Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

A propósito de Neverland

Mario López
Mario López
viernes, 10 de julio de 2009, 03:45 h (CET)
Si asumimos el ideal de vida de Michael Jackson, en un mundo perfecto cada ser humano deberíamos de tener un rancho como Neverland. La extensión del mismo es de mil hectáreas, esto es, diez quilómetros cuadrados. Como los habitantes del planeta somos seis mil millones, necesitamos un total de sesenta mil millones de quilómetros cuadrados y la capacidad de ponernos de acuerdo para repartirlo con equidad.

Dejando a un lado la equidad, que ya sabemos la que gastamos, el problema principal es que nuestro planeta sólo tiene quinientos millones de quilómetros cuadrados. Para crear un sistema según el ideal de Jacko necesitamos doce planetas Tierra. Como no vamos a poder sacarnos otros once planetas de la manga, tenemos que desechar la idea de construir dicho sistema -salvo que se decida exterminar al 95 % de la población mundial, cosa de la que no soy partidario aunque sólo sea por la parte que me toca-. Sin embargo, podemos conseguir paliar en buena medida el problema si hacemos que el planeta no tenga dueños. La Tierra, entonces, sería un rancho compartido por todos. Algo así como una propiedad mancomunada. El ideal de Michael Jackson, en cambio, representa la consumación perfecta del ideal capitalista. Es decir, la segregación de la propiedad. Pero un sistema, para que sea aceptable, tiene que cumplir una condición necesaria -aunque no suficiente- que es que pueda verificarse en todos y cada uno de sus miembros. Es decir, que el planeta se pueda segregar hasta el último individuo de la especie. No es el caso. Yo estaría dispuesto a que no existiera techo salarial si cada individuo que alcanza el nivel Michael Jackson aportara al conjunto de la Humanidad la parte correspondiente de los once planetas que nos hacen falta. Mientras se investiga la manera de conseguir esto, me declaro partidario de fijar un techo salarial a la escala del planeta y un suelo salarial a la altura del hombre.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris