Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Rosa Diez no debe descuidar su espalda

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 10 de julio de 2009, 03:52 h (CET)
Hoy, con su permiso, voy a comentar algo que, en principio, no me compete hacerlo puesto que ni soy afiliado al partido UPyD ni conozco de él más que las obviedades que uno ha podido ir leyendo en la prensa. Pero, como no soy más que un mero espectador de la política, un ciudadano de a pie que, como la mayoría de ellos, sólo está preocupado por el día de mañana, aterrado ante la perspectiva de que el PSOE del señora Zapatero siga gobernándonos in aeternum o sea, si me permiten el segundo latinajo, algo ad nauseam; y, por añadidura, perplejo, desilusionado, asqueado e irritado por este nuevo PP que nos ha fabricado el señora Rajoy, en el que, al parecer, como suele suceder con todos aquellos que reniegan de sus raíces y pretenden enmendar la plana, por simple ego personal, a aquellos que hicieron un excelente trabajo en etapas anteriores; está dando vueltas en un torbellino en el que uno duda de si la corriente que impulsa hacia el vórtice, léase como descomposición, está impulsada con más vigor por la ineptitud de su directiva, por el endiosamiento de su Director o por la imbecilidad de esta deriva hacia el “centro”, que uno no sabe si se refiere al centro de los nacionalismos ( al que tiende la señora Alicia Camacho) o al centro de la corrupción ( al que parece que han querido contribuir algunos de sus más preclaros miembros) o al del despiste más absoluto ( en esta ocasión a cargo de la pija señora Saenz de Santa María), en fin, que, como es habitual en mí, ya me he ido por las ramas de este frondoso árbol de la política y debo regresar al punto de partida, si es que quiero hacerme entender; así pues, como iba diciendo en mi calidad de mero ciudadano, me puedo permitir algunas licencias que espero se me sepan perdonar en aras de su probada paciencia.

El caso es que, a mí, la señoraa Rosa Diez me cae bien. Le tengo un gran respeto porque, siendo mujer, ha tenido los redaños necesarios para plantarle cara al PSOE cuando éste ramoneaba con ETA y con los nacionalismos radicales vascos y catalanes, defendiendo con uñas y dientes la unidad de España y la integridad de nuestra Constitución, hoy en día tan maltratada por los políticos y en peligro de serlo aún más por el TC que, o mucho me equivoco, o está pariendo una resolución salomónica en el caso del famoso Estatut catalán que, como todas las cosas mal hechas, no contentará ni a tirios ni a troyanos. Por si esto no bastara, sacando fuerzas de flaqueza ha levantado, de la nada, un partido que va en auge, lo que tampoco es moco de pavo. Hasta creo que, en su blog, han tenido la amabilidad de reproducir algunos de mis artículos, de los que he publicado en el blog de mi amigo J.A. Buedo, Aires de La Parra. Que les voy a decir, yo veo a esta señora como la encarnación de una nueva Agustina de Aragón representando la raza y españolidad ibérica.

Ahora bien, como suele ocurrir, hay puntos de su filosofía, hay lagunas en sus ideas y puntos negros en algunos de sus planteamientos que creo que están impidiendo que una gran masa de votantes que, en estos momentos, navegan en el piélago de la desconfianza, inmersos en dudas e incapaces de encontrar, en los actuales partidos políticos, un asidero firme al que agarrarse; que, estando de acuerdo en un 80% con el ideario de UPyD (¿por qué diablos le intercalaron la dichosa “y”?), sin embargo, se ven frenados por algunos temas que no por ser puntuales son baladíes. Por ejemplo,¿qué necesidad tiene el partido de la señora Diez de participar activamente en este circo mediático de colorines, formado por todos aquellos que se han decidido a abandonar los armarios para irrumpir como “locas” desatadas en una sociedad de heterosexuales? que, aún estando dispuestos a admitir que cada cual haga de su capa un sayo, les revienta a muchos ciudadanos que una serie de irresponsables, disfrazados de horteras y profiriendo palabras soeces, se adueñen de las calles de las ciudades, proclamando un más que discutible “orgullo gay”, con la única finalidad de intentar, en una revancha absurda, fregar por los morros de aquellos que no lo son, el hecho de que se les hayan otorgado unos derechos, a los que sin duda debían ser merecedores y, otros, no obstante, en los que los políticos se han pasado creando, innecesariamente, controversias y situaciones legales de una complicación que es muy posible no supieran prever cuando promulgaron la ley.

