ya tenemos ronchas de tanto rascarnos por la irritación que nos causan ustedes llevando de mal en peor su gobierno de la nación, incurriendo en un fallo detrás de otro y conduciéndonos, como ya nos avisan desde el FMI, al último lugar de Europa en cuanto a perspectivas de recuperación económica, augurándonos, para este año, una caída del PIB de un 4%, ¿recuerda usted, señora mía, lo que nos anunciaba el señor Solbes, cuando presentó sus presupuestos para este año 2009, en un ejercicio de la más absoluta incompetencia; pues se lo voy a recordar porque su compañero del PSOE decía que íbamos a subir un 3%, luego, más tarde rectificó y lo dejó en un 1’6%.y, por fin, el crecimiento será, según el FMI de un ¡-4%! ¡Pero es que ZP nos había anunciado pleno empleo y que lo de las sub prime a nosotros no nos atañía! Si llega a afectarnos estaríamos todos comiendo hierbas del campo y esto si no escaseaban.

Pero la señora Pajín no se deja arredrar, levanta la voz y lanza su desafío ¡ a ver si se atreven ustedes a mantener en funcionamiento Garoña, si llegan al poder!. Pues nada más fácil, pizpireta señora, basta con dejar que llegue a los diez años y luego, si ya está vieja y obsoleta, se procede a su derrumbe; pero el hecho de que ustedes, por necesidades meramente electorales, para asegurarse los votos de aquellos de izquierdas que han encontrado el chollo en aquello de lo que nunca se habían preocupado hasta que se dieron cuenta de que era la forma de incordiar a los empresarios y, entonces, fue cuando decidieron convertir el cambio climático en una bandera de los progresistas. Un tema que, sin importarles un comino, ya que ellos mismos suelen ser los mayores consumidores de drogas y de alcohol, no por conservar puro el aire y mantener el planeta a la temperatura adecuada, sino por el simple hecho de fastidiar, darles en los morros a los que trabajan para ganarse la vida y entorpecer a aquellos que, precisamente son el motor de la economía y, por ende, los creadores de puestos de trabajo; se han dedicado a obstaculizar el progreso industrial y, dentro de él, las centrales atómicas que, si bien es cierto que tiene problemas de residuos nucleares, hoy por hoy no existe un sustitutivo que permita prescindir de ellas. Unos pocos cientos de miles contra las necesidades de todos los ciudadanos de España, que deberán pagar la energía más cara, más, incluso, de lo que la pagamos después de las últimas subidas de tarifas (12%).

Lo que debieran ustedes hacer, aquello que debiera ocuparles su tiempo ya que tienen salarios de potentados, sería en ahorrar dinero, disminuir los gastos públicos, cerrar ministerios que no sirven para nada, aquellos que el Parlamento les conminó a cerrar, tales como el más que inútil ministerio de Igualdad con la prescindible señora Aído o el de la Vivienda que ha quedado sin competencias. Debieran también reducir el número de funcionarios que, desde que ustedes, los socialistas, subieron al poder su número ha aumentado en más de 1.000.000, lo que equivale a un millón de sueldos más. Hemos llegado a la impresionante cifra de 3.000.000 de funcionarios que suponen una carga insoportable para una ciudadanía que está sometida a presiones por todas partes, ya sean por impuestos desorbitados o ya por causa de la crisis que va demostrando su virulencia enviando cada día al desempleo a miles de trabajadores.

Calma, señora Pajín, mucha calma, que muchos de los españoles quisieran poder llorar con sus ojos y percibir los suculentos emolumentos que recibe cada mes para que, además, tengamos que tragarnos la sarta de tonterías, inexactitudes, fanfarronadas e insensateces con las que habitualmente nos viene obsequiando. Bájense los ministros sus sueldos, den ejemplo de austeridad y hablen menos porque, cada día que se mantienen ustedes en el machito la desconfianza, la paciencia y la ¡irritación!, de los españoles va en aumento y, de seguir por el camino que vamos, no nos extrañaría que un día explote otra burbuja, como lo hizo en su día la inmobiliaria, sólo que, en esta ocasión va a ser a ser la de los ciudadanos, la de los desempleados, cuando se cansen de aguantarles a ustedes en el gobierno. Bendito el momento en el que ocurra este estallido.

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