Otro tema delicado, un tema en el que muchos miembros descontentos con el PP son especialmente sensibles: es el del aborto. No pido a la señora Diez que abjure de sus ideas personales sobre tan delicado tema, ni tan siquiera le pediría que se opusiera a dicha práctica aunque yo, como católico, no puedo transigir con ella; ahora bien, de una postura pasiva, de conservar la ley del Aborto en la forma actual, perfeccionando el supuesto en el que dicha práctica se ha convertido en un coladero para abortar, que es aquel que permite su práctica cuando la salud física o “mental” de la madre pueda estar en peligro; se podría mantener una concepción menos radical, un planteamiento más, permítaseme el término, “ecléctico” sobre dicha materia que quizá permitiera, a quienes nos oponemos frontalmente a que la libertad de la mujer le permita renegar de sus actos y abortar en cualquier caso, de modo que pudiéramos pensar que la postura del partido, que dirige la señora Diez, no significara la patente de corso para que cada mujer pudiera abortar por mero capricho, comodidad o antojo sin limitación legal alguna.

Yo no soy nadie para dar consejos ni, mucho menos, para entrometerme en lo que se puede considerar como el meollo de cualquier formación, sea política o de otro estilo, pero pienso que, a la señora Rosa Diez, si bien ha hecho la parte más difícil, que ha sido levantar un partido, como ya he dicho, de la nada; ahora le queda una fase no menos importante que consiste en asentarlo, marcar prioridades, establecer funciones y, sobre todo, imponer la autoridad dentro de él; de modo que no le debe temblar el pulso cuando se trate de quitarse de encima a todos aquellos que se puedan haberse valido de su carisma personal y de sus vis política para crear UPyD y lanzarlo al ruedo electoral y, ahora, cuando el trabajo ya está hecho, pretendan conseguir su cuota de poder o, incluso, descabalgarla del puesto que se ha ganado a pulso.

Manú, para los hindúes, es el equivalente a lo que para los cristianos podría ser Noe, el del diluvio, el que se salvó de morir ahogado dentro de la famosa Arca; sin embargo Manú tuvo más sentido práctico que Noé, que tuvo que cargar en su nave con una pareja de cada especie de animales vivientes; porque, si la leyenda no nos engaña, el señor Manú se conformó con una técnica de actualidad, o sea, llevarse el semen de cada especie para así, una vez a salvo en tierra firme, poder reproducirlas ( más vale no entrar en detalles de cómo consiguió sacar el semen de una hormiga porque, seguramente, sería harto difícil).En todo caso, parece que una traducción de la palabra Manú pudiera ser “sabio” y, por eso, me voy a referir a sus leyes y, en particular a aquella que dice: “Sólo por temor al palo se contenta cada cual en el disfrute de lo que le corresponde”. Evidentemente, tonto no era nuestro amigo Manú.

Noticias relacionadas

Heroínas antifascistas de ayer y hoy

Irracionalismo independentista

El ejecutivo ha hecho valer su legítimo poder para parar el incumplimiento del ordenamiento jurídico

El otoño de la vergüenza. España amenazada

La excesiva tolerancia y el desconocimiento de la verdadera amenaza que representa para España el separatismo catalán, atenazan al Gobierno

Al sol y a solas

Patios o cómo está el patio (I)

Disyuntivas crueles

¡Nos asaltan a mansalva! ¿Encontraremos el seso suficiente para afrontarlas?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris